jueves, 2 de noviembre de 2017

500 AÑOS DE LA REFORMA PROTESTANTE

EL PROXIMO 15 DE NOVIEMBRE TENDREMOS EL CONCIERTO EN LA SALA SINFÓNICA DEL CCK, Y COMO PARTE DEL CONGRESO DE LA BIBLIA, ORGANIZADO POR SOCIEDADES BÍBLICAS DE ARGENTINA. LOS INVITOA INGRESAR EN LA PAGINA www.congresodelabiblia.org Y AHÍ MISMO USTED SE PUEDE REGISTRAR Y RECIBIRÁ SUS TICKET, SIN COSTO ALGUNO EN SU CORREO ELECTRÓNICO.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

“¿QUIÉN ES ESTE, QUE AÚN LOS VIENTOS Y EL MAR LO OBEDECEN?”

Marcos 4:41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen? (v. 41). «Guarden todo y saquen una hoja y un lápiz». Cuando estudiaba, esas temidas palabras anunciaban que había llegado «la hora de la prueba». En Marcos 4, leemos que Jesús empezó su día enseñando en la costa (v. 1) y terminó con un tiempo de prueba en el mar (v. 35). La barca que había servido de plataforma para enseñar, transportaba a Jesús y a algunos de sus seguidores hacia la otra ribera. Durante el viaje, y mientras un Jesús exhausto dormía en la popa, los discípulos se vieron en medio de una gran tempestad (v. 37). Empapados, despertaron a Jesús, diciendo: «Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?» (v. 38). Entonces, sucedió algo extraordinario. El mismo que, más temprano, había exhortado a las multitudes a oír (v. 3), ordenó con poder al viento: «Calla, enmudece» (v. 39). El viento obedeció y el asombro de los aterrados discípulos se evidenció cuando dijeron: « ¿Quién es éste?» (v. 41). Era una buena pregunta, pero les llevaría un tiempo llegar a la conclusión sincera y correcta de que Jesús era el Hijo de Dios. Hoy, las preguntas sinceras y la experiencia llevan a las personas a la misma conclusión. Jesús es más que un maestro a quien escuchar; es el Dios a quien adorar. Padre, gracias por tu Palabra que nos ayuda a ver que Jesús es tu Hijo. Ayúdame a confiar en que tienes el control. «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas». Mateo 8:19

sábado, 16 de septiembre de 2017

TENEMOS UN SEÑOR Y SALVADOR ETERNO

Jueces 2:11-23 En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía (Jueces 21:25). Después de atacar a mi esposo con palabras hirientes cuando algo no salió como yo quería, desdeñé la autoridad del Espíritu Santo al recordarme versículos bíblicos que revelaban mi actitud pecaminosa. ¿Valía la pena dañar mi matrimonio o desobedecer a Dios con tal de satisfacer mi orgullo testarudo? Para nada. Pero, para cuando pedí perdón al Señor y a mi esposo, ya se había generado una secuela de heridas; el resultado de ignorar consejos sabios y de vivir como se me antojaba. Los israelitas también tuvieron actitudes rebeldes. Después de la muerte de Moisés, Josué los guió a la tierra prometida. Durante su liderazgo, sirvieron al Señor (Jueces 2:7), pero al morir él y la generación que le siguió, se olvidaron de Dios y lo que Él había hecho (v. 10). Las cosas mejoraron cuando el Señor levantó jueces (v. 16-18), pero al morir estos, volvían a desafiar a Dios. Al vivir como se les antojaba y sin tener que rendir cuentas, experimentaron consecuencias devastadoras (v. 19-22). Pero no debe ser así con nosotros. Podemos someternos a la autoridad soberana del Rey Jesús: la razón de nuestra existencia y Aquel a quien debemos seguir. Él es nuestro Juez y Rey de reyes viviente. Señor, ayúdanos a recordar que eres el Rey de reyes y Señor de señores, digno de nuestra obediencia y confianza. Dios nos permite disfrutar de las recompensas de hacer lo que a Él le agrada.

martes, 25 de julio de 2017

DEBERES CRISTIANOS

Introducción: Cuando una persona es rescatada de las garras de las tinieblas, viene con hábitos que son totalmente diferentes a los hábitos que se practican en el Reino de Dios. De acá el nuevo creyente debe cumplir ciertos deberes que tienen que ver con Dios y con su prójimo. Deberes de los esposos 1 Pedro 3 Dios Habla Hoy 3 Así también ustedes, las esposas, sométanse a sus esposos, para que, si algunos de ellos no creen en el mensaje, puedan ser convencidos, sin necesidad de palabras, por el comportamiento de ustedes, 2 al ver ellos su conducta pura y reverente para con Dios. 3 Que el adorno de ustedes no consista en cosas externas, como peinados exagerados, joyas de oro o vestidos lujosos, 4 sino en lo íntimo del corazón, en la belleza incorruptible de un espíritu suave y tranquilo. Esta belleza vale mucho delante de Dios. 5 Pues éste era también, en tiempos antiguos, el adorno de las mujeres santas; ellas confiaban en Dios y se sometían a sus esposos. 6 Así fue Sara, que obedeció a Abraham y lo llamó «mi señor». Y ustedes son hijas de ella, si hacen el bien y no tienen miedo de nada. 7 En cuanto a ustedes, los esposos, sean comprensivos con sus esposas. Denles el honor que les corresponde, teniendo en cuenta que ellas son más delicadas y están llamadas a compartir con ustedes la vida que Dios les dará como herencia. Háganlo así para no poner estorbo a sus propias oraciones. Deberes de todos los cristianos 8 En fin, vivan todos ustedes en armonía, unidos en un mismo sentir y amándose como hermanos. Sean bondadosos y humildes. 9 No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto. Al contrario, devuelvan bendición, pues Dios los ha llamado a recibir bendición. 10 Porque: «Quien quiera amar la vida y pasar días felices, cuide su lengua de hablar mal y sus labios de decir mentiras; 11 aléjese del mal y haga el bien, busque la paz y sígala. 12 Porque el Señor cuida a los justos y presta oídos a sus oraciones, pero está en contra de los malhechores.» 13 ¿Quién podrá hacerles mal, si ustedes se empeñan siempre en hacer el bien? 14 Pero aun si por actuar con rectitud han de sufrir, ¡dichosos ustedes! No tengan miedo a nadie, ni se asusten, 15 sino honren a Cristo como Señor en sus corazones. Estén siempre preparados a responder a todo el que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen, 16 pero háganlo con humildad y respeto. Pórtense de tal modo que tengan tranquila su conciencia, para que los que hablan mal de su buena conducta como creyentes en Cristo, se avergüencen de sus propias palabras. 17 Es mejor sufrir por hacer el bien, si así lo quiere Dios, que por hacer el mal. 18 Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios. En su fragilidad humana, murió; pero resucitó con una vida espiritual, 19 y de esta manera fue a proclamar su victoria a los espíritus que estaban presos. 20 Éstos habían sido desobedientes en tiempos antiguos, en los días de Noé, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se construía la barca, en la que algunas personas, ocho en total, fueron salvadas por medio del agua. 21 Y aquella agua representaba el agua del bautismo, por medio del cual somos ahora salvados. El bautismo no consiste en limpiar el cuerpo, sino en pedirle a Dios una conciencia limpia; y nos salva por la resurrección de Jesucristo,22 que subió al cielo y está a la derecha de Dios, y al que han quedado sujetos los ángeles y demás seres espirituales que tienen autoridad y poder.

lunes, 17 de julio de 2017

HERMANOS, AHORA PODEMOS ENTRAR CON TODA LIBERTAD EN EL SANTUARIO GRACIAS A LA SANGRE DE JESÚS

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 4:16 Cuando usted recibió a Jesús como el Señor de su vida, uno de los privilegios que obtuvo fue el derecho de acercarse al trono de Dios en cualquier momento. ¡Imagínese! Usted tiene el derecho de acercarse confiadamente a Dios y recibir lo que necesita. Aunque eso es algo que la Biblia afirma claramente, la mayoría de personas actúa como si no lo creyera. No se acercan con confianza al trono de la gracia. En lugar de eso, dicen: “Yo nunca podría ir donde Dios está. Me quedaré aquí, gritaré y esperaré a que Él me oiga”. Yo solía hacer lo mismo. Recuerdo que cierto día estaba en oración, rogando y suplicando. Estaba bombardeando las puertas del cielo rogando por un avivamiento. Después de haber pasado cierto tiempo suplicando, el Señor me expresó: ¿Qué estás haciendo? —Estoy bombardeando las puertas del cielo con oración, pidiendo un avivamiento —le dije. — ¿cuán grande es tú ciudad? —Me preguntó Hasta donde puedo determinar en la Biblia, hay 12,000 codos, o alrededor de 2413 kilómetros cuadrados y 2413 kilómetros de altura”. Entonces, ¿por qué estás bombardeando las puertas? Si mi trono se encuentra en medio de la ciudad, eso quiere decir que estás a 1,200 kilómetros del trono. A propósito, las puertas no están cerradas. ¿Por qué no dejas de bombardearlas y simplemente entras? Después de que me arrepentí de imitar oraciones tradicionales, recordé que la Palabra dice: «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono », y a partir de ese momento me he acercado confiadamente a Él. ¿Necesita recibir algo de Dios hoy? No pierda el tiempo afuera, alrededor de las puertas celestiales. Por medio de Jesús, su lugar está en la misma sala del trono de Dios. Así que, acérquese, la puerta está siempre abierta para usted.

sábado, 8 de julio de 2017

LA SANIDAD DIVINA

Mateo 8:16-17 16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; 17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias. Marcos 16:17-18 17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Lucas 7:21-22 21 En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. 22 Y respondiendo Jesús, les dijo: ID, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; Lucas 10:9 9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. Hechos 5:12-16 Muchas señales y maravillas 12 Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. 13 De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente. 14 Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; 15 tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. 16 Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados. 1 Pedro 2:24 24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

jueves, 29 de junio de 2017

USA BIEN LA PALABRA DE VERDAD

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Santiago 3:5-6 Palabras: si se usan bien, pueden mover montes; si se usan mal, pueden hacer que su vida entera se haga humo. Quizá diga usted, se me hace difícil creer que las grandes catástrofes puedan ser ocasionadas por unas simples palabras. No veo la relación”. Considere lo que dice Santiago: “¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!” ¿Alguna vez ha encendido astillas y las ha puesto debajo de un montón de leña? ¿Qué sucedió? Probablemente las llamas empezaron a esparcirse de un leño a otro, hasta que todo se convirtió en un gran fuego. Después de apagar el fuego, si usted escarba en las cenizas no podrá encontrar las astillas que lo empezaron todo, ¿cierto? Las astillas se hicieron humo, no quedó ningún rastro de ellas. La lengua es así. Primero contamina el cuerpo, luego inflama la rueda de la creación con un incendio tan grande que no queda rastro alguno de dónde se originó todo. Las palabras que empezaron el fuego se hicieron humo, no quedó rastro alguno de ellas; es como si nunca hubieran existido. Por tanto, jamás subestime el poder de sus palabras. Puedo asegurarle que Satanás no lo hace. Él trabaja constantemente para hacer que usted las use en una manera negativa. Le disparará dardos de dolor, de enfermedad y de desaliento para hacerle hablar palabras negativas que harán que su vida se haga humo. Pero no le permita tener éxito. Apague el fuego siguiendo las instrucciones de Efesios 6:16. Haga lo que el apóstol Pablo dice: “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. ¡Ahora mismo, hable palabras de fe y apague el fuego antes de que se extienda más!

