sábado, 18 de febrero de 2017
EL SEÑOR HA CAMBIADO MI TRISTEZA EN BAILE
… [El Señor concede] gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto… (v. 3).
Isaías 61:1-6
L a sola existencia de un centro misionero evangélico en Ruanda, llamado «Faro», representa la redención. Está ubicado en un terreno donde el presidente del país tenía una casa espléndida durante el genocidio de 1994. Sin embargo, esta nueva estructura fue construida por cristianos, para ser un faro de luz y esperanza. Alberga un instituto bíblico —donde se prepara a una nueva generación de líderes cristianos—, un hotel, un restaurante y otros servicios para la comunidad. De las cenizas, ha surgido vida nueva. Los que construyeron el Faro se inspiran en Jesús como su fuente de esperanza y redención.
Cuando Jesús fue a la sinagoga de Nazaret en el día de reposo, leyó del libro de Isaías y anunció que Él era el Ungido que proclamaba el favor del Señor (ver Lucas 4:14-21); el que había venido a sanar a los quebrantados y ofrecer redención y perdón. Jesús es la belleza que surge de las cenizas (Isaías 61:3).
Al descubrir las atrocidades que se cometieron durante el genocidio en Ruanda, que se cobró más de medio millón de vidas, no sabemos qué decir. Pero sí sabemos que el Señor puede redimir las atrocidades… aquí o en el cielo. Aquel que concede óleo de gozo en lugar de luto da esperanza en medio de las situaciones más sombrías.
Señor, muestra tu misericordia a los que sufren.
Jesús vino a traernos esperanza en medio de las circunstancias más oscuras.
jueves, 9 de febrero de 2017
TENEMOS UN ABOGADO QUE NUNCA PERDIÓ UN JUICIO, EL SIEMPRE ESTA OCUPADO PERO NOS ATIENDE
… si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo (2:1).
1 Juan 1:8–2:2
Desde una cárcel de Florida, en junio de 1962, Clarence Earl Gideon escribió una nota a la Corte Suprema de los Estados Unidos pidiendo que se revisara su condena por un crimen que no había cometido. Y agregó que no tenía medios para contratar a un abogado.
Al año, en el histórico caso Gideon c/ Wainright, la Corte Suprema dictaminó que las personas que no podían costear su defensa debían recibir la asistencia de un defensor público provisto por el Estado. Tras esta decisión, y con la ayuda de un abogado de oficio, Gideon fue juzgado nuevamente y absuelto.
Pero ¿qué sucede si somos culpables? Según Pablo, todos lo somos, pero la corte celestial provee un Abogado, el cual, costeado por Dios, ofrece defender y cuidar nuestra alma (1 Juan 2:2). Jesús nos ofrece una libertad que incluso los presos han descrito como mejor que cualquier otra cosa experimentada fuera de la cárcel. Es libertad del corazón y la mente.
Ya sea que suframos por las injusticias hechas por nosotros o contra nosotros, Jesús puede representarnos a todos. En su autoridad suprema, Él responde todo pedido de misericordia, perdón y consuelo.
Jesús, nuestro Abogado, puede convertir nuestra prisión de desesperanza, temor o remordimiento en un lugar lleno de su presencia.
Señor, quiero experimentar la libertad de tu presencia.
Aquel que murió como nuestro Sustituto vive ahora como nuestro Abogado.
viernes, 3 de febrero de 2017
DIOS MIRA EL CORAZÓN
… ¿No he visto también aquí al que me ve? (v. 13).
Génesis 16:1-13
«Te veo», dijo una amiga en un grupo en línea de escritores en el que nos respaldamos y animamos unos a otros. Como me sentía estresada y ansiosa, sus palabras me infundieron una sensación de paz y bienestar. Ella me «veía» —con mis esperanzas, temores, luchas y sueños— y me amaba.
Cuando escuché la sencilla pero poderosa expresión de ánimo de mi amiga, pensé en Agar, una esclava de la familia de Abram. Tras muchos años de esperar ansiosa un heredero, Sarai siguió la costumbre cultural de su época y le dijo a su esposo Abram que tuviera un hijo con Agar. Pero, cuando esta quedó embarazada, comenzó a despreciar a su ama. Sarai, a su vez, maltrató a su sierva, hasta que Agar huyó al desierto.
El Señor vio la angustia y la turbación de Agar, y la bendijo prometiéndole que tendría muchos descendientes. Después de aquel encuentro, Agar llamó al Señor El Roi, que significa «Dios que me ve» (Génesis 16:13), ya que supo que no estaba sola ni abandonada.
Así como Agar fue vista —y amada—, también lo somos nosotros. Tal vez nos sintamos ignorados o rechazados por familiares o amigos, pero sabemos que nuestro Padre no solo ve nuestro aspecto exterior, sino también todos nuestros sentimientos y temores secretos. Él habla palabras que nos vivifican.
Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 1 Samuel 16:7
Señor, gracias porque ves mi interior.
Saber que Dios nos ve nos da consuelo y confianza.
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