martes, 25 de julio de 2017

DEBERES CRISTIANOS

Introducción: Cuando una persona es rescatada de las garras de las tinieblas, viene con hábitos que son totalmente diferentes a los hábitos que se practican en el Reino de Dios. De acá el nuevo creyente debe cumplir ciertos deberes que tienen que ver con Dios y con su prójimo. Deberes de los esposos 1 Pedro 3 Dios Habla Hoy 3 Así también ustedes, las esposas, sométanse a sus esposos, para que, si algunos de ellos no creen en el mensaje, puedan ser convencidos, sin necesidad de palabras, por el comportamiento de ustedes, 2 al ver ellos su conducta pura y reverente para con Dios. 3 Que el adorno de ustedes no consista en cosas externas, como peinados exagerados, joyas de oro o vestidos lujosos, 4 sino en lo íntimo del corazón, en la belleza incorruptible de un espíritu suave y tranquilo. Esta belleza vale mucho delante de Dios. 5 Pues éste era también, en tiempos antiguos, el adorno de las mujeres santas; ellas confiaban en Dios y se sometían a sus esposos. 6 Así fue Sara, que obedeció a Abraham y lo llamó «mi señor». Y ustedes son hijas de ella, si hacen el bien y no tienen miedo de nada. 7 En cuanto a ustedes, los esposos, sean comprensivos con sus esposas. Denles el honor que les corresponde, teniendo en cuenta que ellas son más delicadas y están llamadas a compartir con ustedes la vida que Dios les dará como herencia. Háganlo así para no poner estorbo a sus propias oraciones. Deberes de todos los cristianos 8 En fin, vivan todos ustedes en armonía, unidos en un mismo sentir y amándose como hermanos. Sean bondadosos y humildes. 9 No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto. Al contrario, devuelvan bendición, pues Dios los ha llamado a recibir bendición. 10 Porque: «Quien quiera amar la vida y pasar días felices, cuide su lengua de hablar mal y sus labios de decir mentiras; 11 aléjese del mal y haga el bien, busque la paz y sígala. 12 Porque el Señor cuida a los justos y presta oídos a sus oraciones, pero está en contra de los malhechores.» 13 ¿Quién podrá hacerles mal, si ustedes se empeñan siempre en hacer el bien? 14 Pero aun si por actuar con rectitud han de sufrir, ¡dichosos ustedes! No tengan miedo a nadie, ni se asusten, 15 sino honren a Cristo como Señor en sus corazones. Estén siempre preparados a responder a todo el que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen, 16 pero háganlo con humildad y respeto. Pórtense de tal modo que tengan tranquila su conciencia, para que los que hablan mal de su buena conducta como creyentes en Cristo, se avergüencen de sus propias palabras. 17 Es mejor sufrir por hacer el bien, si así lo quiere Dios, que por hacer el mal. 18 Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios. En su fragilidad humana, murió; pero resucitó con una vida espiritual, 19 y de esta manera fue a proclamar su victoria a los espíritus que estaban presos. 20 Éstos habían sido desobedientes en tiempos antiguos, en los días de Noé, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se construía la barca, en la que algunas personas, ocho en total, fueron salvadas por medio del agua. 21 Y aquella agua representaba el agua del bautismo, por medio del cual somos ahora salvados. El bautismo no consiste en limpiar el cuerpo, sino en pedirle a Dios una conciencia limpia; y nos salva por la resurrección de Jesucristo,22 que subió al cielo y está a la derecha de Dios, y al que han quedado sujetos los ángeles y demás seres espirituales que tienen autoridad y poder.

