jueves, 29 de junio de 2017
USA BIEN LA PALABRA DE VERDAD
Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Santiago 3:5-6
Palabras: si se usan bien, pueden mover montes; si se usan mal, pueden hacer que su vida entera se haga humo.
Quizá diga usted, se me hace difícil creer que las grandes catástrofes puedan ser ocasionadas por unas simples palabras. No veo la relación”.
Considere lo que dice Santiago: “¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!” ¿Alguna vez ha encendido astillas y las ha puesto debajo de un montón de leña? ¿Qué sucedió?
Probablemente las llamas empezaron a esparcirse de un leño a otro, hasta que todo se convirtió en un gran fuego. Después de apagar el fuego, si usted escarba en las cenizas no podrá encontrar las astillas que lo empezaron todo, ¿cierto? Las astillas se hicieron humo, no quedó ningún rastro de ellas.
La lengua es así. Primero contamina el cuerpo, luego inflama la rueda de la creación con un incendio tan grande que no queda rastro alguno de dónde se originó todo. Las palabras que empezaron el fuego se hicieron humo, no quedó rastro alguno de ellas; es como si nunca hubieran existido.
Por tanto, jamás subestime el poder de sus palabras. Puedo asegurarle que Satanás no lo hace. Él trabaja constantemente para hacer que usted las use en una manera negativa. Le disparará dardos de dolor, de enfermedad y de desaliento para hacerle hablar palabras negativas que harán que su vida se haga humo. Pero no le permita tener éxito. Apague el fuego siguiendo las instrucciones de Efesios 6:16. Haga lo que el apóstol Pablo dice: “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”.
¡Ahora mismo, hable palabras de fe y apague el fuego antes de que se extienda más!
lunes, 12 de junio de 2017
JESÚS NOS MANDÓ SU ESPÍRITU PARA QUE NOS AYUDARA A VENCER Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Romanos 6:4 Como creyente, en usted mora la misma vida nueva que Dios le dio a Jesús cuando lo levantó de los muertos. El viejo pecador que usted era, ha muerto. Ahora es una nueva creación en su interior. ¡Usted está lleno de la vida de resurrección de Dios! Pero el pecado, la desobediencia, el egoísmo y la vida carnal no dejarán que esa vida de resurrección se manifieste. El pecado lo separará del poder de Dios, aunque usted haya nacido de nuevo. Sin anda en pecado, la vida de resurrección yacerá inactiva. Pero, usted no puede vencer el pecado si trata de dejar de pecar. Lo vencerá cuando viva de acuerdo a la vida nueva que Dios ha puesto en usted, dedicando tiempo a la Palabra y a la oración. Al hacerlo, el Espíritu de Dios le fortalecerá y le capacitará para poner ese pecado debajo de sus pies. No obstante, recuerde que el Espíritu Santo no usará las fuerzas suyas para poner bajo sus pies esos viejos hábitos carnales. El esperará que usted tome la iniciativa. Luego le fortalecerá para que prosiga con su decisión y le enseñará cómo andar en la vida nueva que usted tiene adentro. Dé el primer paso hoy y pídale ayuda. Diga: “Señor, deseo experimentar el poder de vivir esta vida nueva todos los días. Por una decisión de mi corazón, pongo bajo sujeción los dictados del pecado y me declaro muerto a este. En el Nombre de Jesús, pasaré tiempo en oración y en la Palabra hoy. Al hacerlo, sé que recibiré un refrigerio del Espíritu Santo en mi vida. Sé que comenzaré a vivir el poder de la resurrección que has puesto en mí”.
JESÚS NOS MANDÓ SU ESPÍRITU PARA QUE NOS AYUDARA A VENCER
Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Romanos 6:4
Como creyente, en usted mora la misma vida nueva que Dios le dio a Jesús cuando lo levantó de los muertos. El viejo pecador que usted era, ha muerto. Ahora es una nueva creación en su interior.
¡Usted está lleno de la vida de resurrección de Dios!
Pero el pecado, la desobediencia, el egoísmo y la vida carnal no dejarán que esa vida de resurrección se manifieste. El pecado lo separará del poder de Dios, aunque usted haya nacido de nuevo. Sin anda en pecado, la vida de resurrección yacerá inactiva.