lunes, 12 de junio de 2017

JESÚS NOS MANDÓ SU ESPÍRITU PARA QUE NOS AYUDARA A VENCER Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Romanos 6:4 Como creyente, en usted mora la misma vida nueva que Dios le dio a Jesús cuando lo levantó de los muertos. El viejo pecador que usted era, ha muerto. Ahora es una nueva creación en su interior. ¡Usted está lleno de la vida de resurrección de Dios! Pero el pecado, la desobediencia, el egoísmo y la vida carnal no dejarán que esa vida de resurrección se manifieste. El pecado lo separará del poder de Dios, aunque usted haya nacido de nuevo. Sin anda en pecado, la vida de resurrección yacerá inactiva. Pero, usted no puede vencer el pecado si trata de dejar de pecar. Lo vencerá cuando viva de acuerdo a la vida nueva que Dios ha puesto en usted, dedicando tiempo a la Palabra y a la oración. Al hacerlo, el Espíritu de Dios le fortalecerá y le capacitará para poner ese pecado debajo de sus pies. No obstante, recuerde que el Espíritu Santo no usará las fuerzas suyas para poner bajo sus pies esos viejos hábitos carnales. El esperará que usted tome la iniciativa. Luego le fortalecerá para que prosiga con su decisión y le enseñará cómo andar en la vida nueva que usted tiene adentro. Dé el primer paso hoy y pídale ayuda. Diga: “Señor, deseo experimentar el poder de vivir esta vida nueva todos los días. Por una decisión de mi corazón, pongo bajo sujeción los dictados del pecado y me declaro muerto a este. En el Nombre de Jesús, pasaré tiempo en oración y en la Palabra hoy. Al hacerlo, sé que recibiré un refrigerio del Espíritu Santo en mi vida. Sé que comenzaré a vivir el poder de la resurrección que has puesto en mí”.

JESÚS NOS MANDÓ SU ESPÍRITU PARA QUE NOS AYUDARA A VENCER Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Romanos 6:4 Como creyente, en usted mora la misma vida nueva que Dios le dio a Jesús cuando lo levantó de los muertos. El viejo pecador que usted era, ha muerto. Ahora es una nueva creación en su interior. ¡Usted está lleno de la vida de resurrección de Dios! Pero el pecado, la desobediencia, el egoísmo y la vida carnal no dejarán que esa vida de resurrección se manifieste. El pecado lo separará del poder de Dios, aunque usted haya nacido de nuevo. Sin anda en pecado, la vida de resurrección yacerá inactiva. Pero, usted no puede vencer el pecado si trata de dejar de pecar. Lo vencerá cuando viva de acuerdo a la vida nueva que Dios ha puesto en usted, dedicando tiempo a la Palabra y a la oración. Al hacerlo, el Espíritu de Dios le fortalecerá y le capacitará para poner ese pecado debajo de sus pies. No obstante, recuerde que el Espíritu Santo no usará las fuerzas suyas para poner bajo sus pies esos viejos hábitos carnales. El esperará que usted tome la iniciativa. Luego le fortalecerá para que prosiga con su decisión y le enseñará cómo andar en la vida nueva que usted tiene adentro. Dé el primer paso hoy y pídale ayuda. Diga: “Señor, deseo experimentar el poder de vivir esta vida nueva todos los días. Por una decisión de mi corazón, pongo bajo sujeción los dictados del pecado y me declaro muerto a este. En el Nombre de Jesús, pasaré tiempo en oración y en la Palabra hoy. Al hacerlo, sé que recibiré un refrigerio del Espíritu Santo en mi vida. Sé que comenzaré a vivir el poder de la resurrección que has puesto en mí”.

viernes, 2 de junio de 2017

¡JONÁS! ¿Y AHORA QUE VAS A HACER?