lunes, 17 de julio de 2017

HERMANOS, AHORA PODEMOS ENTRAR CON TODA LIBERTAD EN EL SANTUARIO GRACIAS A LA SANGRE DE JESÚS

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 4:16 Cuando usted recibió a Jesús como el Señor de su vida, uno de los privilegios que obtuvo fue el derecho de acercarse al trono de Dios en cualquier momento. ¡Imagínese! Usted tiene el derecho de acercarse confiadamente a Dios y recibir lo que necesita. Aunque eso es algo que la Biblia afirma claramente, la mayoría de personas actúa como si no lo creyera. No se acercan con confianza al trono de la gracia. En lugar de eso, dicen: “Yo nunca podría ir donde Dios está. Me quedaré aquí, gritaré y esperaré a que Él me oiga”. Yo solía hacer lo mismo. Recuerdo que cierto día estaba en oración, rogando y suplicando. Estaba bombardeando las puertas del cielo rogando por un avivamiento. Después de haber pasado cierto tiempo suplicando, el Señor me expresó: ¿Qué estás haciendo? —Estoy bombardeando las puertas del cielo con oración, pidiendo un avivamiento —le dije. — ¿cuán grande es tú ciudad? —Me preguntó Hasta donde puedo determinar en la Biblia, hay 12,000 codos, o alrededor de 2413 kilómetros cuadrados y 2413 kilómetros de altura”. Entonces, ¿por qué estás bombardeando las puertas? Si mi trono se encuentra en medio de la ciudad, eso quiere decir que estás a 1,200 kilómetros del trono. A propósito, las puertas no están cerradas. ¿Por qué no dejas de bombardearlas y simplemente entras? Después de que me arrepentí de imitar oraciones tradicionales, recordé que la Palabra dice: «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono », y a partir de ese momento me he acercado confiadamente a Él. ¿Necesita recibir algo de Dios hoy? No pierda el tiempo afuera, alrededor de las puertas celestiales. Por medio de Jesús, su lugar está en la misma sala del trono de Dios. Así que, acérquese, la puerta está siempre abierta para usted.

sábado, 8 de julio de 2017

LA SANIDAD DIVINA

Mateo 8:16-17 16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; 17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias. Marcos 16:17-18 17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Lucas 7:21-22 21 En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. 22 Y respondiendo Jesús, les dijo: ID, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; Lucas 10:9 9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. Hechos 5:12-16 Muchas señales y maravillas 12 Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. 13 De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente. 14 Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; 15 tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. 16 Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados. 1 Pedro 2:24 24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

jueves, 29 de junio de 2017

USA BIEN LA PALABRA DE VERDAD

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Santiago 3:5-6 Palabras: si se usan bien, pueden mover montes; si se usan mal, pueden hacer que su vida entera se haga humo. Quizá diga usted, se me hace difícil creer que las grandes catástrofes puedan ser ocasionadas por unas simples palabras. No veo la relación”. Considere lo que dice Santiago: “¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!” ¿Alguna vez ha encendido astillas y las ha puesto debajo de un montón de leña? ¿Qué sucedió? Probablemente las llamas empezaron a esparcirse de un leño a otro, hasta que todo se convirtió en un gran fuego. Después de apagar el fuego, si usted escarba en las cenizas no podrá encontrar las astillas que lo empezaron todo, ¿cierto? Las astillas se hicieron humo, no quedó ningún rastro de ellas. La lengua es así. Primero contamina el cuerpo, luego inflama la rueda de la creación con un incendio tan grande que no queda rastro alguno de dónde se originó todo. Las palabras que empezaron el fuego se hicieron humo, no quedó rastro alguno de ellas; es como si nunca hubieran existido. Por tanto, jamás subestime el poder de sus palabras. Puedo asegurarle que Satanás no lo hace. Él trabaja constantemente para hacer que usted las use en una manera negativa. Le disparará dardos de dolor, de enfermedad y de desaliento para hacerle hablar palabras negativas que harán que su vida se haga humo. Pero no le permita tener éxito. Apague el fuego siguiendo las instrucciones de Efesios 6:16. Haga lo que el apóstol Pablo dice: “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. ¡Ahora mismo, hable palabras de fe y apague el fuego antes de que se extienda más!

lunes, 12 de junio de 2017

JESÚS NOS MANDÓ SU ESPÍRITU PARA QUE NOS AYUDARA A VENCER Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Romanos 6:4 Como creyente, en usted mora la misma vida nueva que Dios le dio a Jesús cuando lo levantó de los muertos. El viejo pecador que usted era, ha muerto. Ahora es una nueva creación en su interior. ¡Usted está lleno de la vida de resurrección de Dios! Pero el pecado, la desobediencia, el egoísmo y la vida carnal no dejarán que esa vida de resurrección se manifieste. El pecado lo separará del poder de Dios, aunque usted haya nacido de nuevo. Sin anda en pecado, la vida de resurrección yacerá inactiva. Pero, usted no puede vencer el pecado si trata de dejar de pecar. Lo vencerá cuando viva de acuerdo a la vida nueva que Dios ha puesto en usted, dedicando tiempo a la Palabra y a la oración. Al hacerlo, el Espíritu de Dios le fortalecerá y le capacitará para poner ese pecado debajo de sus pies. No obstante, recuerde que el Espíritu Santo no usará las fuerzas suyas para poner bajo sus pies esos viejos hábitos carnales. El esperará que usted tome la iniciativa. Luego le fortalecerá para que prosiga con su decisión y le enseñará cómo andar en la vida nueva que usted tiene adentro. Dé el primer paso hoy y pídale ayuda. Diga: “Señor, deseo experimentar el poder de vivir esta vida nueva todos los días. Por una decisión de mi corazón, pongo bajo sujeción los dictados del pecado y me declaro muerto a este. En el Nombre de Jesús, pasaré tiempo en oración y en la Palabra hoy. Al hacerlo, sé que recibiré un refrigerio del Espíritu Santo en mi vida. Sé que comenzaré a vivir el poder de la resurrección que has puesto en mí”.