Pero, usted no puede vencer el pecado si trata de dejar de pecar. Lo vencerá cuando viva de acuerdo a la vida nueva que Dios ha puesto en usted, dedicando tiempo a la Palabra y a la oración. Al hacerlo, el Espíritu de Dios le fortalecerá y le capacitará para poner ese pecado debajo de sus pies.
No obstante, recuerde que el Espíritu Santo no usará las fuerzas suyas para poner bajo sus pies esos viejos hábitos carnales. El esperará que usted tome la iniciativa. Luego le fortalecerá para que prosiga con su decisión y le enseñará cómo andar en la vida nueva que usted tiene adentro.
Dé el primer paso hoy y pídale ayuda. Diga: “Señor, deseo experimentar el poder de vivir esta vida nueva todos los días. Por una decisión de mi corazón, pongo bajo sujeción los dictados del pecado y me declaro muerto a este. En el Nombre de Jesús, pasaré tiempo en oración y en la Palabra hoy. Al hacerlo, sé que recibiré un refrigerio del Espíritu Santo en mi vida. Sé que comenzaré a vivir el poder de la resurrección que has puesto en mí”.
viernes, 2 de junio de 2017
¡JONÁS! ¿Y AHORA QUE VAS A HACER?
Jonás 2
Oración de Jonás
2 Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez,
2 y dijo:
Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó;
Desde el seno del Seol clamé,
Y mi voz oíste.
3 Me echaste a lo profundo, en medio de los mares,
Y me rodeó la corriente;
Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
4 Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos;
Mas aún veré tu santo templo.
5 Las aguas me rodearon hasta el alma,
Rodeóme el abismo;
El alga se enredó a mi cabeza.
6 Descendí a los cimientos de los montes;
La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre;
Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.
7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová,
Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo.
8 Los que siguen vanidades ilusorias,
Su misericordia abandonan.
9 Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios;
Pagaré lo que prometí.
La salvación es de Jehová. m
10 Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra. (Jonás 2:1-10)
El programa de viaje para el capítulo 2 nos informa que Jonás iba a dejar el pez, que su destino era la ciudad de Nínive, y que llegaría a tierra firme. Sin embargo, en primer lugar, queremos examinar la experiencia que este hombre tuvo dentro del pez. Leamos entonces el versículo 1 de este segundo capítulo del libro de Jonás, para intentar responder a la siguiente pregunta:
¿Cuándo oró Jonás?
"Entonces oró Jonás al Señor, su Dios, desde el vientre del pez"
Ahora, alguien podría decir: "Pero, ustedes creen que Jonás estaba muerto dentro del pez y que Dios le levantó de entre los muertos, pero aquí dice que Jonás oró al Señor Dios desde el vientre del pez". Esto es cierto, pero nuestra pregunta es: "¿Cuándo pronunció Jonás esta oración? ¿Pronunció esta oración al principio, cuando acababa de entrar en el pez? ¿O quizás cuando se encontró allí dentro, consciente de la situación precaria en la que se encontraba, y entonces expresó esta oración a Dios para que El le contestara? ¿Decidió pensar en la forma en que presentaría su oración a Dios durante dos días y entonces, al llegar al tercer día dirigírsela a Dios? Si Jonás actuó en esta forma, entonces, nuestra interpretación está completamente equivocada. Pero, si conocemos algo la naturaleza humana, diremos que Jonás no esperó demasiado tiempo para pronunciar esta oración. Cuando este hombre se encontró en esa condición desesperada, podemos estar seguros de una cosa: él comenzó inmediatamente a orar a Dios. En realidad, podríamos imaginar que quizás hasta oró cuando se estaba deslizando por el interior del pez hasta su estómago, (finalizando su oración cuando llegó a aquel lugar).
Cuando las personas están viviendo momentos de crisis, no expresan una oración preparada. Cuando llega la crisis, se dirigen inmediatamente al grano.
Así fue que, como imaginamos antes, posiblemente Jonás hiciera esta oración mientras bajaba desde a la boca del pez, hasta llegar al estómago del mismo. También creemos que en su oración dijo más cosas que la que se expresan en el relato Bíblico. Quizás lo que tenemos de esa oración fue una versión resumida.
