domingo, 30 de octubre de 2016

SEÑOR, SI ERES TÚ, MANDA QUE YO VAYA A TI SOBRE LAS AGUAS

… Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye (v. 10). 1 Samuel 3:1-10 Sentía como que estaba bajo el agua, con los sonidos apagados por un resfriado y alergias. Durante semanas, luché para poder oír bien. Mi estado hizo que comprendiera cuán importante es la audición. El joven Samuel, estando en el templo, quizá se preguntaba qué era lo que oía, mientras luchaba para despertarse tras escuchar su nombre (1 Samuel 3:4). Se presentó tres veces ante Elí, el sumo sacerdote, el cual, en la tercera oportunidad, se dio cuenta de que era el Señor quien lo llamaba. En aquel entonces, era raro que el Señor hablara (v. 1); el pueblo no estaba en sintonía con la voz de Dios. Aun así, Elí le indicó a Samuel cómo contestar (v. 9). El Señor habla mucho más ahora que en la época de Samuel. Hebreos nos dice: «Dios, habiendo hablado […] a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo» (1:1-2). En Hechos 2, leemos de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés (vv. 1-4), quien nos guía en lo que Cristo enseñó (Juan 16:13). Pero necesitamos aprender a escuchar su voz y a obedecer. Como con mi resfriado, quizá escuchemos como si estuviésemos bajo el agua. Por eso, debemos corroborar con la Biblia y con otros creyentes maduros sobre la guía de Dios. Al Señor le encanta hablarnos. Señor, abre mis ojos para verte; mis oídos para escucharte y mi boca para alabarte. El Señor les habla a sus hijos, pero necesitamos discernir su voz.

martes, 25 de octubre de 2016

NO NOS CANSEMOS, PUES, DE HACER BIEN; PORQUE A SU TIEMPO SEGAREMOS, SI NO DESMAYAMOS

… os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que […] abundéis más y más (v. 1). 1 Tes. 4:1-12 A un chico le encanta leer. Si lee más libros de los que se le exigen en la escuela, recibe un certificado como premio. Ese pequeño estímulo lo motiva a seguir trabajando bien. Cuando Pablo les escribió a los tesalonicenses, no los incentivó con premios, sino con palabras de ánimo: «hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más» (1 Tesalonicenses 4:1). Estos cristianos agradaban a Dios con sus vidas, y Pablo los alentaba a seguir viviendo cada vez más a la semejanza de Él. Tal vez, tú y yo estemos haciendo lo mejor que podemos para conocer, amar y agradar a nuestro Padre. Tomamos las palabras de Pablo como un incentivo para seguir avanzando en la fe. Pero hay algo más. ¿A quién podríamos animar hoy con las palabras de Pablo? ¿Te viene a la mente alguien que sigue diligentemente al Señor y procura agradarlo? Escríbele una nota o llámalo por teléfono, y anima a esa persona a seguir firme en su travesía de fe con el Señor. Lo que digas quizá sea lo que necesite para continuar siguiendo y sirviendo a Cristo. Querido Señor, gracias por alentarme por medio de tu Palabra a seguir viviendo para ti. Anima hoy a alguien a seguir viviendo para Dios.

jueves, 20 de octubre de 2016

EN EL MUNDO TENDRÉIS AFLICCIÓN: MAS CONFIAD, YO HE VENCIDO AL MUNDO. DIJO JESUCRISTO.

No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros (v. 18). Juan 14:15-21 Crecí durante la rebelde década de 1960 y me alejé de la religión. Había asistido a la iglesia siempre, pero no acepté a Cristo como Salvador hasta después de un accidente, con poco más de 20 años. Desde entonces, no he dejado de hablarles a otros del amor de Jesús. Ha sido una verdadera travesía. Sin duda, «una travesía» describe la vida en este mundo accidentado. En el camino, encontramos montañas y valles, ríos y llanuras, carreteras concurridas y senderos solitarios; es decir, altos y bajos, alegrías y tristezas, conflictos y pérdidas, angustias y soledad. No podemos ver lo que está por delante, así que debemos aceptar las cosas como vienen, y no como desearíamos que fueran. No obstante, el seguidor de Cristo nunca enfrenta esta travesía solo. La Biblia nos recuerda que Dios está siempre con nosotros. No hay lugar adonde vayamos que Él no esté (Salmo 139:7-12). Nunca nos dejará ni nos abandonará (Deuteronomio 31:6; Hebreos 13:5). Jesús, después de haber prometido enviar al Espíritu Santo, les dijo a sus discípulos: «No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros» (Juan 14:18). Podemos enfrentar tranquilos los desafíos y las oportunidades que se presentan en nuestro viaje, porque Dios nos prometió estar siempre presente. Señor, gracias por caminar siempre a mi lado. «La fe nunca sabe adónde va, pero ama y conoce a su Guía».

