lunes, 5 de septiembre de 2016
EL PROFETA DESOBEDIENTE
1 Reyes 13:1-32
Un profeta de Judá amonesta a Jeroboam
13 He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso,
2 aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.
3 Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará.
4 Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo !Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar.
5 Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová.
6 Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y quedó como era antes.
7 Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente.
8 Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar.
9 Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres.
10 Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el.
11 Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y le contó todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el; le contaron también a su padre las palabras que había hablado al rey.
12 Y su padre les dijo: ¿Por qué camino se fue? Y sus hijos le mostraron el camino por donde había regresado el varón de Dios que había venido de Judá.
13 Y él dijo a sus hijos: Ensilladme el asno. Y ellos le ensillaron el asno, y él lo montó.
14 Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino de Judá? El dijo: Yo soy.
15 Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan.
16 Más él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar.
17 Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres.
18 Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua.
19 Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua.
20 Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver.
21 Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito,
22 sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres.
23 Cuando había comido pan y bebido, el que le había hecho volver le ensilló el asno.
24 Y yéndose, le topó un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto a él, y el león también junto al cuerpo.
25 Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo; y vinieron y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta habitaba.
26 Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del camino, dijo: El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de Jehová; por tanto, Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehová que él le dijo.
27 Y habló a sus hijos, y les dijo: Ensilladme un asno. Y ellos se lo ensillaron.
28 Y él fue, y halló el cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león que estaban junto al cuerpo; el león no había comido el cuerpo, ni dañado al asno.
29 Entonces tomó el profeta el cuerpo del varón de Dios, y lo puso sobre el asno y se lo llevó. Y el profeta viejo vino a la ciudad, para endecharle y enterrarle.
30 Y puso el cuerpo en su sepulcro; y le endecharon, diciendo !Ay, hermano mío!
31 Y después que le hubieron enterrado, habló a sus hijos, diciendo: Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios; poned mis huesos junto a los suyos.
32 Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por palabra de Jehová contra el altar que está en Bet-el, y contra todas las casas de los lugares altos que están en las ciudades de Samaria.
Creer la mentira
2 Tes. 2:10-12
A. Una idea muy popular es que no importa lo que uno crea, sólo que sea sincero y que viva fielmente de acuerdo a su creencia.
B. Pero nadie cree que este principio de acción es válido en otros asuntos:
1. Muchas empresas quiebran aunque sus directores sean sinceros.
2. En el asunto del matrimonio, muchas mujeres han sido engañadas aunque hayan creído en sus esposos.
3. Nadie piensa que este principio sirve en asuntos de la ciencia (si se toma veneno, se muere por sincero que sea).
4. ¿Por qué se aplica este principio solamente en la religión?
C. Léanse con cuidado 2 Tes. 2:10-12; Mat. 15:14. ¿Enseña la Biblia que no importa lo que uno crea con tal que sea sincero?
D. Rom. 15:4 dice que "las cosas que se escribieron antes (el Antiguo Testamento), para nuestra enseñanza se escribieron". Vamos, pues, al Antiguo Testamento para ilustrar lo serio de este tema: estudiemos 1 Reyes 13, el caso del varón de Dios que creyó una mentira.
I. 1 Reyes 13:1-24, Una historia trágica.
Ver. 1, Un "hombre de Dios" (profeta) fue enviado por Dios a Betel para denunciar la idolatría del rey Jeroboam (véase 12:25-31). La misión de este hombre de Dios demuestra la bondad de Dios, porque es necesario que reconozcamos los pecados.
Ver. 2, El hombre de Dios denunció el altar y profetizó las reformas del rey Josías (que vino 300 años después). Esta profecía demostró la omnisciencia de Dios, y si Dios es omnisciente, entonces también es omnipotente. Las "respuestas" de los dioses paganos eran vagos, obscuros y no tenían sentido, pero esta fue clara y precisa, aun nombrando al rey que efectuaría las reformas. Dios profanaba lo que Jeroboam santificaba.
Ver. 3, Dio una señal, como credencial, para probar que Dios le había enviado: el altar se quebrará y la ceniza se derramará. ¿Cuántos cultos serían estorbados hoy mismos si Dios hiciera algo semejante para demostrar su desagrado? Véanse Mat. 15:8, 9; Sant. 1:26.