Algunos colocan mucho énfasis sobre el término temporal entonces en el versículo 1, que dice Entonces oró Jonás al Señor, su Dios, desde el vientre del pez. Dan por sentado que después de haber estado dentro del pez durante tres días y tres noches, "entonces" oró. Pero esto no es lo que significa este término en este contexto. Es una de las características del idioma Hebreo presentar el relato completo de un hecho y después regresar a enfatizar un detalle importante. Esta misma técnica fue utilizada en el libro del Génesis en el relato de la creación. Allí se presentó el relato de los seis días de creación, y después Dios retrocedió en la narración para ofrecer un informe detallado de la creación del hombre, añadiendo detalles. Intentar construir una suposición sobre el término "entonces" sería erróneo. Lo que simplemente se dijo aquí fue que Jonás se disponía a presentarnos la historia en detalle, es decir, lo que sucedió realmente dentro del pez.
Leamos ahora el versículo 2 de este segundo capítulo de Jonás, que da comienzo a un párrafo que hemos titulado:
La oración de Jonás
"Y dijo: Invoqué en mi angustia al Señor, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste."
En primer lugar destacamos que Jonás dejó constancia de que El Señor escuchó su oración.
Dice aquí desde el seno del Seol clamé. Esta es una traducción correcta de la palabra hebrea original. A veces Seol en la Biblia se traduce "sepulcro" y en otros lugares "el mundo invisible", con referencia a la morada de los muertos. Esta es una palabra que, de cualquier forma en que uno la considere, tiene que ver con la muerte, asociada con el cementerio, y no se puede traducir de otra manera. Por lo tanto, el punto de vista del profesor McGee es que Jonás estaba diciendo que el vientre de aquel pez era su tumba, el sepulcro, como el lugar donde se encuentran los muertos. Jonás fue consciente de que iba a morir dentro del pez y de que Dios le oiría y lo resucitaría de los muertos.
Somos conscientes que algunos no adoptarán este punto de vista del profesor McGee y, por supuesto, las otras opiniones son tan respetables como ésta que hemos expuesto. Por ejemplo, la otra opción fue que Dios lo hubiera mantenido con vida todo el tiempo que permaneció en el pez. Y creemos que Dios, con Su poder, sin duda podría haberlo preservado con vida en aquel lugar. Aunque, la opinión del profesor McGee, como ya hemos expuesto, fue que la Biblia no se refirió a esta posibilidad, él reconoce que la interpretación general y más popular, así como la de la mayoría de los maestros y expositores Bíblicos, es que Jonás estuvo con vida durante aquellos 3 días y 3 noches en el vientre del pez.
Resumiendo, diremos que el profesor McGee ha mantenido la opinión de que la pregunta no radica en si Dios podía o no mantener a Jonás vivo dentro del pez. Por supuesto que podía haberlo hecho. La cuestión realmente es ¿lo mantuvo Dios con vida? En otras palabras, ¿fue el milagro el mantenerlo con vida, o resucitarlo de los muertos? Teniendo en cuenta que este libro ilustra la resurrección, el profesor McGee cree que Dios lo resucitó de los muertos, aunque reconoció que ésta no era una afirmación dogmática.
Entonces, como aquí la cuestión no es si un ser humano puede vivir o no dentro de un pez. Ha habido hombres que han sido tragados por un `pez o una ballena y han logrado sobrevivir y contar su experiencia. Hay historias notables de casos semejantes. Eso nos lleva a concluir que si usted cree que Jonás permaneció vivo dentro del pez, el milagro no fue tan grande porque otros hombres han tenido la misma experiencia.
Mencionaremos ahora una cita de una autora de un libro, que sostuvo que era posible que un hombre fuera tragado por un pez y sobreviviera. Hay muchos ejemplos al respecto, y presentaremos algunos ejemplos que dicha autora incluyó en su obra.