JESÚS NOS MANDÓ SU ESPÍRITU PARA QUE NOS AYUDARA A VENCER Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Romanos 6:4 Como creyente, en usted mora la misma vida nueva que Dios le dio a Jesús cuando lo levantó de los muertos. El viejo pecador que usted era, ha muerto. Ahora es una nueva creación en su interior. ¡Usted está lleno de la vida de resurrección de Dios! Pero el pecado, la desobediencia, el egoísmo y la vida carnal no dejarán que esa vida de resurrección se manifieste. El pecado lo separará del poder de Dios, aunque usted haya nacido de nuevo. Sin anda en pecado, la vida de resurrección yacerá inactiva. Pero, usted no puede vencer el pecado si trata de dejar de pecar. Lo vencerá cuando viva de acuerdo a la vida nueva que Dios ha puesto en usted, dedicando tiempo a la Palabra y a la oración. Al hacerlo, el Espíritu de Dios le fortalecerá y le capacitará para poner ese pecado debajo de sus pies. No obstante, recuerde que el Espíritu Santo no usará las fuerzas suyas para poner bajo sus pies esos viejos hábitos carnales. El esperará que usted tome la iniciativa. Luego le fortalecerá para que prosiga con su decisión y le enseñará cómo andar en la vida nueva que usted tiene adentro. Dé el primer paso hoy y pídale ayuda. Diga: “Señor, deseo experimentar el poder de vivir esta vida nueva todos los días. Por una decisión de mi corazón, pongo bajo sujeción los dictados del pecado y me declaro muerto a este. En el Nombre de Jesús, pasaré tiempo en oración y en la Palabra hoy. Al hacerlo, sé que recibiré un refrigerio del Espíritu Santo en mi vida. Sé que comenzaré a vivir el poder de la resurrección que has puesto en mí”.

viernes, 2 de junio de 2017

¡JONÁS! ¿Y AHORA QUE VAS A HACER?