Ver. 4, El rey extendió su mano diciendo, "¡prendedle!" porque quería callarlo. Aborreció a Dios y, por eso, quería callar al mensajero de Dios, pero su mano no podía lastimar al varón de Dios, sino que se le secó la mano y no la pudo enderezar. Los que pelean contra Dios se dañan a sí mismos.
Ver. 5, Se vio la señal prometida.
Ver. 6, El rey pide la restauración de su mano y se le concedió su petición. Dice, "pide a tu Dios". Creía en Dios pero no dijo "mi Dios", porque sabía que ya no era su Dios. El rey no se preocupaba por su alma, sino por su mano. El hombre de Dios pagó bien por mal, orando por el rey.
Ver. 7, El rey le invitó a comer con él y recibir una recompensa.
Vers. 8, 9, El hombre de Dios no aceptó "Porque así me está ordenado por palabra de Jehová". Véase Efes. 5:11.
Vers. 10, Regresó por otro camino como el Señor le había ordenado. ¡Qué hombre ejemplar! ¡Qué obediencia! Había pasado pruebas severas sin falta alguna. Qué bueno si este versículo hubiera sido el fin de la narración, pero lamentablemente la historia no termina aquí.
Ver. 11, Los hijos de un anciano profeta le contaron este evento a su padre.
Vers. 12-15, Este profeta fue tras el hombre de Dios y lo encontró y le invitó a volver a comer pan con él.
Ver. 16, 17, El hombre de Dios rehusó la invitación.
Ver. 18, El profeta de Betel mintió al hombre de Dios, diciéndole que un ángel le apareció y le dijo que trajera al hombre de Dios a su casa para comer pan. El hombre de Dios estaba oyendo voces conflictivas. ¿A quién creería? ¿Escucharía solamente a lo que Dios le había dicho o aceptaría la palabra de este profeta desconocido que dijo que un ángel le había hablado?
Ver. 19, Al hombre de Dios se le olvidó lo que Dios le había dicho y creyó al profeta de Betel; volvió con él y comió pan en su casa.
Vers. 20-22, El Espíritu habló por la boca del profeta de Betel denunciando la desobediencia del hombre de Dios.
Vers. 23-25, Un león le mató en el camino.
II. La primera prueba.
A. Obedeció a Dios, vers. 1-6. El hombre de Dios fue a Betel aunque era una misión peligrosa. Clamó contra el altar, hizo la señal.
B. En todo esto el hombre de Dios obedeció perfectamente, demostrando sumisión a Dios y mucha valentía. No fue movido por el temor.
III. La segunda prueba.
A. Vers. 7-10. Cuando el rey quiso detener al hombre de Dios se le secó su mano y el hombre de Dios le sanó. Entonces el rey le invitó a comer con él y aceptar un presente.
B. Rehusó la invitación del rey. No fue intimidado ni impresionado por la majestad y poder del rey. Además de esto, él entendió que no debería comer con los idólatras. Tampoco fue movido por la avaricia (el "presente" que el rey le ofreció"). Resistió esta tentación y siguió obediente a Dios. No fue posible "comprarle". El profeta Balaam y Judas fueron "comprados" (aceptaron dinero por sus hechos malos), pero no fue posible comprar a este hombre de Dios. ¡Qué hombre tan admirable!
IV. La tercera prueba.
A. El anciano profeta le mintió, ver. 11-18. Este también le invitó a comer pan con él y otra vez el hombre de Dios rehusó hacerlo. Todavía se ve que actúa como hombre obediente, puro y ejemplar en todo sentido.
B. Pero obsérvese con cuidado el siguiente punto: cuando el anciano profeta le dijo al hombre de Dios que un ángel le había dicho que trajera al hombre de Dios a su casa a comer pan con él, el hombre de Dios le creyó.
C. En las primeras pruebas no había fallado, pero en esta sí falló. Le hubiera convenido preguntar por qué este profeta vivía en esa ciudad corrupta en medio de tanta idolatría y rebelión contra Dios. Véase 2 Crón. 11:13-16. ¿Por qué no volvió a Judá como los demás fieles? ¿Qué había hecho para oponerse al rey? ¿Había clamado contra el altar? Obviamente él estaba callado en Betel, uno de los centros principales de la idolatría.