sábado, 15 de octubre de 2016

DIOS ES EL ÚNICO DIGNO DE MI DEVOCIÓN POR SIEMPRE

… te llamaré, porque tú me respondes (v. 7). Salmo 86:1-13 Cade Pope, un niño de doce años, envió por correo 32 cartas manuscritas; una para cada directivo de la Liga Nacional de Fútbol (NFL) de los Estados Unidos, en la que decía: «A mi familia y a mí nos encanta el fútbol. Participamos en las competiciones del fútbol de fantasía por Internet y miramos los partidos todos los fines de semana […]. ¡Estoy listo para elegir un equipo para alentar por el resto de mi vida!». El dueño del equipo Carolina Panthers le contestó con una nota también manuscrita, que empezaba diciendo: «Sería un honor que nuestro [equipo] sea tu equipo. Te sentirás orgulloso de nosotros». Esa carta no solo fue personal y afectuosa… fue la única respuesta que recibió. Por supuesto que Cade se convirtió en un fiel aficionado de los Carolina Panthers. En el Salmo 86, David habló de su lealtad al único Dios verdadero: «En el día de mi angustia te llamaré, porque tú me respondes. Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses» (vv. 7-8). Nuestra devoción a Dios se origina en su carácter e interés por nosotros. Él es quien contesta nuestras oraciones, nos guía por su Espíritu, y nos salva por medio de la muerte y la resurrección de su Hijo Jesucristo. Por eso, merece nuestra lealtad para toda la vida. Señor, quiero ser cada día más fiel a ti. Solo Dios es digno de nuestra adoración y devoción.

lunes, 10 de octubre de 2016

NO Y NO A LA FALSA RELIGIÓN

Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios (3:3). 8 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. 9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. 11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; 12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. 16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, 17 todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. 18 Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, 19 y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios. 20 Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos 21 tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques 22 (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? 23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne. Como seguidores de Cristo, encontramos muchas cosas contrarias a lo supuestamente natural. Pablo señaló un ejemplo: cumplir las reglas no nos acerca a Dios. « ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques […] (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres)?» (Colosenses 2:20-22). Entonces, ¿qué debemos hacer? Pablo dio la respuesta: «Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba» (3:1). A personas bien vivas, les dijo: «Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios» (v. 3). Debemos considerarnos muertos a los valores de este mundo y vivos para Cristo. Aspiramos a vivir como Aquel que dijo: «el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor» (Mateo 20:26). ¿Qué significan para ti? Mateo 16:25 “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”. Mateo 20:16 “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos”. Y ¿2 Corintios 12:10? “ Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. … lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios… 1 Corintios 1:27

miércoles, 5 de octubre de 2016

EN ESTE CASO ES MEJOR EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD…

El corazón alegre constituye buen remedio… (Proverbios 17:22). Efesios 4:25-32 Conducir de manera negligente, discutir e insultarse es habitual entre algunos taxistas y chóferes de minibuses en Accra, Ghana, lo cual suele generar peleas. Sin embargo, una vez, presencié un incidente que terminó distinto. Un taxista casi choca contra un autobús. Supuse que el chofer del autobús se enojaría y le gritaría al otro hombre. En cambio, lo miró y, con tranquilidad, le sonrió. Esa sonrisa obró maravillas. El chofer del taxi levantó la mano, se disculpó, le sonrió y siguió su camino… la tensión había desaparecido. Una sonrisa actúa de manera asombrosa en la química del cerebro. Los investigadores han descubierto que se liberan endorfinas, las cuales producen un efecto fisiológicamente relajante. Esto no solo se aplica a situaciones externas, sino que una sonrisa también puede disipar la tensión emocional interna. La Biblia nos enseña: «Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros» (Efesios 4:31-32). Cuando el enojo, la tensión o la amargura amenazan nuestra relación con Dios y con los demás, recordemos que «el corazón alegre constituye buen remedio» (Proverbios 17:22), que nos traerá gozo y bienestar. ¿Cómo te sentiste la última vez que discutiste con alguien? ¿Cómo te afectó? Encontramos gozo cuando aprendemos a vivir en el amor de Cristo.