Jonás 2 Oración de Jonás 2 Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, 2 y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; Desde el seno del Seol clamé, Y mi voz oíste. 3 Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, Y me rodeó la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. 4 Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; Mas aún veré tu santo templo. 5 Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeóme el abismo; El alga se enredó a mi cabeza. 6 Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. 7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. 8 Los que siguen vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan. 9 Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. m 10 Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra. (Jonás 2:1-10) El programa de viaje para el capítulo 2 nos informa que Jonás iba a dejar el pez, que su destino era la ciudad de Nínive, y que llegaría a tierra firme. Sin embargo, en primer lugar, queremos examinar la experiencia que este hombre tuvo dentro del pez. Leamos entonces el versículo 1 de este segundo capítulo del libro de Jonás, para intentar responder a la siguiente pregunta: ¿Cuándo oró Jonás? "Entonces oró Jonás al Señor, su Dios, desde el vientre del pez" Ahora, alguien podría decir: "Pero, ustedes creen que Jonás estaba muerto dentro del pez y que Dios le levantó de entre los muertos, pero aquí dice que Jonás oró al Señor Dios desde el vientre del pez". Esto es cierto, pero nuestra pregunta es: "¿Cuándo pronunció Jonás esta oración? ¿Pronunció esta oración al principio, cuando acababa de entrar en el pez? ¿O quizás cuando se encontró allí dentro, consciente de la situación precaria en la que se encontraba, y entonces expresó esta oración a Dios para que El le contestara? ¿Decidió pensar en la forma en que presentaría su oración a Dios durante dos días y entonces, al llegar al tercer día dirigírsela a Dios? Si Jonás actuó en esta forma, entonces, nuestra interpretación está completamente equivocada. Pero, si conocemos algo la naturaleza humana, diremos que Jonás no esperó demasiado tiempo para pronunciar esta oración. Cuando este hombre se encontró en esa condición desesperada, podemos estar seguros de una cosa: él comenzó inmediatamente a orar a Dios. En realidad, podríamos imaginar que quizás hasta oró cuando se estaba deslizando por el interior del pez hasta su estómago, (finalizando su oración cuando llegó a aquel lugar). Cuando las personas están viviendo momentos de crisis, no expresan una oración preparada. Cuando llega la crisis, se dirigen inmediatamente al grano. Así fue que, como imaginamos antes, posiblemente Jonás hiciera esta oración mientras bajaba desde a la boca del pez, hasta llegar al estómago del mismo. También creemos que en su oración dijo más cosas que la que se expresan en el relato Bíblico. Quizás lo que tenemos de esa oración fue una versión resumida. Algunos colocan mucho énfasis sobre el término temporal entonces en el versículo 1, que dice Entonces oró Jonás al Señor, su Dios, desde el vientre del pez. Dan por sentado que después de haber estado dentro del pez durante tres días y tres noches, "entonces" oró. Pero esto no es lo que significa este término en este contexto. Es una de las características del idioma Hebreo presentar el relato completo de un hecho y después regresar a enfatizar un detalle importante. Esta misma técnica fue utilizada en el libro del Génesis en el relato de la creación. Allí se presentó el relato de los seis días de creación, y después Dios retrocedió en la narración para ofrecer un informe detallado de la creación del hombre, añadiendo detalles. Intentar construir una suposición sobre el término "entonces" sería erróneo. Lo que simplemente se dijo aquí fue que Jonás se disponía a presentarnos la historia en detalle, es decir, lo que sucedió realmente dentro del pez. Leamos ahora el versículo 2 de este segundo capítulo de Jonás, que da comienzo a un párrafo que hemos titulado: La oración de Jonás "Y dijo: Invoqué en mi angustia al Señor, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste." En primer lugar destacamos que Jonás dejó constancia de que El Señor escuchó su oración. Dice aquí desde el seno del Seol clamé. Esta es una traducción correcta de la palabra hebrea original. A veces Seol en la Biblia se traduce "sepulcro" y en otros lugares "el mundo invisible", con referencia a la morada de los muertos. Esta es una palabra que, de cualquier forma en que uno la considere, tiene que ver con la muerte, asociada con el cementerio, y no se puede traducir de otra manera. Por lo tanto, el punto de vista del profesor McGee es que Jonás estaba diciendo que el vientre de aquel pez era su tumba, el sepulcro, como el lugar donde se encuentran los muertos. Jonás fue consciente de que iba a morir dentro del pez y de que Dios le oiría y lo resucitaría de los muertos. Somos conscientes que algunos no adoptarán este punto de vista del profesor McGee y, por supuesto, las otras opiniones son tan respetables como ésta que hemos expuesto. Por ejemplo, la otra opción fue que Dios lo hubiera mantenido con vida todo el tiempo que permaneció en el pez. Y creemos que Dios, con Su poder, sin duda podría haberlo preservado con vida en aquel lugar. Aunque, la opinión del profesor McGee, como ya hemos expuesto, fue que la Biblia no se refirió a esta posibilidad, él reconoce que la