lunes, 29 de agosto de 2016

SOMOS PERLAS PRECIOSAS DE DIOS

En la sexta parábola de Mateo 13 el Señor Jesús dijo: "También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró" (vs. 45-46). Un mercader de perlas es un especialista que conoce las buenas perlas. Éste encontró una perla preciosa, por eso vendió todo lo que tenía y la compró. Esta perla se refiere a Cristo, que es la puerta de perla, la entrada a la Nueva Jerusalén (Ap 21:21-22; cfr. Jn 10:9). La perla también se refiere a la iglesia, que es el Cuerpo de Cristo (Ef 1:22-23). La perla es producida en una ostra. Ésta es el producto de la herida que causa un grano de arena en la ostra. Al entrar el grano de arena en ella le causa un intenso dolor. Ese dolor es semejante a una piedrita en el ojo, éste lagrimea espontáneamente e intenta expulsarla. Como nuestros ojos son redondos, la piedrita sale con facilidad. Pero, cuando un grano de arena entra accidentalmente en la ostra, éste la hiere. Entonces, la ostra secreta un líquido que intenta expulsar al grano. En el interior de la ostra, a diferencia de nuestros ojos, su carne es muy suave, la cual está compuesta por capas. Una vez que el grano de arena entra, se aloja profundamente en la carne de la ostra, que no logra expulsarlo. La ostra herida secreta un líquido que comienza a envolver al grano de arena hasta que éste llega a ser una perla. El Señor Jesús también es como una gran ostra que un día vino a las "aguas de este mundo" y fue herido por nosotros. Su sufrimiento fue para que nosotros llegásemos a ser perlas (Is 53:5). En cuanto a nosotros, tomamos la copa de la bendición en la cena del Señor, pero el Señor por nuestra causa, tomó anteriormente la copa de la amargura (Mt 20:22). El Señor Jesús es como aquella ostra que sufrió por nosotros, los granos de arena. ¡Ahora esta perla no es solamente Cristo, sino somos todos nosotros! Somos como esa piedrita que entró en la ostra, y una vez que herimos al Señor Jesús, Él nos envolvió con el líquido de Su amor. Mientras más tiempo permanecemos en la ostra, somos más envueltos con el amor del Señor, que nos transforma en una perla. Por medio de Cristo y la iglesia, las "perlas" van creciendo cada vez más. Todo ahora es para producir la perla. Ese hombre vendió todo lo que tenía por causa de Cristo y la iglesia. Entre las cosas asombrosas que Dios creó en la naturaleza, está el proceso de las perlas, esas piedras preciosas que lucen tan hermosas y todo mundo admira por su fina belleza, pero aun las perlas tienen su historia, las perlas no aparecen siendo perlas, sino una ostra sin valor al fondo del mar que absorbe agua para mantenerse viva. Las perlas activan un mecanismo de defensa cuando sienten que un grano de arena entra con el agua, ese mecanismo produce una capa dura alrededor del grano, esta capa se llama nácar, y con el paso del tiempo se va desarrollando hasta formar esa valiosísima perla brillante y llamativa. Los procesos de la vida, nos colocan en una similitud muy grande con las perlas, comenzando de ser como la ostra, nuestra vida necesita estar en constante crecimiento, ¿te imaginas si en la ostra nunca entrara ese granito de arena del que tanto se defiende?, simplemente seguiría siendo una ostra sin valor que vive al fondo del mar y que apenas puede subsistir. Tal vez en su momento la ostra no se da cuenta que mientras se defiende de ese grano de arena que se coló en el agua, está transformando su vida por completo. Tu eres como esa perla en proceso, un día fuiste una ostra que se encontraba en el fondo del mar, tal vez estabas solo o sola, tal vez hasta pudiste pensar que no tenias valor, pero un día comenzaron a entrar granitos de arena de los que te defendías con todas tus fuerzas, tal vez esos granitos hoy están presentes y te sientes agobiado/a porque solo ves los problemas que hay a tu alrededor, quizá te sientas atacado/a por momentos y no sabes que hacer, o de donde obtener la fuerza para defenderte, pero sabes, Dios esta permitiendo que pases por el proceso para hacer de ti una hermosa perla de gran valor. También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. (Mateo 13:45-46) así de valiosa eres en manos de Dios, una fina perla que ha pasado por procesos en ocasiones dolorosos, pero que el comprador, que es Dios, ha encontrado en ti la mas valiosa y hermosa de las piezas. Quizá hoy no entiendas muchas cosas, puede que el dolor no te deja ver mas allá de lo que tu sufrimiento te dice, y es que las circunstancias a veces son difíciles y nos impiden comprender los propósitos de Dios en nuestra vida, pero dentro de todo eso, debes saber que si Dios ha permitido que pases por cosas que hoy crees que son demasiado grandes y el proceso duela por momentos, puedes tener la seguridad que será solamente para forjar en ti un hombre o mujer valiosa, valiente y fuerte y que dentro del proceso jamás estarás sola. A veces sin darnos cuenta, mientras pasamos por momentos difíciles estamos creciendo y desarrollando capacidades que en el momento no podemos ver, ni darnos cuenta, pero que al pasar el tiempo logramos entender y nos damos cuenta que por esas situaciones nos hemos vuelto mas fuertes. El encontrarte en situaciones difíciles, no es por que Dios se haya olvidado de ti, ¡nunca lo hará!, es cierto que hay cosas que no podemos entender, pero si de algo puedes estar completamente seguro/a es que pese a las circunstancias, a los problemas y dificultades, Dios está forjando un nuevo hombre/mujer, está haciendo que crezcas y tu espíritu se desarrolle hasta llegar a la medida que tiene que llegar, no permitas que las situaciones acaben con tu paz, ni con tu alegría, sino por el contrario ¡alégrate, porque estas apunto de convertirte en una preciosa perla!

2 comentarios:

  1. Asombroso como el Señor Jesús nos revela todo esto cuando la gente en aquellos tiempos no sabían lo que hoy sabemos acerca de estas piedras y su proceso al compararlo con el proceso de moldeacion en el hombre y mujer y hacernos de mucho valor para el Padre. Asombroso.

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