Hay por lo menos dos monstruos marinos que viven en las profundidades del mar, que pudieron haber tragado fácilmente a Jonás. Uno de ellos es conocido como la ballena de Groenlandia o ballena boreal, y la otra es conocida como ballena azul, considerada como el animal marino más grande que haya vivido en la tierra. Ninguno de ellos tiene dientes. Tienen barbas, o placas córneas que cuelgan hacia abajo desde el techo de la boca y que actúan como una criba, que filtra el alimento. Abren su boca para dejar entrar la mayor cantidad de agua posible, La ballena cierra después la boca casi por completo, de modo que fuerza al agua para que salga a través de las barbas, y el alimento quede atrapado en la zona filamentosa. Una vez expulsada el agua, la ballena traga la comida. En una ocasión, en el año 1933, en la localidad de Cape Cod, Estados Unidos de América, fue capturada una de estas ballenas. Su boca tenía algo más de 3 metros de ancho, y podría incluso haber tragado un caballo. Estas ballenas tienen de 4 a 6 compartimentos en sus estómagos, en cualquiera de los cuales podrían permanecer seres humanos. En la cabeza de estos enormes peces hay cámaras que almacenan una buena cantidad de aire, consistentes en una ampliación del seno nasal, que con frecuencia puede medir unos dos metros de alto, dos de ancho y unos cuatro metros de largo, y que podrían alojar a varias personas. Si la ballena tuviera en su interior un ocupante molesto, que le produjera, por ejemplo, dolores de cabeza, la ballena se desplazaría a la tierra más próxima y se libraría de él, tal como en nuestra historia hizo con Jonás.
En un periódico se publicó un artículo que decía que un perro había caído de un barco al mar, y luego fue encontrado en la cabeza de una ballena 6 días más tarde, y aún estaba vivo y ladrando.
Existen más informes en cuanto a las ballenas. Se cuenta que se encontró un tiburón de 5 metros de largo dentro del estómago de una ballena. Se informa también que cuando la ballena está muriendo, expulsa todo lo que se encuentra en su estómago.
Aquí tenemos otro informe, y es de un tal Dr. Dixon, quien declaró que en un museo de Beirut, Siria, se encuentra la cabeza de una ballena lo suficientemente grande como para tragarse a un hombre enorme. Hay muchas historias que se relatan de ballenas que se han tragado a un tiburón de grandes dimensiones, a un caballo, o a otros animales de gran tamaño.
Estos ejemplos nos demuestran que Jonás podría haber sido tragado por una ballena o por uno de esos grandes tiburones. Pero nos preguntamos si ha habido algún otro hombre aparte de Jonás que haya sido tragado por uno de estos cetáceos y viviera para contar la historia.
Bueno, un científico francés escribió de un tal James Barclay, en una región cerca de las islas Malvinas, en América del Sur, cayó al mar y sus compañeros lo dieron por ahogado. Dos días después de haber desaparecido, los marineros atraparon una ballena. Cuando la cortaron, para su sorpresa, encontraron a su amigo vivo, aunque inconsciente dentro de la ballena. Ese hombre sobrevivió a esa experiencia, y ha estado disfrutando de muy buena salud después de esa aventura.
Hay otro relato que nos cuenta la historia de un marinero inglés que fue tragado por un tiburón ballena. Cuando el barco en que se encontraba trató de arponear uno de estos grandes peces marinos, este hombre cayó al mar y antes de que pudiera ser rescatado, ese tiburón ballena volvió y se lo tragó. Cuarenta y ocho horas después de haber ocurrido ese accidente, el pez fue localizado otra vez y atrapado. Cuando ese tiburón ballena fue abierto por los marineros, encontraron dentro al hombre que estaba inconsciente, pero todavía vivo. Fue llevado inmediatamente a un hospital donde se descubrió que solamente estaba en estado de shock. Y pocas horas después, fue dado de alta y salió del hospital sin ningún problema. El relato de esa historia concluye diciendo que este hombre fue presentado como una atracción en un museo de Londres, y que había que pagar entrada para poder verlo. Se le hacía propaganda como "el Jonás del siglo XX".
En el año 1926, el Dr. Rimmer se encontró con este hombre y escribió que su aspecto físico era extraño. Su cuerpo no tenía nada de vello, y la totalidad de su piel estaba cubierta por manchas color amarillo.
Ahora, si dos hombres pudieron existir por dos días y dos noches dentro de un monstruo marino como este, ¿no podría un profeta de Dios bajo Su propio cuidado y protección sobrevivir después de una experiencia de un día y una noche más? ¿Por qué dudar entonces de la Palabra de Dios?
Ahora, estos casos demuestran que un hombre puede vivir dentro de un pez, aunque ello pueda quitarle a la experiencia de Jonás su carácter excepcional. Si estos hombres vivieron, entonces, Jonás vivió. Y nos informan que hay incluso más informes de tales experiencias. En ese caso, lo que tenemos en el libro de Jonás es el registro de un hecho que no constituyó un verdadero milagro. Sencillamente es el informe de una experiencia singular que tuvo lugar.