D. ¿Qué pruebas presentó el profeta de Betel para probar que en verdad un ángel le había hablado? El hombre de Dios entendía perfectamente que Dios le había enviado y que Dios estaba con él (le dio una clara señal) y que le había prohibido comer pan en esa ciudad y que debería volver a su tierra por otro camino. ¡De esto estaba seguro! Pero en cuanto a lo que le dijo este profeta no estaba seguro de nada. Simplemente le creyó sin prueba alguna. ¿Por qué le creyó el hombre de Dios? Lo que Dios le había dicho era definitivo y determinante…, aunque venga alguien o un ángel con otro evangelio diferente en el nombre de Dios sea anatema, el enemigo se viste de ángel de luz, OJO. Y lo que es más peligroso que dice su Palabra con respecto a esto, es: que el que se niega a creer en la VERDAD Dios permite que crean en la mentira.
E. El hombre de Dios fue engañado por el anciano profeta. ¿Quién tuvo la culpa? Seguramente el profeta de Betel le mintió al hombre de Dios pero a éste le hubiera convenido ni atender palabra alguna y más si era en contra de lo que El Señor ya había ordenado, pues ante sus ojos era responsable y culpable. Por eso Dios lo mató.
Ahora pasa exactamente lo mismo viene cualquiera del que no se sabe absolutamente nada ni fundamentalmente el Testimonio del Espíritu que diga que es de Dios y confirmaciones convenientes diciendo que Dios lo envió y le creemos ofreciéndoles los mejores honores y dejamos a otros que si son de Dios y lo echamos como un perro.
V. El error de millones.
A. Esta prueba es la que destruye millones de almas hoy en día. Es la prueba de la mentira en la boca de líderes religiosos. Mucha gente muy buena y noble, gente de valor, rechaza muchas tentaciones pero caen en esta trampa.
B. "Yo también soy profeta". Con esta frase suavizó la resistencia del hombre de Dios. No solamente era profeta sino también un profeta de más edad. El hombre de Dios debe de haber pensado que seguramente este profeta anciano merecía el respeto. Hoy en día si dice algún hombre -- y mayormente si es hombre de edad -- "Yo soy predicador", o "yo soy pastor", o "yo soy apóstol", etc. no faltan personas que les creerán, por falsos que sean. Son engañados porque los tales son "muy sinceros", "muy piadosos", etc.
C. Mat. 15:14, ¿cómo podemos saber si nuestro guías son ciegos? Todos los guías religiosos son ciegos si no siguen la doctrina de Jesucristo y los apóstoles.
D. "Me engañó". ¿Cuántas personas dirán en el Día Final, "fui sincero pero me engañaron"? Sean padres de familia, ministros, pastores, o evangelistas, no debemos creerles si no traen la doctrina de Cristo. Dice Cristo, "el que tiene oídos para oír, oiga"; "Escudriñad las Escrituras"; dice Lucas que los de Berea eran nobles porque escudriñaban las Escrituras cada día para ver si era cierta la predicación que oía. Dice Juan "Probad los espíritus". Dice Pablo, "Examinadlo todo, retened lo bueno".
E. "Un ángel le habló". Pero léase Gál. 1:8, 9. Le hubiera convenido al hombre de Dios decir, "Aunque 10,000 profetas o 10,000 ángeles me digan que volviera a comer pan en Betel, no voy, porque yo sé lo que Dios me ha dicho y le voy a obedecer".
F. Por todas partes los ministros de Satanás andan contando mentiras religiosas (2 Cor. 11:13-15). Por eso, cada persona tiene que estudiar la Biblia y pensar por sí misma fundamentalmente con la confirmación del Espíritu Santo. Si no lo hace y si algún maestro religioso le engaña, entonces en el Día Final no le ayudará decir, "Pero me engañó". Ver. 18, "mintiéndole", "le estaba mintiendo".