Jonás 2 Oración de Jonás 2 Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, 2 y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; Desde el seno del Seol clamé, Y mi voz oíste. 3 Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, Y me rodeó la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. 4 Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; Mas aún veré tu santo templo. 5 Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeóme el abismo; El alga se enredó a mi cabeza. 6 Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. 7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. 8 Los que siguen vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan. 9 Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. m 10 Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra. (Jonás 2:1-10) El programa de viaje para el capítulo 2 nos informa que Jonás iba a dejar el pez, que su destino era la ciudad de Nínive, y que llegaría a tierra firme. Sin embargo, en primer lugar, queremos examinar la experiencia que este hombre tuvo dentro del pez. Leamos entonces el versículo 1 de este segundo capítulo del libro de Jonás, para intentar responder a la siguiente pregunta: ¿Cuándo oró Jonás? "Entonces oró Jonás al Señor, su Dios, desde el vientre del pez" Ahora, alguien podría decir: "Pero, ustedes creen que Jonás estaba muerto dentro del pez y que Dios le levantó de entre los muertos, pero aquí dice que Jonás oró al Señor Dios desde el vientre del pez". Esto es cierto, pero nuestra pregunta es: "¿Cuándo pronunció Jonás esta oración? ¿Pronunció esta oración al principio, cuando acababa de entrar en el pez? ¿O quizás cuando se encontró allí dentro, consciente de la situación precaria en la que se encontraba, y entonces expresó esta oración a Dios para que El le contestara? ¿Decidió pensar en la forma en que presentaría su oración a Dios durante dos días y entonces, al llegar al tercer día dirigírsela a Dios? Si Jonás actuó en esta forma, entonces, nuestra interpretación está completamente equivocada. Pero, si conocemos algo la naturaleza humana, diremos que Jonás no esperó demasiado tiempo para pronunciar esta oración. Cuando este hombre se encontró en esa condición desesperada, podemos estar seguros de una cosa: él comenzó inmediatamente a orar a Dios. En realidad, podríamos imaginar que quizás hasta oró cuando se estaba deslizando por el interior del pez hasta su estómago, (finalizando su oración cuando llegó a aquel lugar). Cuando las personas están viviendo momentos de crisis, no expresan una oración preparada. Cuando llega la crisis, se dirigen inmediatamente al grano. Así fue que, como imaginamos antes, posiblemente Jonás hiciera esta oración mientras bajaba desde a la boca del pez, hasta llegar al estómago del mismo. También creemos que en su oración dijo más cosas que la que se expresan en el relato Bíblico. Quizás lo que tenemos de esa oración fue una versión resumida. Algunos colocan mucho énfasis sobre el término temporal entonces en el versículo 1, que dice Entonces oró Jonás al Señor, su Dios, desde el vientre del pez. Dan por sentado que después de haber estado dentro del pez durante tres días y tres noches, "entonces" oró. Pero esto no es lo que significa este término en este contexto. Es una de las características del idioma Hebreo presentar el relato completo de un hecho y después regresar a enfatizar un detalle importante. Esta misma técnica fue utilizada en el libro del Génesis en el relato de la creación. Allí se presentó el relato de los seis días de creación, y después Dios retrocedió en la narración para ofrecer un informe detallado de la creación del hombre, añadiendo detalles. Intentar construir una suposición sobre el término "entonces" sería erróneo. Lo que simplemente se dijo aquí fue que Jonás se disponía a presentarnos la historia en detalle, es decir, lo que sucedió realmente dentro del pez. Leamos ahora el versículo 2 de este segundo capítulo de Jonás, que da comienzo a un párrafo que hemos titulado: La oración de Jonás "Y dijo: Invoqué en mi angustia al Señor, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste." En primer lugar destacamos que Jonás dejó constancia de que El Señor escuchó su oración. Dice aquí desde el seno del Seol clamé. Esta es una traducción correcta de la palabra hebrea original. A veces Seol en la Biblia se traduce "sepulcro" y en otros lugares "el mundo invisible", con referencia a la morada de los muertos. Esta es una palabra que, de cualquier forma en que uno la considere, tiene que ver con la muerte, asociada con el cementerio, y no se puede traducir de otra manera. Por lo tanto, el punto de vista del profesor McGee es que Jonás estaba diciendo que el vientre de aquel pez era su tumba, el sepulcro, como el lugar donde se encuentran los muertos. Jonás fue consciente de que iba a morir dentro del pez y de que Dios le oiría y lo resucitaría de los muertos. Somos conscientes que algunos no adoptarán este punto de vista del profesor McGee y, por supuesto, las otras opiniones son tan respetables como ésta que hemos expuesto. Por ejemplo, la otra opción fue que Dios lo hubiera mantenido con vida todo el tiempo que permaneció en el pez. Y creemos que Dios, con Su poder, sin duda podría haberlo preservado con vida en aquel lugar. Aunque, la opinión del profesor McGee, como ya hemos expuesto, fue que la Biblia no se refirió a esta posibilidad, él reconoce que la interpretación general y más popular, así como la de la mayoría de los maestros y expositores Bíblicos, es que Jonás estuvo con vida durante aquellos 3 días y 3 noches en el vientre del pez. Resumiendo, diremos que el profesor McGee ha mantenido la opinión de que la pregunta no radica en si Dios podía o no mantener a Jonás vivo dentro del pez. Por supuesto que podía haberlo hecho. La cuestión realmente es ¿lo mantuvo Dios con vida? En otras palabras, ¿fue el milagro el mantenerlo con vida, o resucitarlo de los muertos? Teniendo en cuenta que este libro ilustra la resurrección, el profesor McGee cree que Dios lo resucitó de los muertos, aunque reconoció que ésta no era una afirmación dogmática. Entonces, como aquí la cuestión no es si un ser humano puede vivir o no dentro de un pez. Ha habido hombres que han sido tragados por un `pez o una ballena y han logrado sobrevivir y contar su experiencia. Hay historias notables de casos semejantes. Eso nos lleva a concluir que si usted cree que Jonás permaneció vivo dentro del pez, el milagro no fue tan grande porque otros hombres han tenido la misma experiencia. Mencionaremos ahora una cita de una autora de un libro, que sostuvo que era posible que un hombre fuera tragado por un pez y sobreviviera. Hay muchos ejemplos al respecto, y presentaremos algunos ejemplos que dicha autora incluyó en su obra. Hay por lo menos dos monstruos marinos que viven en las profundidades del mar, que pudieron haber tragado fácilmente a Jonás. Uno de ellos es conocido como la ballena de Groenlandia o ballena boreal, y la otra es conocida como ballena azul, considerada como el animal marino más grande que haya vivido en la tierra. Ninguno de ellos tiene dientes. Tienen barbas, o placas córneas que cuelgan hacia abajo desde el techo de la boca y que actúan como una criba, que filtra el alimento. Abren su boca para dejar entrar la mayor cantidad de agua posible, La ballena cierra después la boca casi por completo, de modo que fuerza al agua para que salga a través de las barbas, y el alimento quede atrapado en la zona filamentosa. Una vez expulsada el agua, la ballena traga la comida. En una ocasión, en el año 1933, en la localidad de Cape Cod, Estados Unidos de América, fue capturada una de estas ballenas. Su boca tenía algo más de 3 metros de ancho, y podría incluso haber tragado un caballo. Estas ballenas tienen de 4 a 6 compartimentos en sus estómagos, en cualquiera de los cuales podrían permanecer seres humanos. En la cabeza de estos enormes peces hay cámaras que almacenan una buena cantidad de aire, consistentes en una ampliación del seno nasal, que con frecuencia puede medir unos dos metros de alto, dos de ancho y unos cuatro metros de largo, y que podrían alojar a varias personas. Si la ballena tuviera en su interior un ocupante molesto, que le produjera, por ejemplo, dolores de cabeza, la ballena se desplazaría a la tierra más próxima y se libraría de él, tal como en nuestra historia hizo con Jonás. En un periódico se publicó un artículo que decía que un perro había caído de un barco al mar, y luego fue encontrado en la cabeza de una ballena 6 días más tarde, y aún estaba vivo y ladrando. Existen más informes en cuanto a las ballenas. Se cuenta que se encontró un tiburón de 5 metros de largo dentro del estómago de una ballena. Se informa también que cuando la ballena está muriendo, expulsa todo lo que se encuentra en su estómago. Aquí tenemos otro informe, y es de un tal Dr. Dixon, quien declaró que en un museo de Beirut, Siria, se encuentra la cabeza de una ballena lo suficientemente grande como para tragarse a un hombre enorme. Hay muchas historias que se relatan de ballenas que se han tragado a un tiburón de grandes dimensiones, a un caballo, o a otros animales de gran tamaño. Estos ejemplos nos demuestran que Jonás podría haber sido tragado por una ballena o por uno de esos grandes tiburones. Pero nos preguntamos si ha habido algún otro hombre aparte de Jonás que haya sido tragado por uno de estos cetáceos y viviera para contar la historia. Bueno, un científico francés escribió de un tal James Barclay, en una región cerca de las islas Malvinas, en América del Sur, cayó al mar y sus compañeros lo dieron por ahogado. Dos días después de haber desaparecido, los marineros atraparon una ballena. Cuando la cortaron, para su sorpresa, encontraron a su amigo vivo, aunque inconsciente dentro de la ballena. Ese hombre sobrevivió a esa experiencia, y ha estado disfrutando de muy buena salud después de esa aventura. Hay otro relato que nos cuenta la historia de un marinero inglés que fue tragado por un tiburón ballena. Cuando el barco en que se encontraba trató de arponear uno de estos grandes peces marinos, este hombre cayó al mar y antes de que pudiera ser rescatado, ese tiburón ballena volvió y se lo tragó. Cuarenta y ocho horas después de haber ocurrido ese accidente, el pez fue localizado otra vez y atrapado. Cuando ese tiburón ballena fue abierto por los marineros, encontraron dentro al hombre que estaba inconsciente, pero todavía vivo. Fue llevado inmediatamente a un hospital donde se descubrió que solamente estaba en estado de shock. Y pocas horas después, fue dado de alta y salió del hospital sin ningún problema. El relato de esa historia concluye diciendo que este hombre fue presentado como una atracción en un museo de Londres, y que había que pagar entrada para poder verlo. Se le hacía propaganda como "el Jonás del siglo XX". En el año 1926, el Dr. Rimmer se encontró con este hombre y escribió que su aspecto físico era extraño. Su cuerpo no tenía nada de vello, y la totalidad de su piel estaba cubierta por manchas color amarillo. Ahora, si dos hombres pudieron existir por dos días y dos noches dentro de un monstruo marino como este, ¿no podría un profeta de Dios bajo Su propio cuidado y protección sobrevivir después de una experiencia de un día y una noche más? ¿Por qué dudar entonces de la Palabra de Dios? Ahora, estos casos demuestran que un hombre puede vivir dentro de un pez, aunque ello pueda quitarle a la experiencia de Jonás su carácter excepcional. Si estos hombres vivieron, entonces, Jonás vivió. Y nos informan que hay incluso más informes de tales experiencias. En ese caso, lo que tenemos en el libro de Jonás es el registro de un hecho que no constituyó un verdadero milagro. Sencillamente es el informe de una experiencia singular que tuvo lugar. Reiteramos que la cuestión abierta ante nosotros no es si Dios pudo mantener vivo a un hombre por 3 días y 3 noches dentro de un gran pez, porque todos sabemos que El pudo hacerlo. La cuestión es: ¿lo hizo Dios? ¿Es esto lo que nos indica la presente historia? Bueno, continuemos leyendo el versículo 3 de este segundo capítulo de Jonás: "Me echaste a lo profundo, en medio de los mares; me envolvió la corriente. Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí." No podemos tratar esto con ligereza, Si Jonás vivió dentro del pez, él también debió vivir como un pez, porque estaba hundido en el agua. Por ello dijo Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. De todas formas el argumentar sobre si estuvo vivo o no durante esos tres días no debería desviarnos de la gran verdad de que su situación ilustró la resurrección del Señor Jesús, como Jesús mismo declaró en el Evangelio de Mateo, capítulo 12, versículo 40, al decir. Como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Continuemos leyendo el versículo 4 de este segundo capítulo de Jonás: "Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos, mas aún veré tu santo Templo." Al decir que se consideraba expulsado de la presencia del Señor, Jonás revelaba que veía la muerte como una realidad inevitable, aunque en sus siguientes palabras dijo más aun veré tu santo templo. El creía que si moría, sería resucitado de los muertos. Había sido formado de acuerdo con el Antiguo Testamento, y creemos que Jonás fue uno de muchos en el reino del norte que fielmente acudía a Jerusalén para adorar en el templo. Ellos sabían que el templo construido por el rey Salomón era el lugar para adorar al Dios vivo y verdadero. O sea, que al expresar su esperanza de acudir nuevamente al templo, estaba reconociendo el poder de Dios para levantarlo de los muertos. Escuchemos lo que él dijo en el versículo 5: "Las aguas me envolvieron hasta el alma, me cercó el abismo, el alga se enredó en mi cabeza." Dice aquí Las aguas me envolvieron hasta el alma. Físicamente se sentía calado hasta los huesos. También dijo el alga se enredó en mi cabeza. Es evidente que este monstruo marino había comido una gran cantidad de algas. Algunas algas a veces tienen ocho o diez metros de largo, y este monstruo marino tenía el estómago lleno de ellas. Este hombre no estaba describiendo precisamente un tiempo agradable y cómodo. El sintió que descendía a las profundidades de la muerte. Y dice el versículo 6 de este segundo capítulo de Jonás: "Descendí a los cimientos de los montes. La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, Señor, Dios mío." Es interesante destacar en este versículo la frase la tierra echó sus cerrojos sobre mi para siempre; ¿A qué clase de cerrojos se estaba refiriendo Jonás aquí? A la muerte, por supuesto. Y el versículo 6 concluye diciendo: más tú sacaste mi vida de la sepultura, Señor, Dios mío. Por supuesto, la sepultura es una clara referencia a la muerte. Otra buena versión traduce: "tu haces subir mi vida desde el lugar de corrupción". De cualquier manera, la corrupción se refiere a la muerte física. El apóstol Pedro usó de esta manera la palabra en el día de Pentecostés, cuando dijo que el Señor Jesús no vio la corrupción. Su cuerpo no se corrompió (como podemos ver en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, versículo 27). El milagro que tuvo lugar en el Señor Jesús cuando murió, fue que El no vio la corrupción, o sea, que Su cuerpo no se corrompió. En opinión del profesor McGee, esa fue la diferencia entre la experiencia de Jonás y la del Señor. Jonás sí vio la corrupción, En aquellos tres días y noches, su cuerpo aparentemente comenzó a decaer, ya sea que se traduzca la palabra Hebrea como sepultura, o como corrupción. El profesor McGee ve en este pasaje una afirmación indudable de que Jonás murió. En ese caso, el milagro aquí sería el de una resurrección, que habría sido entonces un milagro mucho mayor que el hecho de que un hombre viviera por 3 días dentro de un pez. Para nosotros es importante tener en el Antiguo Testamento un libro que señale hacia la resurrección del Señor Jesucristo. La resurrección es una de las dos columnas de nuestra salvación, sobre la cual se apoya el arca de la iglesia - estas dos columnas son la muerte de Cristo, y la resurrección de Cristo. Ambas realidades fueron enseñadas en el Antiguo Testamento, y este libro de Jonás, que ilustra la resurrección del Señor Jesucristo.