interpretación general y más popular, así como la de la mayoría de los maestros y expositores Bíblicos, es que Jonás estuvo con vida durante aquellos 3 días y 3 noches en el vientre del pez. Resumiendo, diremos que el profesor McGee ha mantenido la opinión de que la pregunta no radica en si Dios podía o no mantener a Jonás vivo dentro del pez. Por supuesto que podía haberlo hecho. La cuestión realmente es ¿lo mantuvo Dios con vida? En otras palabras, ¿fue el milagro el mantenerlo con vida, o resucitarlo de los muertos? Teniendo en cuenta que este libro ilustra la resurrección, el profesor McGee cree que Dios lo resucitó de los muertos, aunque reconoció que ésta no era una afirmación dogmática. Entonces, como aquí la cuestión no es si un ser humano puede vivir o no dentro de un pez. Ha habido hombres que han sido tragados por un `pez o una ballena y han logrado sobrevivir y contar su experiencia. Hay historias notables de casos semejantes. Eso nos lleva a concluir que si usted cree que Jonás permaneció vivo dentro del pez, el milagro no fue tan grande porque otros hombres han tenido la misma experiencia. Mencionaremos ahora una cita de una autora de un libro, que sostuvo que era posible que un hombre fuera tragado por un pez y sobreviviera. Hay muchos ejemplos al respecto, y presentaremos algunos ejemplos que dicha autora incluyó en su obra. Hay por lo menos dos monstruos marinos que viven en las profundidades del mar, que pudieron haber tragado fácilmente a Jonás. Uno de ellos es conocido como la ballena de Groenlandia o ballena boreal, y la otra es conocida como ballena azul, considerada como el animal marino más grande que haya vivido en la tierra. Ninguno de ellos tiene dientes. Tienen barbas, o placas córneas que cuelgan hacia abajo desde el techo de la boca y que actúan como una criba, que filtra el alimento. Abren su boca para dejar entrar la mayor cantidad de agua posible, La ballena cierra después la boca casi por completo, de modo que fuerza al agua para que salga a través de las barbas, y el alimento quede atrapado en la zona filamentosa. Una vez expulsada el agua, la ballena traga la comida. En una ocasión, en el año 1933, en la localidad de Cape Cod, Estados Unidos de América, fue capturada una de estas ballenas. Su boca tenía algo más de 3 metros de ancho, y podría incluso haber tragado un caballo. Estas ballenas tienen de 4 a 6 compartimentos en sus estómagos, en cualquiera de los cuales podrían permanecer seres humanos. En la cabeza de estos enormes peces hay cámaras que almacenan una buena cantidad de aire, consistentes en una ampliación del seno nasal, que con frecuencia puede medir unos dos metros de alto, dos de ancho y unos cuatro metros de largo, y que podrían alojar a varias personas. Si la ballena tuviera en su interior un ocupante molesto, que le produjera, por ejemplo, dolores de cabeza, la ballena se desplazaría a la tierra más próxima y se libraría de él, tal como en nuestra historia hizo con Jonás. En un periódico se publicó un artículo que decía que un perro había caído de un barco al mar, y luego fue encontrado en la cabeza de una ballena 6 días más tarde, y aún estaba vivo y ladrando. Existen más informes en cuanto a las ballenas. Se cuenta que se encontró un tiburón de 5 metros de largo dentro del estómago de una ballena. Se informa también que cuando la ballena está muriendo, expulsa todo lo que se encuentra en su estómago. Aquí tenemos otro informe, y es de un tal Dr. Dixon, quien declaró que en un museo de Beirut, Siria, se encuentra la cabeza de una ballena lo suficientemente grande como para tragarse a un hombre enorme. Hay muchas historias que se relatan de ballenas que se han tragado a un tiburón de grandes dimensiones, a un caballo, o a otros animales de gran tamaño. Estos ejemplos nos demuestran que Jonás podría haber sido tragado por una ballena o por uno de esos grandes tiburones. Pero nos preguntamos si ha habido algún otro hombre aparte de Jonás que haya sido tragado por uno de estos cetáceos y viviera para contar la historia. Bueno, un científico francés escribió de un tal James Barclay, en una región cerca de las islas Malvinas, en América del Sur, cayó al mar y sus compañeros lo dieron por ahogado. Dos días después de haber desaparecido, los marineros atraparon una ballena. Cuando la cortaron, para su sorpresa, encontraron a su amigo vivo, aunque inconsciente dentro de la ballena. Ese hombre sobrevivió a esa experiencia, y ha estado disfrutando de muy buena salud después de esa aventura. Hay otro relato que nos cuenta la historia de un marinero inglés que fue tragado por un tiburón ballena. Cuando el barco en que se encontraba trató de arponear uno de estos grandes peces marinos, este hombre cayó al mar y antes de que pudiera ser rescatado, ese tiburón ballena volvió y se lo tragó. Cuarenta y ocho horas después de haber ocurrido ese accidente, el pez fue localizado otra vez y atrapado. Cuando ese tiburón ballena fue abierto por los marineros, encontraron dentro al hombre que estaba inconsciente, pero todavía vivo. Fue llevado inmediatamente a un hospital donde se descubrió que solamente estaba en estado de shock. Y pocas horas después, fue dado de alta y salió del hospital sin ningún problema. El relato de esa historia concluye diciendo que este hombre fue presentado como una atracción en un museo de Londres, y que había que pagar entrada para poder verlo. Se le hacía propaganda como "el Jonás del siglo XX". En el año 1926, el Dr. Rimmer se encontró con este hombre y escribió que su aspecto físico era extraño. Su cuerpo no tenía nada de vello, y la totalidad de su piel estaba cubierta por manchas color amarillo. Ahora, si dos hombres pudieron existir por dos días y dos noches dentro de un monstruo marino como este, ¿no podría un profeta de Dios bajo Su propio cuidado y protección sobrevivir después de una experiencia de un día y una noche más? ¿Por qué dudar entonces de la Palabra de Dios? Ahora, estos casos demuestran que un hombre puede vivir dentro de un pez, aunque ello pueda quitarle a la experiencia de Jonás su carácter excepcional. Si estos hombres vivieron, entonces, Jonás vivió. Y nos informan que hay incluso más informes de tales experiencias. En ese caso, lo que tenemos en el libro de Jonás es el registro de un hecho que no constituyó un verdadero milagro. Sencillamente es el informe de una experiencia singular que tuvo lugar. Reiteramos que la cuestión abierta ante nosotros no es si Dios pudo mantener vivo a un hombre por 3 días y 3 noches dentro de un gran pez, porque todos sabemos que El pudo hacerlo. La cuestión es: ¿lo hizo Dios? ¿Es esto lo que nos indica la presente historia? Bueno, continuemos leyendo el versículo 3 de este segundo capítulo de Jonás: "Me echaste a lo profundo, en medio de los mares; me envolvió la corriente. Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí." No podemos tratar esto con ligereza, Si Jonás vivió dentro del pez, él también debió vivir como un pez, porque estaba hundido en el agua. Por ello dijo Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. De todas formas el argumentar sobre si estuvo vivo o no durante esos tres días no debería desviarnos de la gran verdad de que su situación ilustró la resurrección del Señor Jesús, como Jesús mismo declaró en el Evangelio de Mateo, capítulo 12, versículo 40, al decir. Como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Continuemos leyendo el versículo 4 de este segundo capítulo de Jonás: "Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos, mas aún veré tu santo Templo." Al decir que se consideraba expulsado de la presencia del Señor, Jonás revelaba que veía la muerte como una realidad inevitable, aunque en sus siguientes palabras dijo más aun veré tu santo templo. El creía que si moría, sería resucitado de los muertos. Había sido formado de acuerdo con el Antiguo Testamento, y creemos que Jonás fue uno de muchos en el reino del norte que fielmente acudía a Jerusalén para adorar en el templo. Ellos sabían que el templo construido por el rey Salomón era el lugar para adorar al Dios vivo y verdadero. O sea, que al expresar su esperanza de acudir nuevamente al templo, estaba reconociendo el poder de Dios para levantarlo de los muertos. Escuchemos lo que él dijo en el versículo 5: "Las aguas me envolvieron hasta el alma, me cercó el abismo, el alga se enredó en mi cabeza." Dice aquí Las aguas me envolvieron hasta el alma. Físicamente se sentía calado hasta los huesos. También dijo el alga se enredó en mi cabeza. Es evidente que este monstruo marino había comido una gran cantidad de algas. Algunas algas a veces tienen ocho o diez metros de largo, y este monstruo marino tenía el estómago lleno de ellas. Este hombre no estaba describiendo precisamente un tiempo agradable y cómodo. El sintió que descendía a las profundidades de la muerte. Y dice el versículo 6 de este segundo capítulo de Jonás: "Descendí a los cimientos de los montes. La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, Señor, Dios mío." Es interesante destacar en este versículo la frase la tierra echó sus cerrojos sobre mi para siempre; ¿A qué clase de cerrojos se estaba refiriendo Jonás aquí? A la muerte, por supuesto. Y el versículo 6 concluye diciendo: más tú sacaste mi vida de la sepultura, Señor, Dios mío. Por supuesto, la sepultura es una clara referencia a la muerte. Otra buena versión traduce: "tu haces subir mi vida desde el lugar de corrupción". De cualquier manera, la corrupción se refiere a la muerte física. El apóstol Pedro usó de esta manera la palabra en el día de Pentecostés, cuando dijo que el Señor Jesús no vio la corrupción. Su cuerpo no se corrompió (como podemos ver en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, versículo 27). El milagro que tuvo lugar en el Señor Jesús cuando murió, fue que El no vio la corrupción, o sea, que Su cuerpo no se corrompió. En opinión del profesor McGee, esa fue la diferencia entre la experiencia de Jonás y la del Señor. Jonás sí vio la corrupción, En aquellos tres días y noches, su cuerpo aparentemente comenzó a decaer, ya sea que se traduzca la palabra Hebrea como sepultura, o como corrupción. El profesor McGee ve en este pasaje una afirmación indudable de que Jonás murió. En ese caso, el milagro aquí sería el de una resurrección, que habría sido entonces un milagro mucho mayor que el hecho de que un hombre viviera por 3 días dentro de un pez. Para nosotros es importante tener en el Antiguo Testamento un libro que señale hacia la resurrección del Señor Jesucristo. La resurrección es una de las dos columnas de nuestra salvación, sobre la cual se apoya el arca de la iglesia - estas dos columnas son la muerte de Cristo, y la resurrección de Cristo. Ambas realidades fueron enseñadas en el Antiguo Testamento, y este libro de Jonás, que ilustra la resurrección del Señor Jesucristo.