En el Edén cuando Adán y Eva pecaron ésta le dijo a Dios que la serpiente la había engañado…, ahora ese engaño como toda maldad se va perfeccionando de mil maneras diferentes…, para esto es necesario andar permanentemente en el Espíritu, para ver los peligros en las estrategias del enemigo. Quizás no muramos como el profeta pero si seremos muertos espiritualmente para lo que al darnos cuenta tendremos que pedir perdón a Dios, arrepentirnos y esperar la restauración del Señor y a comenzar de nuevo teniendo en cuenta éste detalle para no volver a caer.
VI. La muerte trágica del hombre de Dios.
A. Vers. 24, 25, los eventos indicaron que Dios causó su muerte. El león mató al hombre de Dios, pero no comió el cuerpo ni dañó al asno, ver. 28. Este fenómeno indica claramente la intervención divina.
B. ¡Cuánto le costó esa comida! Una comida le costó a Esaú su primogenitura; esta comida le costó al hombre de Dios su vida.
C. Al leer u oír esta historia algunos seguramente tendrán mucha simpatía para este hombre de Dios, diciendo "Pero él fue engañado". Sí, fue engañado, pero nadie es víctima indefensa de la mentira.
Conclusión.
A. Esta historia bien ilustra, pues, el peligro de no creerle definitivamente a Dios (LA VERDAD ABSOLUTA) como consecuencia Dios le permite creer una mentira y ser condenado por ello. Recuérdese que esa historia fue escrita para nuestra enseñanza.
B. Obsérvese que 2 Tes. 2:10-1210 Y usará toda clase de maldad para engañar a los que van a la condenación, porque no quisieron aceptar y amar la verdad para recibir la salvación. 11 Por eso, Dios deja que el error los engañe y que crean en la mentira, 12 a fin de que sean condenados todos los que no han querido creer en la verdad, sino que se complacen en la maldad.
Enseña que los que creen la mentira son aquellos que no aman la verdad.
C. ¿A quién escucharemos nosotros? Es fácil decir que no le hubiera convenido al hombre de Dios escuchar al anciano profeta, pero ¿a quién escuchamos nosotros? Cuando hay conflicto entre las voces que nos llaman, ¿a quién escuchamos?
D. Estoy seguro que nosotros somos fieles y cumplidos en muchas pruebas pero ¿qué tal esta prueba final, en la que falló el hombre de Dios? Este hombre era un creyente fiel, tenía un mensaje muy importante, actuó con denuedo, pero no hizo lo que 1 Jn. 4:1 requiere, y le costó su vida.
E. Es muy triste ser engañado en los asuntos de esta vida. Por ejemplo, Jacob fue engañado por sus hijos y por muchos años estuvo creyendo que José estaba muerto. Muchos son engañados en los negocios, en el matrimonio y en muchas relaciones de la vida, pero lo peor de todo es la mentira religiosa que destruye el alma.
F. No escuchemos, pues, las voces que contradicen lo que Dios nos ha dicho claramente en su Palabra. Hay muchas voces conflictivas: la voz de los padres, la voz de los sentimientos, la voz de las opiniones humanas, la voz del cura, la voz del pastor evangélico y muchas otras voces que no son confiables. ¡No seamos engañados por ninguna de ellas!
G. Para concluir sería bueno mencionar dos de las mentiras más destructivas: (1) que no es necesario ser bautizado; aunque Mar. 16:16; Hech. 2:38, etc. lo enseña claramente; y esté dentro del plan de Dios para cada caso en particular como podemos apreciar en la Biblia (algunos fueron bautizados y otros no según se daba las circunstancias pero lo más importante era su fe) y (2) que hay tiempo, aunque siempre pero siempre Dios tiene la última palabra sobre todas las cosas y aún sobre lo que dice su Palabra ya que EL como cuando estuvo El Señor en la tierra le dio el verdadero significado. Estas mentiras como otras similares proceden de la boca del padre de las mentiras para que se descuide la obediencia al evangelio. Les ruego que rechacen estas mentiras y que obedezcan al Señor. Dios es Espíritu y para entenderlo o recibir Palabra, enseñanza y Testimonio de EL debemos hacerlo atreves de su Espíritu Santo.
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