miércoles, 24 de mayo de 2017

BUSCANDO LA VERDADERA LIBERTAD

17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 2 Corintios 3:17-4:2 "El Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad". Sólo el Espíritu de Dios hoy puede levantar el velo y ayudarnos a ver que Cristo es el Salvador. Solamente Él puede hacerlo, es el único que puede realizar ese milagro. Pablo estaba hablando a su pueblo en su día, como lo hizo Simón Pedro. Simón Pedro dijo en el libro de los Hechos, capítulo 10, versículo 43: "De éste dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en Él recibe el perdón de los pecados". si no podemos ver al Señor Jesucristo en el Antiguo Testamento, entonces, el Espíritu de Dios no es nuestro Maestro, porque el Espíritu de Dios toma las cosas de Cristo y nos las muestra. El Espíritu de Dios nos libera de la ley y nos lleva a Cristo. Cuando Él lo haga, nos daremos cuenta de lo que quiere decir aquí, el versículo 18: "Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y contemplando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados con más y más gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor". Este pasaje de las Escrituras es extraordinario. Pablo ha estado hablando sobre el velo en el corazón; luego, cuando acudimos a Cristo, el velo es quitado. Ahora, como creyentes, estamos mirando al Señor Jesucristo. Pero incluso como creyentes, nuestros ojos están velados cuando hay pecado en nuestras vidas. Pero cuando ese pecado es confesado y recuperamos la relación de compañerismo con Él, podemos contemplarle. Entonces, con el rostro descubierto, contemplamos como en un espejo la gloria del Señor. La idea en este versículo no es la de reflejar para transformar, sino más bien la de contemplar hasta ser transformados. Entonces, podemos reflejar Su imagen. Por eso creemos que una traducción más exacta es la siguiente: "contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu". Es cierto que la Palabra de Dios es el espejo al cual tenemos que mirar, y entonces contemplamos a Cristo. Por tal motivo debemos permanecer en la Palabra de Dios y mirarle a Él. Al contemplar al Señor Jesucristo usted es transformado. Como dijo el apóstol Pedro, en su primera carta, capítulo 1, versículo 23: "Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece para siempre". También la Palabra de Dios nos transforma y éste es un aspecto muy importante, porque en la Palabra de Dios nosotros podemos ver al Señor, tal como Él es. En la palabra de Dios usted ve a Cristo sin un velo que impida una visión clara y esto es maravilloso. ¿Queremos ser como Cristo? Entonces, debemos pasar tiempo contemplándole, tal como le vemos en las páginas de las Sagradas Escrituras, con el deseo de ir creciendo espiritualmente e imitarle para que, por la obra del Espíritu Santo en su vida, pueda cada vez más parecerse a Él. Dicen que las personas que, unidas por el amor han llegado a moldear sus personalidades con la convivencia diaria, y que comparten un mismo sentir en cuanto a la persona del Señor Jesucristo, se van pareciendo cada vez más, incluso físicamente. Por ello decimos que la contemplación de la imagen y el ejemplo de Cristo que nos revela la Biblia, y el escuchar Sus Palabras, sus enseñanzas, por la obra del Espíritu Santo, va desarrollando en nosotros un parecido con la persona del Señor. 2 Corintios 4:1 Y, tenemos aquí, otro aspecto del consuelo de Dios. Vimos en el primer capítulo el consuelo de Dios para los planes de la vida. Luego, en el segundo capítulo observamos el consuelo de Dios al restaurar a los creyentes que habían pecado, y en el capítulo 3, vimos una exposición del consuelo de Dios en el glorioso ministerio de Cristo. ¿No es cierto que ese capítulo 3 fue algo extraordinario? Pues bien, nosotros no vamos a descender de la cima de la montaña, sino que vamos a continuar aquí arriba para considerar, en este capítulo 4, el consuelo de Dios en el ministerio del sufrimiento por causa de Cristo. Quizá tengamos que subir aún un poco más arriba, y no estamos seguros de lo que vamos a encontrar en una atmósfera en la que se nos hace muy difícil respirar. El apóstol nos invitó a subir más alto, y eso es lo que queremos hacer. Leamos, pues, el primer versículo de este capítulo 4, de la Segunda epístola a los Corintios: "Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos". Este es el ministerio, dice, el ministerio glorioso. Dios nos ha entregado un mensaje que ningún ser humano podía haber concebido. Para un hombre sería imposible crear un plan como el que presenta el Evangelio. Ningún hombre lo podría haber inventado. Yo no encuentro ninguna otra razón por la cual Él me haya permitido entrar en esta actividad, que no sea Su misericordia. Como ya dijimos anteriormente, Dios es rico en misericordia. Él no agotó toda Su misericordia antes de llegar a mí porque Él vio que yo necesitaría mucha compasión, y Él ha sido rico en misericordia para conmigo. Y como tiene lugar al amparo de Su misericordia, no desmayamos, sino que nos alegramos de poder llevarlo a cabo. Resulta interesante estudiar religiones comparadas. La diferencia entre el Cristianismo, el Evangelio de la gracia de Dios, consiste en que las religiones del mundo les piden a sus fieles que hagan algo. En cambio, el Evangelio me dice que Dios ha hecho algo por mí, y yo tengo que creerlo, tengo que confiar en Él. La única manera de venir a él es por fe. Ésa es la forma de acercarme a Él, porque sin fe, es imposible agradarle. En contraste, como ya hemos dicho, las religiones y sectas requieren que uno se esfuerce en hacer algo. Algunas de estas sectas dicen que uno debe tener fe. Sin embargo, por fe no quieren decir que hay que confiar en el Señor Jesucristo sino que más bien se refieren a un reconocimiento de Jesús y de que su muerte hace unos 2.000 años fue un hecho histórico. Pero debo decirle que el simplemente creer que Jesús murió, no le salvará. Jesucristo murió por nuestros pecados, y resucitó, de acuerdo con las Sagradas Escrituras. Ahí se encuentra precisamente la distinción importante. Nosotros tenemos que depositar nuestra confianza en su obra completada. Esa obra ya ha sido realizada. En una ocasión Pablo había estado bajo la ley. Él sabía bien lo que implicaba estar bajo un sistema que requiriese hacer algo o realizar algún esfuerzo. Dijo que era un hebreo entre los Hebreos; en cuanto a la ley, era un fariseo, y en lo referente a la justicia de la ley, sin ninguna culpa. Él estaba realmente bajo la ley y había tenido la esperanza de hacer algo para lograr su salvación. Entonces, un día se encontró con el Señor Jesús en el camino que conducía a Damasco. Después de conocerle como su Señor y Salvador, escribió en Filipenses 3:8 y 9: "Por amor a Él lo he perdido todo y lo considero como basura, a fin de ganar a Cristo 9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe". Podemos ver que después de que Pablo estuvo frente a Jesucristo, fue consciente de que nunca podría lograr la salvación por sí mismo. Cualquier tipo de justicia derivada de la ley, no sería suficiente. Pablo necesitaría tener la justicia de Jesucristo. Después de llegar a esa conclusión y de dar ese paso de fe, sintió que para él comenzaba una nueva vida. El apóstol Pablo mismo nos dirá, en el capítulo 5 de esta misma carta, que si alguno estaba unido a Cristo, se había convertido en una nueva persona; porque las cosas viejas que caracterizaban su vida anterior habían quedado fuera, habían pasado como una etapa que había quedado atrás. En la nueva etapa, habían aparecido cosas nuevas, y lo dijo refiriéndose a todo lo que el Espíritu Santo produce en la nueva vida, es decir, los nuevos valores, las nuevas experiencias, la esperanza de la vida eterna de ese nuevo creyente, que como cristiano que se va pareciendo cada vez más a Cristo, su Señor. Y así como en la experiencia del apóstol Pablo, el encuentro con el Señor resucitado marcó aquel día como el comienzo de una nueva etapa, como el principio de una vida significativa, es también una nueva vida para cada uno de nosotros cuando nos acercamos a Cristo reconociendo nuestra profunda necesidad espiritual. Hoy necesitamos la misericordia y compasión de Dios. Y Él nos amó y en su gracia y misericordia nos proveyó un Salvador, y hoy salva a aquellos que creen en Él, por Su gracia. ¿No querría usted ser uno de esas personas que comienza a vivir de verdad, dejando atrás todo aquello que ha sido como un lastre en su vida, para disfrutar de la libertad espiritual de los hijos de Dios, y de todas las realidades espirituales que el Padre celestial tiene reservadas para los que le aman, y que constituye solo un anticipo de la vida eterna?