miércoles, 24 de mayo de 2017

BUSCANDO LA VERDADERA LIBERTAD

17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 2 Corintios 3:17-4:2 "El Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad". Sólo el Espíritu de Dios hoy puede levantar el velo y ayudarnos a ver que Cristo es el Salvador. Solamente Él puede hacerlo, es el único que puede realizar ese milagro. Pablo estaba hablando a su pueblo en su día, como lo hizo Simón Pedro. Simón Pedro dijo en el libro de los Hechos, capítulo 10, versículo 43: "De éste dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en Él recibe el perdón de los pecados". si no podemos ver al Señor Jesucristo en el Antiguo Testamento, entonces, el Espíritu de Dios no es nuestro Maestro, porque el Espíritu de Dios toma las cosas de Cristo y nos las muestra. El Espíritu de Dios nos libera de la ley y nos lleva a Cristo. Cuando Él lo haga, nos daremos cuenta de lo que quiere decir aquí, el versículo 18: "Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y contemplando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados con más y más gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor". Este pasaje de las Escrituras es extraordinario. Pablo ha estado hablando sobre el velo en el corazón; luego, cuando acudimos a Cristo, el velo es quitado. Ahora, como creyentes, estamos mirando al Señor Jesucristo. Pero incluso como creyentes, nuestros ojos están velados cuando hay pecado en nuestras vidas. Pero cuando ese pecado es confesado y recuperamos la relación de compañerismo con Él, podemos contemplarle. Entonces, con el rostro descubierto, contemplamos como en un espejo la gloria del Señor. La idea en este versículo no es la de reflejar para transformar, sino más bien la de contemplar hasta ser transformados. Entonces, podemos reflejar Su imagen. Por eso creemos que una traducción más exacta es la siguiente: "contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu". Es cierto que la Palabra de Dios es el espejo al cual tenemos que mirar, y entonces contemplamos a Cristo. Por tal motivo debemos permanecer en la Palabra de Dios y mirarle a Él. Al contemplar al Señor Jesucristo usted es transformado. Como dijo el apóstol Pedro, en su primera carta, capítulo 1, versículo 23: "Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece para siempre". También la Palabra de Dios nos transforma y éste es un aspecto muy importante, porque en la Palabra de Dios nosotros podemos ver al Señor, tal como Él es. En la palabra de Dios usted ve a Cristo sin un velo que impida una visión clara y esto es maravilloso. ¿Queremos ser como Cristo? Entonces, debemos pasar tiempo contemplándole, tal como le vemos en las páginas de las Sagradas Escrituras, con el deseo de ir creciendo espiritualmente e imitarle para que, por la obra del Espíritu Santo en su vida, pueda cada vez más parecerse a Él. Dicen que las personas que, unidas por el amor han llegado a moldear sus personalidades con la convivencia diaria, y que comparten un mismo sentir en cuanto a la persona del Señor Jesucristo, se van pareciendo cada vez más, incluso físicamente. Por ello decimos que la contemplación de la imagen y el ejemplo de Cristo que nos revela la Biblia, y el escuchar Sus Palabras, sus enseñanzas, por la obra del Espíritu Santo, va desarrollando en nosotros un parecido con la persona del Señor. 2 Corintios 4:1 Y, tenemos aquí, otro aspecto del consuelo de Dios. Vimos en el primer capítulo el consuelo de Dios para los planes de la vida. Luego, en el segundo capítulo observamos el consuelo de Dios al restaurar a los creyentes que habían pecado, y en el capítulo 3, vimos una exposición del consuelo de Dios en el glorioso ministerio de Cristo. ¿No es cierto que ese capítulo 3 fue algo extraordinario? Pues bien, nosotros no vamos a descender de la cima de la montaña, sino que vamos a continuar aquí arriba para considerar, en este capítulo 4, el consuelo de Dios en el ministerio del sufrimiento por causa de Cristo. Quizá tengamos que subir aún un poco más arriba, y no estamos seguros de lo que vamos a encontrar en una atmósfera en la que se nos hace muy difícil respirar. El apóstol nos invitó a subir más alto, y eso es lo que queremos hacer. Leamos, pues, el primer versículo de este capítulo 4, de la Segunda epístola a los Corintios: "Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos". Este