miércoles, 25 de enero de 2017
Y TRAS EL FUEGO UN SILBO APACIBLE Y DELICADO
Voz del Señor que derrama llamas de fuego (v. 7).
Salmo 29
Hace muchos años, pescaba con un amigo en una laguna, cuando empezó a llover. Nos refugiamos en un bosque de álamos, pero la lluvia no cesaba. Entonces, decidimos dar por terminado el día y correr hasta la camioneta. Acababa de abrir la puerta, cuando un relámpago cayó como una bola de fuego en el bosque, tronando y arrancando las ramas de los árboles, y dejándolas ardiendo. Después, reinó el silencio.
Quedamos temblando y pasmados.
Los relámpagos destellan y los truenos recorren nuestro valle de Idaho, en Estados Unidos, y eso me encanta… a pesar de lo que me pasó. Disfruto al ver el poder en su máxima expresión. ¡Voltaje! ¡Estridencia! ¡Conmoción y pavor! La tierra y todo lo que hay en ella tiembla y se sacude. Luego, viene la quietud.
Básicamente, me encantan los relámpagos y los truenos porque son símbolos de la voz de Dios (Job 37:4), que habla con un poder estupendo e irresistible a través de su Palabra: «Voz del Señor que derrama llamas de fuego; […] el Señor dará poder a su pueblo; el Señor bendecirá a su pueblo con paz» (Salmo 29:7, 11). El Señor da fuerzas para soportar, ser pacientes y bondadosos, sentarnos en silencio, levantarnos y andar, y no hacer nada en absoluto.
Que la paz de Dios sea contigo.
Señor, aquieta mi espíritu en las tormentas de la vida y dame fuerzas para atravesarlas.
La fe conecta nuestra debilidad con la fortaleza de Dios.
viernes, 13 de enero de 2017
ESTE ES EL DÍA QUE HIZO EL SEÑOR; NOS ALEGRAREMOS Y GOZAREMOS EN EL
Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros; estaremos alegres (v. 3).
Salmo 126
Nuestro hijo luchó con la adicción a las drogas siete años, y, durante ese tiempo, mi esposa y yo enfrentamos muchos días difíciles. Mientras orábamos y esperábamos que se recuperara, aprendimos a festejar las pequeñas victorias. Si nada malo pasaba en un lapso de 24 horas, nos decíamos uno al otro: «Hoy fue un buen día». Esa pequeña frase se convirtió en un recordatorio para dar gracias a Dios por su ayuda en las cosas más pequeñas.
Escondido en el Salmo 126:3, hay un recordatorio aun mejor de la misericordia de Dios y lo que esta significa en definitiva para nosotros: «Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros; estaremos alegres». ¡Qué versículo maravilloso para recordar la misericordia de Jesús al morir en la cruz por nosotros! No hay día difícil que pueda cambiar la verdad de que, pase lo que pase, nuestro Señor ya nos ha mostrado una bondad inconmensurable, y que «para siempre es su misericordia» (Salmo 136:1).
Cuando hemos vivido circunstancias difíciles y descubierto que Dios es fiel, recordar esta verdad ayuda muchísimo en las próximas tormentas de la vida. Tal vez no sepamos cómo nos llevará el Señor a superar las circunstancias, pero su misericordia en el pasado nos ayuda a confiar en que lo volverá a hacer.
Señor, gracias por tu fidelidad y misericordia.
Cuando no podemos ver la mano de Dios, podemos confiar en su corazón.
viernes, 6 de enero de 2017
¡¡¡ADÁN!!! ¿DONDE ESTÁS?
Mas el Señor Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? (v. 9).
Génesis 3:8-17
A mi hijo le encanta escucharme hablar, excepto cuando lo llamo con firmeza y en voz alta, y pregunto: « ¿Dónde estás?». En esos casos, por lo general, lo estoy llamando porque se metió en algún lío y está tratando de esconderse. En realidad, mi intención es que mi hijo escuche mi voz porque me preocupo por su bienestar y no quiero que se haga daño.
Adán y Eva estaban acostumbrados a escuchar la voz de Dios en el huerto de Edén. Sin embargo, después de desobedecerlo al comer del fruto prohibido, se escondieron; pero oyeron que Él llamaba: « ¿Dónde estás tú?» (Génesis 3:9). No querían enfrentarse a Dios porque sabían que habían hecho algo malo; algo que Él les había dicho que no hicieran (v. 11).
Dios dejó a su pareja en territorio DIVINO pero al pecar se metieron en territorio del enemigo nº1 de los cristianos y entonces El Padre les pregunta ¿donde estás tú? Es como si les dijera: ¿Saben donde se metieron? Y automáticamente el otro reclama lo suyo y Dios que es justo otorga como corresponde a quien peca el lugar de los muertos por su pecado, al pecar se cae de la gracia y del dominio de Dios.
Cuando nos perdemos… Dios sale a buscarnos, y nos encuentra así sea en el mismo infierno. Pero como un Padre amoroso, quiere hablarnos al corazón y brindarnos perdón y restauración. El Señor anhela que oigamos su voz… y que escuchemos… sólo necesita nuestra desición y confesión. EL quiere restaurarnos a nuestra posición.
Cuando Dios llamó a Adán lo encontró en el huerto, sin duda, sus palabras incluían una disciplina y sus consecuencias (vv. 13-19). No obstante, Él también les mostró su bondad y dio esperanza a la humanidad al prometerles un Salvador (v. 15).
Señor, gracias por tu amor y tu cuidado, y por enviar a tu Hijo Jesús a morir en la cruz por mis pecados y ofrecerme salvación y vida eterna.
Cuando Dios llama, debemos contestar.
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