jueves, 18 de mayo de 2017

EN PECADO ME CONCIBIÓ MI MADRE

Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación será inmunda (Levítico 12:2). La ley sobre la maternidad, la transmisión del pecado por herencia, pecadores de nacimiento, porque vivimos en un mundo controlado por el pecado. Este capítulo coloca el énfasis sobre el carácter interno del pecado. Somos pecadores de nacimiento. Y este capítulo contiene la ley sobre la maternidad, la transmisión del pecado por herencia. La misma naturaleza que heredamos es una naturaleza caída y pecaminosa. El rey David dijo, en su Salmo 51:5; He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. Este capítulo 12 pertenece al área de la obstetricia. Nuestro Señor es el Gran Médico y especialista en todos los campos. Los pueblos paganos tenían nociones supersticiosas sobre la impureza de las mujeres en el parto. No hay la menor prueba de tal noción en la etapa del Levítico, como esperamos destacar oportunamente. También constituía una práctica pagana el colocar a las mujeres en una posición inferior al hombre. Esta ley no contiene el más mínimo vestigio de semejante idea, ya que el sistema legal de Moisés elevó y ennobleció a la maternidad en contraste con el ruin paganismo que rodeaba al pueblo israelita. Había, evidentemente, ciertos beneficios higiénicos en estas leyes dadas por Dios quién estaba preocupando por el estado físico de Su pueblo y, al mismo tiempo les estaba enseñando a ellos (y a nosotros) la gran verdad espiritual de que hemos nacido en pecado. Hay una doctrina que en la actualidad ha sido casi totalmente rechazada y ésta es, la depravación total del ser humano. Aunque éste lo está ciertamente demostrando. Nuestros medios de difusión reflejan plenamente esta realidad y la depravación total del hombre resulta bastante evidente. En la carta del apóstol Pablo a los Romanos 5:12, se nos dice lo siguiente: Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron; El mundo piensa en la inocencia, la virtud y la bondad al contemplar la imagen de una madre joven que sostiene a un niño dulce y cariñoso en sus brazos. Pero Dios ha pintado en este capítulo un cuadro diferente, una pintura opuesta. Aquí está esa joven madre con su niño precioso. Humanamente hablando, todos vivimos con placer esas experiencias familiares entrañables. Pero, desde un punto de vista espiritual, ante Dios, no es ése un retrato de inocencia y pureza, sino una imagen de impureza y pecado. ¿Qué es lo que ha sucedido? Que esa madre ha traído al mundo un pecador. Es todo lo que ella podía traer a este mundo, porque ella es una pecadora, y el padre del niño, también. El Dr. Kellog ha dicho lo siguiente: "En el nacimiento de un niño, la maldición especial original contra la mujer es considerada por la ley como alcanzando la más plena, más consumada y significativa expresión. Porque el mal extremo del estado de pecado que la primera mujer, por efectos de aquel primer pecado trajo a todas las mujeres, es visible más que nada en esto, que ahora la mujer, por medio de aquellos poderes otorgados a ella para bien y para bendición, puede traer al mundo solamente a un hijo contaminado por el pecado" Seguramente se recordará lo que Dios le dijo a la primera mujer, registrado en Génesis 3:16: En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti. No solo sufrirá dolores la mujer al traer un niño al mundo, pero es muy posible que el niño, al dejar de serlo sea un motivo de angustia para ella, porque es un pecador. Creo que esto es lo que estaba en el pensamiento del apóstol Pablo cuando escribió ciertas reglas sobre el lugar de la mujer en la adoración pública, en su primera carta a Timoteo 2:12, que dice así: Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. Estaba hablando de la posición de liderazgo doctrinal en la iglesia, y la razón para su argumentación era doble. Adán había sido creado primero, y también, en la caída en el pecado, fue la mujer quien fue engañada. Dice el mismo escritor en el mismo pasaje y los versículos 13 y 14: Porque Adán fue creado primero, después Eva. Y Adán no fue el engañado, sino que la mujer, siendo engañada completamente, cayó en pecado. Esto no significa enseñar la superioridad del hombre sobre la mujer. Es, más bien, un asunto de orden y dirección. Su otra razón fue que la mujer fue la primera en la caída en el pecado, es decir, que allí en el jardín del Edén, desempeñó el papel de líder. El hecho de que una madre cristiana esté con dolores de parto por su hijo es una evidencia del juicio de Dios, aunque indudablemente no significa que ella pierda su salvación al traer un pecador al mundo. La primera carta a Timoteo 2:15 dice: Pero se salvará engendrando hijos, si permanece en fe, amor y santidad, con modestia. Ella no es salva por su maternidad; es salva a través de su maternidad. En otras palabras, no se convierte en una mujer impura y pierde su salvación al traer un pecador al mundo. La evidencia de su salvación se encuentra en su fe, amor, vida santa y sobriedad. La "impureza" bajo el sistema de la Ley de Moisés le recordaba que ella había traído un pecador al mundo. Los dolores de parto en la época de la gracia de Dios le recuerdan hoy a la madre que va a nacer un pecador aunque ella sea una creyente. Cuando el apóstol Pablo le dijo al carcelero de Filipos, según el relato del libro de Los Hechos de los Apóstoles 16, "Cree en el Señor Jesús y serás salvo tu y toda tu casa" no quiso decir que su familia sería salva simplemente porque él creyese en el Señor. Tampoco quiere decir que tus hijos serán salvos sencillamente porque tú seas un creyente. Esto plantea otra pregunta. Alguien podría preguntar si los niños que mueren están perdidos por haber nacido pecadores. La respuesta es que no. En Adán todos morimos, y ésa es la causa porque los niños también mueren. Pero en el Evangelio según Mateo 18:10, el Señor Jesús dijo: Mirad que no despreciéis a uno de estos pequeñitos, porque os digo que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. La palabra "ángeles" debería traducirse "espíritus". Sus espíritus contemplan el rostro del Padre celestial. En otras palabras, cuando el niño muere, su espíritu se va con el Padre. ¿Por qué? Porque Cristo descendió del cielo a la tierra para morir por los pecadores, y el pequeño que ha muerto aun no ha llegado a la edad de la responsabilidad. Cuando el niño deje de serlo al llegar a dicha edad, entonces tiene que tomar una decisión acerca de Cristo. Los niños de los hijos de Dios La purificación de la madre ante el nacimiento de un niño varón "Y el Señor habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: "Cuando una mujer dé a luz y tenga varón, quedará impura por siete días; como en los días de su menstruación, será impura." Se consideraba que la madre quedaba impura por haber traído un pecador al mundo. Eva, la primera mujer, pensó que había traído el Salvador al mundo cuando nació Caín. Pero solo había traído al mundo a un pecador, que resultó ser el primer asesino. El ritual del Levítico pretendía recordar a la mujer que estaba introduciendo en el mundo la misma clase de niño que Eva había traído al mundo, perteneciente a una raza que solamente podía pecar. Su impureza se dividía en 2 períodos. El primer período era de 7 de días. En el versículo siguiente veremos que el niño varón era circuncidado en el octavo día. La circuncisión era la señal de identificación del pacto o alianza dada por Dios al patriarca Abraham. En el sistema legal de Moisés, la circuncisión era también el rito de unión al pueblo elegido. Soy consciente que la idea de impureza de la maternidad está en conflicto con la noción popular de la imagen entrañable que existe al respecto y que, humanamente hablando, nos afecta a todos. Pero necesitamos enfatizar que, desde el punto de vista divino, los niños que traemos al mundo son pecadores. Se rebelarán contra la disciplina, aceptarán una nueva moralidad, un nuevo sistema de valores que equivaldrá al antiguo pecado de los orígenes de la humanidad y una filosofía de la vida que está completamente en conflicto con la Palabra de Dios. Necesitamos educar a nuestros hijos a la luz de las Sagradas Escrituras para evitar que se alejen de los principios establecidos por el Creador y conozcan al Salvador del mundo. "Al octavo día de haber nacido, el niño será circuncidado. Y ella permanecerá en la sangre de su purificación por treinta y tres días; no tocará ninguna cosa consagrada ni entrará al santuario hasta que los días de su purificación sean cumplidos." Habíamos dicho que el período de impureza de la madre se dividía en 2 períodos. El primero constaba de 7 días, después de los cuales, a los 8 días de haber nacido, el varón era circuncidado. El haber nacido como israelita no le incluía automáticamente en el pacto de Dios con Su pueblo. Como hemos expresado anteriormente, esa integración en el pueblo de la alianza tendría lugar cuando el niño fuese circuncidado. Cada israelita era, en primer lugar, un hijo de Adán, nacido fuera del pacto. Esto es lo que el apóstol Pablo quiso decir en su carta a los Romanos 9:6 y 7, que dice así: Porque no todos los descendientes de Israel son Israel; ni son todos hijos por ser descendientes de Abraham. El nacimiento natural de cada persona no conduce a cada ser humano a una relación personal con Dios. En realidad, el nacimiento natural separa al hombre de Dios. Por lo tanto, Dios no nos debe nada en absoluto. Pero en Su gracia y misericordia envió a Su Hijo al mundo para salvarnos. El segundo período de la impureza de la madre duraba 33 días, así que el tiempo de duración total de ambos períodos era de 40 días. Esto reafirma el hecho que el rito de la circuncisión tenía también un significado de limpieza. Era la manera en que Dios expresaba, en los tiempos del Antiguo Testamento, lo siguiente: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis". Recordemos que ésta sería precisamente la invitación de Jesús a los niños en los tiempos del Nuevo testamento. La circuncisión del varón removía algo del pecado de la madre. La aceptación del niño significaba también la aceptación de la madre. A ella se la recordaba que era aun una pecadora, requiriéndose 33 días más para su purificación. Resulta interesante observar que Jesús fue circuncidado al octavo día. Entonces, fue llevado al templo cuando se cumplieron los días de la purificación de la madre, de acuerdo con la legislación de Moisés, según nos relató el Evangelista Lucas en 2:21-23. María era pecadora, aunque trajo al mundo a un Salvador que no tenía pecado. Su nacimiento no la salvó a ella, sino su aceptación de Jesús como su propio Salvador. Jesús fue circuncidado para cumplir con la ley de Moisés. Porque Jesús vino para cumplir esa ley, y no para destruirla. De esa forma El se identificó con Su pueblo. La purificación de la madre ante el nacimiento de una niña "Pero si da a luz una niña, quedará impura por dos semanas, como en los días de su menstruación; y permanecerá purificándose de su sangre por sesenta y seis días." El tiempo se duplicaba para la purificación del nacimiento de una niña. No sabemos por qué se estableció este cambio con respecto al caso del varón. Pero evidentemente la circuncisión del varón tenía algo que ver con la reducción de los días y remediaba parte de la maldición del pecado original. La época de la gracia y misericordia de Dios nos trajo un nuevo día. Esta realidad fue expresada por el apóstol Pablo en su carta a los creyentes de Galacia, 3:27-29. Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido. No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa. La purificación de la madre trayendo un sacrificio de expiación para el perdón de sus pecados "Cuando se cumplan los días de su purificación por un hijo o por una hija, traerá al sacerdote, a la entrada de la tienda de reunión, un cordero de un año como holocausto, y un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado. Entonces él los ofrecerá delante del Señor y hará expiación para pedir el perdón de ella, y quedará limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la que da a luz, sea hijo o hija. Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones, uno para el holocausto y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella para pedir su perdón, y quedará limpia." La madre traía ante la presencia de Dios un holocausto y una ofrenda por el pecado que sería ofrecida en su nombre por el sacerdote. Recordemos que el holocausto era el sacrificio en el que la víctima era quemada completamente en el altar. Indudablemente y como ya hemos dicho al principio de este programa, no era salva simplemente por traer niños al mundo, como algunos creen. Tenía que ofrecer un sacrificio. Una madre debe confiar en el Señor Jesucristo. Con esa actitud, ella estará preparada para criar a su hijo teniendo presente que es un pecador que necesita aceptar a Cristo como su Salvador. Verdaderamente, la familia de nuestro tiempo se encuentra en crisis y necesita ser consciente de esta realidad. Recordemos que cuando el Señor Jesús nació, su madre trajo un par de tórtolas, porque ésa era la ofrenda que los pobres podían permitirse traer. Ella tuvo que presentar una ofrenda porque era pecadora, no estaba sin pecado. Pero no se presentó una ofrenda por Jesús, porque El no tenía pecado. El iba a ser la ofrenda por el pecado del mundo, como había anunciado Su precursor, Juan el Bautista, Jesús era el Cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo. Pensemos por un momento en la relación que existe entre lo que hemos dicho hoy y el mundo en que vivimos. Vivimos en tiempos en una generación que está volviendo la espalda a un Dios Todopoderoso. Y el juicio de Dios está comenzando a caer sobre este mundo. Toda la creación, la naturaleza y los seres creados ponen en evidencia los efectos del pecado humano. La sociedad en su conjunto, una institución como la familia y, a nivel individual, las personas, acusan los impactos destructivos del desorden y las pasiones producidas por el pecado. Como vivimos en la época del auge de las comunicaciones, los medios de difusión nos mantienen informados diariamente sobre el crecimiento de los sentimientos de violencia y agresividad. Hemos tratado de exponer, desde la Biblia, la verdad que todos los que vienen a este mundo, todos los que nacen, son pecadores. Los seres humanos necesitan, más que nunca antes, la gracia salvadora de Dios. La gente necesita escuchar que la sangre que Cristo derramó en el altar de la cruz fue el castigo pagado por los pecados de la humanidad. Queda pues a cada persona, la responsabilidad de apropiarse de esa salvación gratuita que Dios ofrece hoy por medio de la obra de Jesucristo.

sábado, 13 de mayo de 2017

PROMESAS DE BENDICIONES

Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. (Deuteronomio 28:2) Hay creyentes que esperan muy poco de Dios en cuanto a lo material. Confían en que Él les dará alimento y vestido, pero no confían en que se los dará en abundancia. Por alguna razón, se han formado la idea de que Dios es un viejo tacaño que les dará algo más que harapos para vestir y frijoles para comer. Pero eso no fue lo que el Señor dijo. En Mateo capítulo 6 Jesús dice que Dios nos vestiría mejor que a Salomón. Esas palabras son suficientes para demostrar que Dios quiere no solo darnos las cosas básicas de la vida, sino también bendecirnos abundantemente. Yo lo sé por experiencia personal. Un día – hace algunos años – , llegué a la casa y encontré dos automóviles costosos estacionados a la entrada del garaje. Me los habían regalado unos hermanos que habían sido bendecidos por el Señor por medio de mi ministerio. Me quedé estupefacto. “Señor – le dije – , no necesito estos automóviles. No te los había pedido, y no están dentro de mis planes. ¿Qué están haciendo aquí?” Entonces el Señor me habló al corazón, diciendo: “¿No has leído alguna vez el pasaje en Deuteronomio que dice que las bendiciones vendrán y alcanzarán a quienes oigan mi voz?” “Sí”, le respondí. “Bueno, hijo – me dijo Él – tú acabas de ser alcanzado”. ¿Estoy diciendo que Dios me dio esos automóviles costosos sólo para que los disfrutara? Sí, eso es exactamente lo que estoy diciendo. En 1 Timoteo 6:17 dice que Dios “nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”. Dios es un Padre amoroso que se complace grandemente en bendecir a sus hijos. Desde nuestro punto de vista, Él es demasiado generoso. Pero no se inquiete por ello, Él puede darse ese lujo. Una vez que usted de veras crea en la generosidad de Dios y oiga su voz, las bendiciones lo alcanzarán también a usted.