Reiteramos que la cuestión abierta ante nosotros no es si Dios pudo mantener vivo a un hombre por 3 días y 3 noches dentro de un gran pez, porque todos sabemos que El pudo hacerlo. La cuestión es: ¿lo hizo Dios? ¿Es esto lo que nos indica la presente historia? Bueno, continuemos leyendo el versículo 3 de este segundo capítulo de Jonás:
"Me echaste a lo profundo, en medio de los mares; me envolvió la corriente. Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí."
No podemos tratar esto con ligereza, Si Jonás vivió dentro del pez, él también debió vivir como un pez, porque estaba hundido en el agua. Por ello dijo Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. De todas formas el argumentar sobre si estuvo vivo o no durante esos tres días no debería desviarnos de la gran verdad de que su situación ilustró la resurrección del Señor Jesús, como Jesús mismo declaró en el Evangelio de Mateo, capítulo 12, versículo 40, al decir. Como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Continuemos leyendo el versículo 4 de este segundo capítulo de Jonás:
"Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos, mas aún veré tu santo Templo."
Al decir que se consideraba expulsado de la presencia del Señor, Jonás revelaba que veía la muerte como una realidad inevitable, aunque en sus siguientes palabras dijo más aun veré tu santo templo. El creía que si moría, sería resucitado de los muertos. Había sido formado de acuerdo con el Antiguo Testamento, y creemos que Jonás fue uno de muchos en el reino del norte que fielmente acudía a Jerusalén para adorar en el templo. Ellos sabían que el templo construido por el rey Salomón era el lugar para adorar al Dios vivo y verdadero. O sea, que al expresar su esperanza de acudir nuevamente al templo, estaba reconociendo el poder de Dios para levantarlo de los muertos. Escuchemos lo que él dijo en el versículo 5:
"Las aguas me envolvieron hasta el alma, me cercó el abismo, el alga se enredó en mi cabeza."
Dice aquí Las aguas me envolvieron hasta el alma. Físicamente se sentía calado hasta los huesos. También dijo el alga se enredó en mi cabeza. Es evidente que este monstruo marino había comido una gran cantidad de algas. Algunas algas a veces tienen ocho o diez metros de largo, y este monstruo marino tenía el estómago lleno de ellas. Este hombre no estaba describiendo precisamente un tiempo agradable y cómodo. El sintió que descendía a las profundidades de la muerte. Y dice el versículo 6 de este segundo capítulo de Jonás:
"Descendí a los cimientos de los montes. La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, Señor, Dios mío."
Es interesante destacar en este versículo la frase la tierra echó sus cerrojos sobre mi para siempre; ¿A qué clase de cerrojos se estaba refiriendo Jonás aquí? A la muerte, por supuesto. Y el versículo 6 concluye diciendo: más tú sacaste mi vida de la sepultura, Señor, Dios mío. Por supuesto, la sepultura es una clara referencia a la muerte. Otra buena versión traduce: "tu haces subir mi vida desde el lugar de corrupción". De cualquier manera, la corrupción se refiere a la muerte física. El apóstol Pedro usó de esta manera la palabra en el día de Pentecostés, cuando dijo que el Señor Jesús no vio la corrupción. Su cuerpo no se corrompió (como podemos ver en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, versículo 27). El milagro que tuvo lugar en el Señor Jesús cuando murió, fue que El no vio la corrupción, o sea, que Su cuerpo no se corrompió. En opinión del profesor McGee, esa fue la diferencia entre la experiencia de Jonás y la del Señor. Jonás sí vio la corrupción, En aquellos tres días y noches, su cuerpo aparentemente comenzó a decaer, ya sea que se traduzca la palabra Hebrea como sepultura, o como corrupción. El profesor McGee ve en este pasaje una afirmación indudable de que Jonás murió. En ese caso, el milagro aquí sería el de una resurrección, que habría sido entonces un milagro mucho mayor que el hecho de que un hombre viviera por 3 días dentro de un pez.
Para nosotros es importante tener en el Antiguo Testamento un libro que señale hacia la resurrección del Señor Jesucristo. La resurrección es una de las dos columnas de nuestra salvación, sobre la cual se apoya el arca de la iglesia - estas dos columnas son la muerte de Cristo, y la resurrección de Cristo. Ambas realidades fueron enseñadas en el Antiguo Testamento, y este libro de Jonás, que ilustra la resurrección del Señor Jesucristo.
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