martes, 29 de noviembre de 2016
ENRIQUECIDOS EN CRISTO
1 Corintios 1: 4 “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; 5 porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; 6 así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, 7 de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; 8 el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. 9 Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”
Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza (v. 14).
Salmo 119:9-16
Hay una publicidad por televisión que muestra a una persona abriendo la puerta y viendo a alguien que le entrega un cheque por una cantidad enorme de dinero. Ante eso, el sorprendido destinatario empieza a gritar, cantar, saltar y abrazar a todo el mundo. « ¡Gané! ¡Soy rico! ¡No lo puedo creer! ¡Se terminaron los problemas!». Hacerse rico de repente desencadena una gran reacción emocional.
En el Salmo 119, encontramos esta notable declaración: «Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza» (v. 14). ¡Qué comparación! ¡Obedecer a Dios en la vida puede ser tan emocionante como recibir una fortuna! El v. 16 repite la idea cuando el salmista expresa su gratitud y alegría: «Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras».
¿Y si no nos sentimos así? ¿Podemos regocijarnos en las instrucciones de Dios como si recibiéramos una fortuna? Todo comienza con ser agradecidos, lo cual implica una actitud y una elección. Nuestra atención se centra en lo que valoramos; por eso, debemos dar gracias por lo que Dios nos da para nutrir nuestra alma, y pedirle que nos abra los ojos para apreciar la sabiduría y la paz que transmite su Palabra.
¡Nos hacemos ricos al amar a Dios cada día más!
Señor, gracias por la riqueza de los consejos sabios de tu Palabra. Ayúdame a disfrutarla.
Los ricos tesoros de la verdad de Dios están esperando ser descubiertos en su Palabra.
jueves, 24 de noviembre de 2016
DIOS NOS DA TODAS LAS COSAS EN CRISTO PERO LAS RECIBIMOS CUANDO TENEMOS UNA ACTITUD DE AGRADECIMIENTO DE TODO CORAZÓN.
… hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él (v. 17).
Colosenses 3:12-17
Todos los años, hacemos una exquisita fiesta de Acción de Gracias en la Universidad Cornerstone. ¡A los alumnos les encanta! El año pasado, hicieron un juego mientras celebraban: en tres segundos o menos, cada uno debía mencionar un motivo de agradecimiento, sin repetir lo dicho por otra persona. El que vacilaba, era descalificado.
Los estudiantes tienen toda clase de cosas para quejarse: exámenes, fechas de entrega, normas y cientos de temas más. Sin embargo, estos decidieron ser agradecidos. Y estoy seguro de que todos se sintieron mucho mejor después del juego que si hubiesen elegido quejarse.
Aunque siempre hay de qué quejarse, si prestamos atención, también hay siempre bendiciones por las cuales dar gracias. Cuando Pablo describe la nueva vida en Cristo, la gratitud es la única característica que se menciona tres veces. En Colosenses 3:15-17 (RVC), afirma: «sean agradecidos»; canten a Dios «con gratitud de corazón»; y, en todo lo que hagan, asegúrense de dar «gracias a Dios el Padre». ¡Es asombroso pensar que Pablo escribió desde la prisión esta instrucción a ser agradecidos!
Decidamos hoy tener una actitud de agradecimiento.
Que no veamos los favores y bendiciones de Dios no quiere decir que no vengan sobre nuestras vidas esperando que las recibamos…, el tema es por fe y no por vista…, eeeeh…, no lo merecemos por nada que hagamos…, pero, Dios tiene misericordia y nos da, da, da, da, hasta que sobreabunde.
Señor, ayúdame a ser agradecido, a descubrir las bendiciones que no veo por mis quejas, y a expresar constantemente mi gratitud a ti y a los demás.
Escoge tener una actitud de agradecimiento.
sábado, 19 de noviembre de 2016
EL GENERAL DE GENERALES CUANDO QUIERE PASA REVISTA A SUS EJÉRCITOS PARA SU GLORIA
… Él saca y cuenta su ejército de estrellas; a todas las llama por su nombre… (v. 26 RVC).
Isaías 40:21-31
Preocupado por asuntos del trabajo y del hogar, Mateo decidió salir a caminar. La brisa primaveral era encantadora, mientras el inmenso cielo azul se oscurecía y una espesa niebla descendía lentamente sobre el pantano. Las estrellas comenzaban a brillar, anunciando la salida de la luna llena. La ocasión le resultó sumamente espiritual, y pensó: Dios está allí; Él lo hizo.
Algunos miran el cielo nocturno y solo ven la naturaleza. Otros, un dios tan distante y frío como Júpiter. Pero el mismo Dios que «tiene su trono sobre el arco de la tierra», también «saca y cuenta su ejército de estrellas; a todas las llama por su nombre» (Isaías 40:22, 26). Conoce íntimamente su creación.
Este mismo Dios personal le preguntó a su pueblo: « ¿por qué dices que tu camino está oculto para el Señor […], alegas que Dios pasa por alto tu derecho?». Dolido, les recordó cuán sabio es buscarlo: « ¿Acaso no sabes, ni nunca oíste decir […]? El Señor […] da fuerzas al cansado, y aumenta el vigor del que desfallece» (v. 27-29).