lunes, 8 de mayo de 2017

EJERCITARSE EN LA FE Y EN EL ESPÍRITU…

Pues Dios ha mostrado su bondad, al ofrecer la salvación a toda la humanidad. 12 Esa bondad de Dios nos enseña a renunciar a la maldad y a los deseos mundanos, y a llevar en el tiempo presente una vida de buen juicio, rectitud y piedad (tito 2:11-12) Cuando un atleta inicia su entrenamiento, practica para mejorar sus habilidades. Repite los mismos movimientos un sinnúmero de veces hasta que puede hacerlos con toda naturalidad. La mayoría sabemos que esa clase de entrenamiento físico es sumamente importante para poder triunfar en lo que se esté compitiendo. Pero ¿sabía usted que podemos entrenarnos de esa misma forma en lo que respecta a las cosas espirituales? ¡Así es! En Hebreos 5:14, La comida sólida es para los adultos, para los que ya saben juzgar, porque están acostumbrados a distinguir entre lo bueno y lo malo. . Cuando usted se entrena o ensaya para algo, se está exponiendo diariamente a lo que quiere llegar a ser. Lo ensaya y lo practica una y otra vez hasta que pueda hacerlo con toda naturalidad. Las personas perezosas se han entrenado para ser perezosas; en cambio, las personas disciplinadas se han entrenado para ser disciplinadas. 25 Los que se preparan para competir en un deporte, evitan todo lo que pueda hacerles daño. Y esto lo hacen por alcanzar como premio una corona que en seguida se marchita; en cambio, nosotros luchamos por recibir un premio que no se marchita. (1 Corintios 9:25) Pasar tiempo con Dios es un entrenamiento espiritual. Cuando se hace con diligencia, el espíritu se fortalece y empieza a superar los malos hábitos de la carne. Por ejemplo, si a usted le cuesta mucho levantarse por la mañana para pasar tiempo con Dios antes de que empiece el trajín del día, si se rinde a la carne y se queda en la cama; entonces, es necesario que comience a practicar el hábito de levantarse temprano. Cuanto más lo practique, más fácil le será. No espere hacerlo perfectamente al principio. No se desanime cuando falle. Lo que usted necesita es entrenamiento. Levántese y vuelva a practicarlo. Sea un atleta espiritual. Sométase al entrenamiento y practique las cosas de Dios. Fortalezca sus músculos espirituales en la comunión con Dios. Se sorprenderá al darse cuenta de que puede llegar a ser un gran vencedor.

miércoles, 3 de mayo de 2017

SI YO SUBIERA A LAS ALTURAS DE LOS CIELOS, ALLÍ ESTÁS TÚ; Y SI BAJARA A LAS PROFUNDIDADES DE LA TIERRA, TAMBIÉN ESTÁS ALLÍ

… Ciertamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía (v. 16). Génesis 28:10-17 Al Worden, astronauta del Apolo 15, sabía lo que era estar en la luna. Durante tres días, en 1971, voló solo en su módulo de comando, el Endeavor, mientras dos compañeros trabajaban a miles de kilómetros, en la superficie de la luna. Su única compañía eran las estrellas, que lo envolvían con su luz. Cuando el sol se puso sobre Jacob, el personaje del Antiguo Testamento, la primera noche lejos de su casa, él también estaba profundamente solo, pero por otra razón. Estaba huyendo de su hermano mayor, que quería matarlo por haberle robado la bendición familiar del primogénito. Sin embargo, al dormirse, Jacob soñó con una escalera que unía el cielo y la Tierra. Mientras observaba a los ángeles que subían y bajaban, escuchó la voz de Dios que le prometía estar con él y bendecir a toda la Tierra a través de sus hijos. Cuando Jacob despertó, exclamó: «Ciertamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía» (Génesis 28:16). Jacob se había aislado debido a su engaño. Sin embargo, por más reales que fueran sus fracasos y la oscuridad de la noche, estaba en la presencia de Aquel cuyos planes siempre son mejores que los nuestros. El cielo está más cerca de lo que pensamos, y el «Dios de Jacob» está con nosotros. Padre, la gloria de tu presencia y tu bondad supera ampliamente nuestra imaginación. Dios está más cerca de lo que pensamos.

viernes, 28 de abril de 2017

CUANDO ANDEMOS CON NUESTRO HERMANO MAYOR NO HAY NADA QUE TEMER

Mas a todos los que le recibieron […], les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12). Hebreos 10:19-23 Cuando tenía doce años, mi familia se mudó a una ciudad en el desierto. Después de la clase de gimnasia, en medio del calor, salíamos corriendo a tomar agua. Como era delgado y pequeño, a veces, me empujaban para adelantarse a tomar agua. Un día, mi amigo José, que era grande y fuerte, vio lo que me sucedía. Estiró su brazo y exclamó: « ¡Oigan! ¡Dejen que Banks beba primero!». Nunca volví a tener problemas en el bebedero. Jesús entendía lo que es enfrentar el maltrato extremo. La Biblia muestra que fue «despreciado y desechado entre los hombres» (Isaías 53:3). Pero Jesús no fue solo una víctima, sino que se transformó en nuestro defensor. Al entregar su vida, abrió un «camino nuevo y vivo» para relacionarnos con Dios (Hebreos 10:20). Hizo por nosotros lo que jamás podríamos haber logrado solos, al ofrecernos el regalo de la salvación si nos arrepentimos de pecado y confiamos en Él. Jesús es el mejor amigo que podríamos tener. Él dijo: «al que a mí viene, no le echo fuera» (Juan 6:37). Otros quizá nos hayan rechazado o incluso empujado, pero Dios nos abrió los brazos a través de la cruz. ¡Qué fuerte es nuestro Salvador! «La obra redentora del amor se cumplió; peleada está la guerra; ganada la batalla. En vano la muerte le prohíbe levantarse; Cristo ya reabrió el paraíso».

lunes, 24 de abril de 2017

PERO NOSOTROS PREDICAMOS A CRISTO CRUCIFICADO

… Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios (v. 39). Mar. 15:19-20, 33-39 En la iglesia donde asisto, hay una cruz inmensa en frente del santuario. Representa la cruz original donde Jesús murió. Allí, Dios permitió que su Hijo perfecto muriera por cada cosa mala que hicimos, dijimos o pensamos. En la cruz, Jesús consumó la obra necesaria para salvarnos de la muerte que merecíamos (Romanos 6:23). Ver una cruz me lleva a considerar lo que Jesús soportó por nosotros. Antes de ser crucificado, lo azotaron y lo escupieron. Los soldados le pegaron en la cabeza con palos y se burlaron de Él. Intentaron obligarlo a que llevara su propia cruz al lugar donde moriría, pero Él estaba demasiado débil por los brutales azotes. En Gólgota, lo atravesaron con clavos para mantenerlo sobre la cruz al erguirla. Esas heridas soportaron el peso de su cuerpo mientras estuvo allí colgado. Seis horas más tarde, Jesús exhaló su último aliento (Marcos 15:37). Un centurión que había presenciado la muerte de Jesús declaró: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios» (v. 39). La próxima vez que veas el símbolo de la cruz, considera lo que significa para ti. El Hijo de Dios sufrió y murió allí, y luego resucitó para darnos vida eterna. Querido Jesús, ¡gracias por quitar mis pecados al morir en la cruz! Acepto tu sacrificio y creo en el poder de tu resurrección. La cruz revela lo peor de nuestro pecado y lo mejor del amor de Dios.

jueves, 20 de abril de 2017

TENEMOS QUE OLER A DIOS

Mas a Dios gracias, el cual […] por medio de nosotros manifiesta […] el olor de su conocimiento.… (v. 14). 2 Corintios 2:14-16 La escritora Rita Snowden cuenta que, una tarde, sentada afuera de un café en Dover, Inglaterra, mientras disfrutaba una taza de té, sintió un aroma delicioso. Rita le preguntó al mesero de dónde venía, y este respondió que era la gente que pasaba. La mayoría de los pueblerinos trabajaban en una fábrica cercana de perfume. Cuando regresaban a su casa, llevaban a la calle la fragancia que les impregnaba la ropa. ¡Qué hermosa imagen de la vida cristiana! Como dice el apóstol Pablo, somos el grato olor de Cristo, y llevamos su fragancia a todas partes (2 Corintios 2:15). Pablo usa la imagen de un rey que regresa de la batalla emanando el aroma celebrador del incienso por el aire, para declarar su grandeza (v. 14). Según Pablo, esparcimos el aroma de Cristo de dos maneras. Primero, a través de nuestras palabras; cuando hablamos sobre nuestro hermoso Señor. Segundo, con nuestra vida; al hacer obras de sacrificio como el de Cristo (Efesios 5:1-2). Aunque no todos aprecien la fragancia divina que emanamos, será como una esencia de vida para muchos. Snowden captó un aroma y quiso conocer su fuente. Cuando seguimos a Jesús, nosotros también quedamos impregnados de su fragancia, y llevamos su aroma a las calles a través de nuestras palabras y obras. Señor, que podamos llevar y comunicar tu belleza a los demás. Somos el aroma de Cristo para los demás.

domingo, 16 de abril de 2017

DIOS YA SE PREOCUPÓ POR NOSOTROS EN JESUCRISTO

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores… (v. 4). Isaías 53:1-8 Cuando le preguntaron si creía que la ignorancia y la apatía eran problemas de la sociedad moderna, un hombre bromeó: «No sé ni me interesa». Probablemente, muchas personas desanimadas sienten eso sobre el mundo y los que en él habitan. Pero Jesús entiende bien la confusión y las preocupaciones de nuestras vidas, y le importa lo que nos sucede. Isaías 53, una profecía del Antiguo Testamento sobre la crucifixión de Cristo, nos deja entrever lo que padeció por nosotros. «Angustiado él, y afligido […]; como cordero fue llevado al matadero» (v. 7). «Por la rebelión de mi pueblo fue herido» (v. 8). «Con todo eso, el Señor quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad del Señor será en su mano prosperada» (v. 10). En la cruz, Jesús cargó voluntariamente con nuestro pecado y nuestra culpa. Nadie sufrió jamás como el Señor por nosotros. Sabía lo que costaría salvarnos de nuestros pecados y, por amor, quiso pagar el precio (v. 4-6). Gracias a la resurrección de Jesús, Él está vivo y con nosotros hoy. No importa qué situación enfrentemos, Jesús entiende y le importa. Y nos ayudará a atravesarla. Gracias Señor porque aunque nos mostremos indiferentes a los hechos realizados hace más de 2000 años por Jesucristo haces todo lo necesario para nos enteremos claramente de que nos amas y que no nos dejas a nuestra suerte. Señor, gracias porque conoces nuestras circunstancias y te preocupas por nosotros. No está aquí, sino que ha resucitado… Lucas 24:6

lunes, 10 de abril de 2017

PABLO EXHORTA A LOS HERMANOS

1 Tesalonicenses 5:12-24 12 Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; 13 y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros. 14 También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos. 15 Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos. 16 Estad siempre gozosos. 17 Orad sin cesar. 18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 19 No apaguéis al Espíritu. 20 No menospreciéis las profecías. 21 Examinadlo todo; retened lo bueno. 22 Absteneos de toda especie de mal. 23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24 Fiel es el que os llama, el cual también lo hará. Cuando nos convertimos en Hijos de Dios, mediante la salvación que nos brindó Jesucristo al morir en la cruz y resucitar al tercer día, creyendo que es Jesús nuestro salvador, lo hacemos por la gracia del Señor. Pero también tenemos ciertas obligaciones como hijos Suyos. Es verdad que nos cuesta cumplir al pie de la letra, pero debemos esforzarnos, dar lo mejor de nosotros. Primeramente amar a Dios, amarnos y amar al prójimo. Todo lo que hagamos, lo debemos hacer con amor. Vivir honestamente, practicar la caridad, corregir a los indisciplinados, animar a los desalentados, sostener a los débiles, y por sobre todo, ser pacientes con todos (v14). Buscar siempre lo bueno para todos, jamás devolver mal por mal (V15). A veces nos cuesta, pero es ahí donde debemos dejar que el Espíritu Santo de Dios obre en nosotros, por eso debemos de nacer de nuevo para que nuestra carne no interrumpa con los propósitos de Dios con nuestra vida. Debemos mantenernos alegres, estar en constante oración, dar gracias a Dios en todo, porque es Su voluntad (v16,17 y 18). Y el Apóstol Pablo nos sigue enseñando, no debemos apagar al Espíritu. No debemos despreciar las profecías. Y recordemos, examinarlo todo CUIDADOSAMENTE, y retener lo que es bueno. Abstenernos del mal (vs 19,20,21 y 22). Fortalezcamos nuestras vidas espirituales como Dios quiere que seamos, todos los días.