es el ministerio, dice, el ministerio glorioso. Dios nos ha entregado un mensaje que ningún ser humano podía haber concebido. Para un hombre sería imposible crear un plan como el que presenta el Evangelio. Ningún hombre lo podría haber inventado. Yo no encuentro ninguna otra razón por la cual Él me haya permitido entrar en esta actividad, que no sea Su misericordia. Como ya dijimos anteriormente, Dios es rico en misericordia. Él no agotó toda Su misericordia antes de llegar a mí porque Él vio que yo necesitaría mucha compasión, y Él ha sido rico en misericordia para conmigo. Y como tiene lugar al amparo de Su misericordia, no desmayamos, sino que nos alegramos de poder llevarlo a cabo. Resulta interesante estudiar religiones comparadas. La diferencia entre el Cristianismo, el Evangelio de la gracia de Dios, consiste en que las religiones del mundo les piden a sus fieles que hagan algo. En cambio, el Evangelio me dice que Dios ha hecho algo por mí, y yo tengo que creerlo, tengo que confiar en Él. La única manera de venir a él es por fe. Ésa es la forma de acercarme a Él, porque sin fe, es imposible agradarle. En contraste, como ya hemos dicho, las religiones y sectas requieren que uno se esfuerce en hacer algo. Algunas de estas sectas dicen que uno debe tener fe. Sin embargo, por fe no quieren decir que hay que confiar en el Señor Jesucristo sino que más bien se refieren a un reconocimiento de Jesús y de que su muerte hace unos 2.000 años fue un hecho histórico. Pero debo decirle que el simplemente creer que Jesús murió, no le salvará. Jesucristo murió por nuestros pecados, y resucitó, de acuerdo con las Sagradas Escrituras. Ahí se encuentra precisamente la distinción importante. Nosotros tenemos que depositar nuestra confianza en su obra completada. Esa obra ya ha sido realizada. En una ocasión Pablo había estado bajo la ley. Él sabía bien lo que implicaba estar bajo un sistema que requiriese hacer algo o realizar algún esfuerzo. Dijo que era un hebreo entre los Hebreos; en cuanto a la ley, era un fariseo, y en lo referente a la justicia de la ley, sin ninguna culpa. Él estaba realmente bajo la ley y había tenido la esperanza de hacer algo para lograr su salvación. Entonces, un día se encontró con el Señor Jesús en el camino que conducía a Damasco. Después de conocerle como su Señor y Salvador, escribió en Filipenses 3:8 y 9: "Por amor a Él lo he perdido todo y lo considero como basura, a fin de ganar a Cristo 9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe". Podemos ver que después de que Pablo estuvo frente a Jesucristo, fue consciente de que nunca podría lograr la salvación por sí mismo. Cualquier tipo de justicia derivada de la ley, no sería suficiente. Pablo necesitaría tener la justicia de Jesucristo. Después de llegar a esa conclusión y de dar ese paso de fe, sintió que para él comenzaba una nueva vida. El apóstol Pablo mismo nos dirá, en el capítulo 5 de esta misma carta, que si alguno estaba unido a Cristo, se había convertido en una nueva persona; porque las cosas viejas que caracterizaban su vida anterior habían quedado fuera, habían pasado como una etapa que había quedado atrás. En la nueva etapa, habían aparecido cosas nuevas, y lo dijo refiriéndose a todo lo que el Espíritu Santo produce en la nueva vida, es decir, los nuevos valores, las nuevas experiencias, la esperanza de la vida eterna de ese nuevo creyente, que como cristiano que se va pareciendo cada vez más a Cristo, su Señor. Y así como en la experiencia del apóstol Pablo, el encuentro con el Señor resucitado marcó aquel día como el comienzo de una nueva etapa, como el principio de una vida significativa, es también una nueva vida para cada uno de nosotros cuando nos acercamos a Cristo reconociendo nuestra profunda necesidad espiritual. Hoy necesitamos la misericordia y compasión de Dios. Y Él nos amó y en su gracia y misericordia nos proveyó un Salvador, y hoy salva a aquellos que creen en Él, por Su gracia. ¿No querría usted ser uno de esas personas que comienza a vivir de verdad, dejando atrás todo aquello que ha sido como un lastre en su vida, para disfrutar de la libertad espiritual de los hijos de Dios, y de todas las realidades espirituales que el Padre celestial tiene reservadas para los que le aman, y que constituye solo un anticipo de la vida eterna?