Tendemos a olvidar fácilmente a Dios. Nuestros problemas no desaparecerán con una caminata, pero sí podemos descansar y estar seguros de que el Señor obra siempre para cumplir sus buenos propósitos. Dice: «Aquí estoy; yo te hice».
Señor, ayúdame a conocerte lo suficiente para poder respetarte, adorarte, venerarte, glorificarte y servirte de acuerdo a tu grandeza y confiar en ti para enfrentar lo que no conozco en el nombre de tu Hijo Amado y de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Simplemente debemos dar a Dios el mismo lugar en nuestro corazón que EL tiene en el universo.
lunes, 14 de noviembre de 2016
EL VERDADERO UNO PARA TODOS Y TODOS PARA UNO
… unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo (v. 6).
Romanos 15:1-7
Mientras un hombre abordaba un tren en Perth, Australia, se le trabó la pierna entre la plataforma y un vagón. Los guardias de seguridad no podían liberarlo, entonces, coordinaron los esfuerzos de casi 50 pasajeros, quienes, a la cuenta de tres, empujaron el tren hacia el costado. Ese trabajo en conjunto desplazó el vagón lo suficiente para liberar la pierna del hombre.
En muchas de sus cartas, Pablo destacó el potencial del trabajo en conjunto de los cristianos de las primeras iglesias. Instó a los creyentes en Roma a que se aceptaran unos a otros como lo había hecho Cristo con ellos: «Dios […] os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 15:5-6).
La unidad con otros creyentes nos permite comunicar la grandeza de Dios y nos ayuda a soportar la persecución. A los filipenses, los alentó a estar «firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen» (Filipenses 1:27-28).
A Satanás, le encanta dividir para vencer, pero sus esfuerzos son inútiles cuando, con la ayuda de Dios, somos «solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz» (Efesios 4:3).
Señor, ayúdanos a experimentar la unidad en ti.
Nuestra unidad es fruto de nuestra unión con Cristo.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
LA ÚNICA SEÑAL QUE SIRVE ES LA CRUZ DE CRISTO
Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino (Salmo 119:105).
Mateo 16:1-4
Un joven que conozco suele pedirle señales a Dios, aunque, en realidad, lo que busca es una confirmación de lo que siente. Por ejemplo, ora así: «Señor, si quieres que haga x, haz y, y sabré que está bien». Esto genera un dilema. Por su forma de orar y la manera en que cree que Dios responde, siente que debe volver con su ex novia, Sin embargo, ella está totalmente segura de que Dios quiere lo contrario.
Los líderes religiosos de la época de Jesús exigían una señal para que Él validara sus afirmaciones (Mateo 16:1), pero no buscaban la guía divina, sino que desafiaban su autoridad. La dura respuesta del Señor, «la generación mala y adúltera demanda señal» (v. 4), los acusó de ignorar las claras profecías de la Escritura que indicaban que Él era el Mesías.
Dios quiere que busquemos su guía en oración (Santiago 1:5), y nos da el Espíritu (Juan 14:26) y su Palabra (Salmo 119:105) para que nos dirijan. También nos da consejeros y líderes sabios, y el ejemplo del propio Jesús.
Es sabio pedirle al Señor instrucciones claras, pero Él no siempre las da de la manera que queremos o esperamos. Quizá lo más importante de orar es que aprendemos más sobre la naturaleza de Dios y cultivamos nuestra relación con el Padre.
Señor, que al buscar tú guía hoy en oración, te conozca mejor a ti y tus caminos.
La mejor manera de conocer la voluntad de Dios es tener voluntad de cumplirla.
viernes, 4 de noviembre de 2016
¿ERES TÚ EL REY DE LOS JUDÍOS?
… Mi reino no es de este mundo… (v. 36).
Juan 18:10-14, 36-37
Casi todos esperamos buenos gobiernos. Votamos, trabajamos y hablamos por causas que consideramos justas. Sin embargo, las soluciones políticas no tienen poder para cambiar nuestro corazón.
Muchos de los seguidores de Jesús esperaban la llegada de un Mesías que enfrentaría con un enérgico poder político a Roma y su agobiante opresión. Pedro no era la excepción. Cuando los soldados romanos fueron a arrestar a Jesús, sacó su espada y le cortó la oreja al siervo del sumo sacerdote.
Jesús lo detuvo, diciéndole: «Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?» (Juan 18:11). Horas después, le diría a Pilato: «Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos» (v. 36).
Cuando reflexionamos en el alcance de su misión, nos asombra el equilibrio de Jesús en aquel momento, ya que, un día, Él liderará a los ejércitos del cielo a la batalla. Juan escribió: «con justicia juzga y pelea» (Apocalipsis 19:11).
No obstante, al enfrentar la experiencia terrible de su arresto, juicio y crucifixión, Jesús aceptó la voluntad de su Padre y puso en marcha una serie de eventos que transforman el corazón. Así, nuestro Conquistador poderoso venció la muerte.
Señor, dame sabiduría para controlar mis reacciones.
El verdadero autocontrol no es debilidad, ya que surge de una auténtica fortaleza.
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