lunes, 3 de abril de 2017

OS DARÉ CORAZÓN NUEVO, Y PONDRÉ ESPÍRITU NUEVO DENTRO DE VOSOTROS; Y QUITARÉ DE VUESTRA CARNE EL CORAZÓN DE PIEDRA. Y OS DARÉ UN CORAZÓN DE CARNE

Vestíos […] de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia (v. 12). Colosenses 3:12-17 Siete amigos asistimos a un espectáculo en un concurrido parque. Como queríamos sentarnos juntos, intentamos ubicarnos en una misma fila. Pero, mientras lo hacíamos, una mujer se apresuró a sentarse entre nosotros y masculló unas palabras descorteses mientras ella y sus dos acompañantes se metían en el medio. Cuando tres nos sentamos más atrás, mi esposa, Sue, notó que la mujer estaba con un adulto con discapacidades. Había tratado de mantener su grupo unido para cuidar a su amigo. De repente, nuestra irritación desapareció. Sue dijo: «Imagina lo difícil que debe ser para ella estar en un lugar tan abarrotado». Sí, quizá la mujer respondió de forma descortés. Pero nosotros pudimos responder con compasión. Dondequiera que vayamos, encontraremos personas que necesitan compasión. Tal vez estas palabras del apóstol Pablo nos ayuden a ver a los demás como personas que necesitan un toque de gracia. «Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia» (Colosenses 3:12). Además, nos insta a soportarnos y perdonarnos unos a otros (v. 13). Cuando mostramos compasión, señalamos a Aquel que derramó su corazón de gracia y misericordia sobre nosotros. Tu compasión nunca falla, Padre. Que podamos reflejar tu corazón. Compasión es entender los problemas de los demás.

sábado, 1 de abril de 2017

PADRE MIO, SI ES POSIBLE, LÍBRAME DE ESTE TRAGO AMARGO; PERO QUE NO SE HAGA LO QUE YO QUIERO, SINO LO QUE QUIERES TÚ

Al Señor clamé estando en angustia, y él me respondió (Salmo 120:1). Romanos 8:22-28 Di gracias a Dios por poder cuidar a mi mamá durante su batalla contra la leucemia. Cuando los medicamentos empezaron a hacer más daño que bien, ella decidió dejar el tratamiento. «Ya no quiero sufrir más —dijo—. Quiero disfrutar de mis últimos días con mi familia. Dios sabe que estoy lista para irme con Él». Oré con fervor a nuestro amoroso Padre y poderoso Médico, sabiendo que podía hacer un milagro. Pero, para responder «sí» a mi mamá, Él tendría que decirme «no». Sollozando, me rendí a su voluntad. Poco después, Jesús recibió a mi mamá en una eternidad libre de dolor. En este mundo caído, habrá sufrimiento hasta que Cristo vuelva (Romanos 8:22-25). Nuestra naturaleza pecaminosa, nuestra visión limitada y el temor al dolor pueden distorsionar nuestra capacidad para orar. Pero, felizmente, el Espíritu «conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos» (v. 27). Dios obra para bien de aquellos que lo aman (v. 28), incluso cuando su «sí» para alguien implique un desgarrador «no» para nosotros. Podemos hacer eco del lema de mi mamá: «Dios es bueno. Cualquiera que sea su decisión, estoy en paz». Al estar seguros de la bondad del Señor, podemos confiar en que responderá según su voluntad y para su gloria. Señor, gracias por trazar nuestros días según tu plan perfecto. Las respuestas de Dios son más sabias que nuestras oraciones.

martes, 28 de marzo de 2017

TODO ÁRBOL QUE NO DA BUEN FRUTO, ES CORTADO Y ECHADO EN EL FUEGO

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo… (v. 3). Salmo 1:1-3 La vista desde la ventanilla del avión era asombrosa: una angosta franja de campos sembrados y huertas se extendía entre dos montañas estériles. A lo largo del valle, corría un río con agua vivificadora, sin la cual, no habría fruto. Así como una cosecha abundante depende de una fuente de agua limpia, la calidad del «fruto» en mi vida —mis palabras, acciones y actitudes— depende de mi nutrición espiritual. El salmista lo describe en el Salmo 1: «el varón […] que en la ley del Señor está su delicia, […] será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo» (vv. 1-3). Y, en Gálatas 5, Pablo escribe que, a los que andan en el Espíritu, los caracteriza el «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza» (vv. 22-23). A veces, las circunstancias me amargan, o mis acciones y palabras se vuelven desagradables. No hay buen fruto. Entonces, me doy cuenta de que no he pasado tiempo escuchando las palabras de mi Dios. Pero, cuando el ritmo de mi vida diaria se arraiga en Él, doy fruto bueno. Al interactuar con los demás, soy paciente y amable, y me resulta más fácil dar gracias que quejarme. Jesucristo es nuestra fuente del poder, la sabiduría, el gozo, el discernimiento y la paz (Salmo 119:28, 98, 111, 144, 165) que debemos producir. Señor, riega mi vida con tu Palabra. El Espíritu de Dios vive en sus hijos para obrar a través de ellos.

jueves, 23 de marzo de 2017

COMO LA GALLINA CUIDA A SUS POLLITOS A SI DIOS CUIDA DE TI...

Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros… (v. 13). Isaías 66:12-16 Mi amiga me confió el privilegio de sostener a su preciosa hija de cuatro días de edad. Poco después de tomarla en mis brazos, la bebé empezó a protestar. La abracé un poco más, puse suavemente mi mejilla contra su cabeza, y empecé a hamacarla y a tararearle con delicadeza para calmarla. A pesar de mis denodados esfuerzos y mis más de quince años de criar hijos, no lo logré. Se ponía cada vez peor, hasta que volví a colocarla en el hueco arrullador del brazo de su mamá. La paz la envolvió casi de inmediato; dejó de llorar y su cuerpecito recién nacido se relajó en la seguridad en la que ya confiaba. Mi amiga sabía exactamente cómo sostener y palmear a su hijita para aliviar su malestar. Dios consuela a sus hijos como lo hace una madre: mostrando ternura, confiabilidad y diligencia al esforzarse para calmar a su bebé. Cuando estamos cansados o decepcionados, el Señor nos arrulla cariñosamente en sus brazos. Como nuestro Padre y Creador, nos conoce íntimamente. Por eso, podemos decir con el profeta: « ¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos!» (Isaías 26:3 ntv). Cuando los problemas nos agobien, el consuelo está en saber que Él nos protege y lucha por nosotros, sus hijos, como un padre amoroso. Señor, abrázame fuerte. El consuelo de Dios nos calma por completo.

domingo, 19 de marzo de 2017

EL QUE QUIERE AMAR LA VIDA Y VER DÍAS BUENOS, REFRENE SU LENGUA DE MAL, Y SUS LABIOS NO HABLEN ENGAÑO

… la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! (v. 5). Santiago 3:3-12 Un domingo de septiembre, por la noche, mientras la mayoría de la gente dormía, se desencadenó un pequeño fuego en la panadería de Thomas Farriner, en Pudding Lane. Al instante, las llamas se extendieron de una casa a otra, y Londres se vio en vuelta en el Gran Incendio de 1666. Más de 70.000 personas quedaron sin casa por fuego que arrasó el 80% de la ciudad. ¡Tanta destrucción por un incendio tan pequeño! La Biblia nos advierte sobre otro fuego pequeño, pero destructivo. A Santiago le interesaban las personas y la relación entre ellas, no los edificios; por eso, escribió: «la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!» (Santiago 3:5). Pero nuestras palabras también pueden ser edificantes. Proverbios 16:24 nos recuerda: «Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos». Y el apóstol Pablo dice: «Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno» (Colosenses 4:6). Como la sal sazona la comida, la gracia hace lo mismo con nuestras palabras para edificar a los demás. Con la ayuda del Espíritu Santo, nuestras palabras pueden apagar incendios en vez de provocarlos. Señor, ayúdame a transmitir esperanza y ánimo con mis palabras. ¿Cómo serán hoy nuestras palabras?

jueves, 16 de marzo de 2017

ECHANDO TODA VUESTRA ANSIEDAD SOBRE EL, PORQUE EL TIENE CUIDADO SOBRE VOSOTROS

¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano…? (v. 12). Isaías 40:9-17 Después de volcar torpemente mi vaso en la barra del restaurante, el líquido empezó a derramarse por el borde hasta el piso. Por la vergüenza, traté de atrapar el agua haciendo un hueco con las manos. Mis esfuerzos fueron inútiles, ya que casi toda la bebida se escapó entre los dedos. Al final, en la palma de mis manos, apenas quedó una pequeña cucharadita, mientras que mis pies estaban en medio de un charco. Muchas veces, mi vida es algo parecido. Lucho por resolver problemas, pasar detalles por alto y controlar las circunstancias. Por más que lo intento, mis frágiles manos son incapaces de manejar todas las piezas. Siempre se me escapa algo entre los dedos y se cae, y me deja abrumada. Aunque trate de contorsionar las manos o juntar más los dedos, no puedo controlar todo. Sin embargo, Dios sí puede hacerlo. Isaías nos revela que el Señor puede medir las aguas del planeta —océanos, ríos, lluvia— en el hueco de sus manos (40:12). Solo sus manos son lo suficientemente grandes para contenerlas. No hace falta que intentemos sostener con nuestras manos más de la cucharadita para la que fueron diseñadas. Cuando las circunstancias nos superan, podemos poner nuestras preocupaciones y angustias en sus hábiles manos y confiar en Él. Señor, ayúdame a no intentar solucionar todo, sino a poner todo en tus manos. Podemos confiar en que Dios maneje todo aquello que nos abruma.

viernes, 3 de marzo de 2017

EN PRESENCIA ESTAR DE CRISTO VER SU ROSTRO ¿QUÉ SERÁ?

… ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo (v. 22). Juan 16:19-24 La orgullosa abuela sostenía con fuerza dos fotografías mientras las mostraba a sus amigos en la iglesia. Una era de su hija, en Burundi, África. La otra, de su nieto recién nacido. Sin embargo, la hija no sostenía al bebé, ya que había muerto al dar a luz. Una amiga se acercó y miró las fotos. Tomó entre sus manos el rostro de aquella querida abuela… y lo único que pudo decir entre lágrimas fue: «Te entiendo, te entiendo». Y, sí, la entendía. Hacía dos meses, había sepultado a su hijo. Hay algo especial en el consuelo de quienes han experimentado el mismo dolor. Entienden. Antes de ser arrestado, Jesús advirtió a sus discípulos: «De cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará». Pero, de inmediato, los consoló: «pero […] vuestra tristeza se convertirá en gozo» (Juan 16:20). Horas más tarde, los discípulos quedarían devastados, pero, poco después, su agobiante tristeza se transformó en un gozo inimaginable cuando lo vieron vivo de nuevo. Isaías profetizó sobre el Mesías: «Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores» (53:4). Tenemos un Salvador que no solo entiende sobre nuestro dolor; lo vivió. Jesús entiende y le interesa cómo nos sentimos. Un día, nuestra tristeza se convertirá en gozo. Señor, cuando te veamos, la tristeza se convertirá en gozo. Cuando ponemos nuestras preocupaciones en sus manos, Dios pone paz en nuestro corazón.

sábado, 18 de febrero de 2017

EL SEÑOR HA CAMBIADO MI TRISTEZA EN BAILE

… [El Señor concede] gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto… (v. 3). Isaías 61:1-6 L a sola existencia de un centro misionero evangélico en Ruanda, llamado «Faro», representa la redención. Está ubicado en un terreno donde el presidente del país tenía una casa espléndida durante el genocidio de 1994. Sin embargo, esta nueva estructura fue construida por cristianos, para ser un faro de luz y esperanza. Alberga un instituto bíblico —donde se prepara a una nueva generación de líderes cristianos—, un hotel, un restaurante y otros servicios para la comunidad. De las cenizas, ha surgido vida nueva. Los que construyeron el Faro se inspiran en Jesús como su fuente de esperanza y redención. Cuando Jesús fue a la sinagoga de Nazaret en el día de reposo, leyó del libro de Isaías y anunció que Él era el Ungido que proclamaba el favor del Señor (ver Lucas 4:14-21); el que había venido a sanar a los quebrantados y ofrecer redención y perdón. Jesús es la belleza que surge de las cenizas (Isaías 61:3). Al descubrir las atrocidades que se cometieron durante el genocidio en Ruanda, que se cobró más de medio millón de vidas, no sabemos qué decir. Pero sí sabemos que el Señor puede redimir las atrocidades… aquí o en el cielo. Aquel que concede óleo de gozo en lugar de luto da esperanza en medio de las situaciones más sombrías. Señor, muestra tu misericordia a los que sufren. Jesús vino a traernos esperanza en medio de las circunstancias más oscuras.

jueves, 9 de febrero de 2017

TENEMOS UN ABOGADO QUE NUNCA PERDIÓ UN JUICIO, EL SIEMPRE ESTA OCUPADO PERO NOS ATIENDE

… si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo (2:1). 1 Juan 1:8–2:2 Desde una cárcel de Florida, en junio de 1962, Clarence Earl Gideon escribió una nota a la Corte Suprema de los Estados Unidos pidiendo que se revisara su condena por un crimen que no había cometido. Y agregó que no tenía medios para contratar a un abogado. Al año, en el histórico caso Gideon c/ Wainright, la Corte Suprema dictaminó que las personas que no podían costear su defensa debían recibir la asistencia de un defensor público provisto por el Estado. Tras esta decisión, y con la ayuda de un abogado de oficio, Gideon fue juzgado nuevamente y absuelto. Pero ¿qué sucede si somos culpables? Según Pablo, todos lo somos, pero la corte celestial provee un Abogado, el cual, costeado por Dios, ofrece defender y cuidar nuestra alma (1 Juan 2:2). Jesús nos ofrece una libertad que incluso los presos han descrito como mejor que cualquier otra cosa experimentada fuera de la cárcel. Es libertad del corazón y la mente. Ya sea que suframos por las injusticias hechas por nosotros o contra nosotros, Jesús puede representarnos a todos. En su autoridad suprema, Él responde todo pedido de misericordia, perdón y consuelo. Jesús, nuestro Abogado, puede convertir nuestra prisión de desesperanza, temor o remordimiento en un lugar lleno de su presencia. Señor, quiero experimentar la libertad de tu presencia. Aquel que murió como nuestro Sustituto vive ahora como nuestro Abogado.

viernes, 3 de febrero de 2017

DIOS MIRA EL CORAZÓN

… ¿No he visto también aquí al que me ve? (v. 13). Génesis 16:1-13 «Te veo», dijo una amiga en un grupo en línea de escritores en el que nos respaldamos y animamos unos a otros. Como me sentía estresada y ansiosa, sus palabras me infundieron una sensación de paz y bienestar. Ella me «veía» —con mis esperanzas, temores, luchas y sueños— y me amaba. Cuando escuché la sencilla pero poderosa expresión de ánimo de mi amiga, pensé en Agar, una esclava de la familia de Abram. Tras muchos años de esperar ansiosa un heredero, Sarai siguió la costumbre cultural de su época y le dijo a su esposo Abram que tuviera un hijo con Agar. Pero, cuando esta quedó embarazada, comenzó a despreciar a su ama. Sarai, a su vez, maltrató a su sierva, hasta que Agar huyó al desierto. El Señor vio la angustia y la turbación de Agar, y la bendijo prometiéndole que tendría muchos descendientes. Después de aquel encuentro, Agar llamó al Señor El Roi, que significa «Dios que me ve» (Génesis 16:13), ya que supo que no estaba sola ni abandonada. Así como Agar fue vista —y amada—, también lo somos nosotros. Tal vez nos sintamos ignorados o rechazados por familiares o amigos, pero sabemos que nuestro Padre no solo ve nuestro aspecto exterior, sino también todos nuestros sentimientos y temores secretos. Él habla palabras que nos vivifican. Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 1 Samuel 16:7 Señor, gracias porque ves mi interior. Saber que Dios nos ve nos da consuelo y confianza.

miércoles, 25 de enero de 2017

Y TRAS EL FUEGO UN SILBO APACIBLE Y DELICADO

Voz del Señor que derrama llamas de fuego (v. 7). Salmo 29 Hace muchos años, pescaba con un amigo en una laguna, cuando empezó a llover. Nos refugiamos en un bosque de álamos, pero la lluvia no cesaba. Entonces, decidimos dar por terminado el día y correr hasta la camioneta. Acababa de abrir la puerta, cuando un relámpago cayó como una bola de fuego en el bosque, tronando y arrancando las ramas de los árboles, y dejándolas ardiendo. Después, reinó el silencio. Quedamos temblando y pasmados. Los relámpagos destellan y los truenos recorren nuestro valle de Idaho, en Estados Unidos, y eso me encanta… a pesar de lo que me pasó. Disfruto al ver el poder en su máxima expresión. ¡Voltaje! ¡Estridencia! ¡Conmoción y pavor! La tierra y todo lo que hay en ella tiembla y se sacude. Luego, viene la quietud. Básicamente, me encantan los relámpagos y los truenos porque son símbolos de la voz de Dios (Job 37:4), que habla con un poder estupendo e irresistible a través de su Palabra: «Voz del Señor que derrama llamas de fuego; […] el Señor dará poder a su pueblo; el Señor bendecirá a su pueblo con paz» (Salmo 29:7, 11). El Señor da fuerzas para soportar, ser pacientes y bondadosos, sentarnos en silencio, levantarnos y andar, y no hacer nada en absoluto. Que la paz de Dios sea contigo. Señor, aquieta mi espíritu en las tormentas de la vida y dame fuerzas para atravesarlas. La fe conecta nuestra debilidad con la fortaleza de Dios.

viernes, 13 de enero de 2017

ESTE ES EL DÍA QUE HIZO EL SEÑOR; NOS ALEGRAREMOS Y GOZAREMOS EN EL

Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros; estaremos alegres (v. 3). Salmo 126 Nuestro hijo luchó con la adicción a las drogas siete años, y, durante ese tiempo, mi esposa y yo enfrentamos muchos días difíciles. Mientras orábamos y esperábamos que se recuperara, aprendimos a festejar las pequeñas victorias. Si nada malo pasaba en un lapso de 24 horas, nos decíamos uno al otro: «Hoy fue un buen día». Esa pequeña frase se convirtió en un recordatorio para dar gracias a Dios por su ayuda en las cosas más pequeñas. Escondido en el Salmo 126:3, hay un recordatorio aun mejor de la misericordia de Dios y lo que esta significa en definitiva para nosotros: «Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros; estaremos alegres». ¡Qué versículo maravilloso para recordar la misericordia de Jesús al morir en la cruz por nosotros! No hay día difícil que pueda cambiar la verdad de que, pase lo que pase, nuestro Señor ya nos ha mostrado una bondad inconmensurable, y que «para siempre es su misericordia» (Salmo 136:1). Cuando hemos vivido circunstancias difíciles y descubierto que Dios es fiel, recordar esta verdad ayuda muchísimo en las próximas tormentas de la vida. Tal vez no sepamos cómo nos llevará el Señor a superar las circunstancias, pero su misericordia en el pasado nos ayuda a confiar en que lo volverá a hacer. Señor, gracias por tu fidelidad y misericordia. Cuando no podemos ver la mano de Dios, podemos confiar en su corazón.

viernes, 6 de enero de 2017

¡¡¡ADÁN!!! ¿DONDE ESTÁS?

Mas el Señor Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? (v. 9). Génesis 3:8-17 A mi hijo le encanta escucharme hablar, excepto cuando lo llamo con firmeza y en voz alta, y pregunto: « ¿Dónde estás?». En esos casos, por lo general, lo estoy llamando porque se metió en algún lío y está tratando de esconderse. En realidad, mi intención es que mi hijo escuche mi voz porque me preocupo por su bienestar y no quiero que se haga daño. Adán y Eva estaban acostumbrados a escuchar la voz de Dios en el huerto de Edén. Sin embargo, después de desobedecerlo al comer del fruto prohibido, se escondieron; pero oyeron que Él llamaba: « ¿Dónde estás tú?» (Génesis 3:9). No querían enfrentarse a Dios porque sabían que habían hecho algo malo; algo que Él les había dicho que no hicieran (v. 11). Dios dejó a su pareja en territorio DIVINO pero al pecar se metieron en territorio del enemigo nº1 de los cristianos y entonces El Padre les pregunta ¿donde estás tú? Es como si les dijera: ¿Saben donde se metieron? Y automáticamente el otro reclama lo suyo y Dios que es justo otorga como corresponde a quien peca el lugar de los muertos por su pecado, al pecar se cae de la gracia y del dominio de Dios. Cuando nos perdemos… Dios sale a buscarnos, y nos encuentra así sea en el mismo infierno. Pero como un Padre amoroso, quiere hablarnos al corazón y brindarnos perdón y restauración. El Señor anhela que oigamos su voz… y que escuchemos… sólo necesita nuestra desición y confesión. EL quiere restaurarnos a nuestra posición. Cuando Dios llamó a Adán lo encontró en el huerto, sin duda, sus palabras incluían una disciplina y sus consecuencias (vv. 13-19). No obstante, Él también les mostró su bondad y dio esperanza a la humanidad al prometerles un Salvador (v. 15). Señor, gracias por tu amor y tu cuidado, y por enviar a tu Hijo Jesús a morir en la cruz por mis pecados y ofrecerme salvación y vida eterna. Cuando Dios llama, debemos contestar.