martes, 24 de mayo de 2016
CONFÍA EN EL SEÑOR
SALMO 37
(1a) De David.
37 (1b) No te enojes por causa de los malvados,
ni sientas envidia de los malhechores,
2 pues pronto se secan, como el heno;
¡se marchitan como la hierba!
3 Confía en el Señor y haz lo bueno,
vive en la tierra y manténte fiel.
4 Ama al Señor con ternura,
y él cumplirá tus deseos más profundos.
5 Pon tu vida en las manos del Señor;
confía en él, y él vendrá en tu ayuda.
6 Hará brillar tu rectitud y tu justicia
como brilla el sol de mediodía.
7 Guarda silencio ante el Señor;
espera con paciencia a que él te ayude.
No te irrites por el que triunfa en la vida,
por el que hace planes malvados.
8 Deja el enojo, abandona el furor;
no te enojes, porque eso empeora las cosas.
9 Pues los malvados serán arrojados del país,
pero los que confían en el Señor
tomarán posesión de él.
10 Dentro de poco no habrá malvados;
por más que los busques, no volverás a encontrarlos.
11 Pero los humildes heredarán la tierra
y disfrutarán de completa paz.
12 El malvado trama hacer daño al hombre bueno,
y le lanza miradas cargadas de odio.
13 Pero el Señor se ríe, porque sabe
que al malvado se le acerca su hora.
14 Los malvados sacan la espada y tensan el arco
para hacer caer a los pobres y humildes,
¡para matar a los de buena conducta!
15 Pero su propia espada se les clavará en el corazón,
y sus arcos quedarán hechos pedazos.
16 Lo poco que tiene el hombre bueno
es mejor que la mucha riqueza de los malos.
17 Porque el Señor pondrá fin a los malos,
pero sostendrá a los buenos.
18 El Señor cuida de los que viven sin tacha,
y la herencia de ellos durará para siempre.
19 En épocas malas, cuando haya hambre,
no pasarán vergüenza, pues tendrán suficiente comida.
20 Los malvados arderán como hierba seca;
los enemigos del Señor se desvanecerán como el humo.
21 El malvado pide prestado y no paga,
pero el hombre bueno es compasivo y generoso.
22 Los que el Señor bendice heredarán la tierra,
pero los que él maldice serán destruidos.
23 El Señor dirige los pasos del hombre
y lo pone en el camino que a él le agrada;
24 aun cuando caiga, no quedará caído,
porque el Señor lo tiene de la mano.
25 Yo fui joven, y ya soy viejo,
pero nunca vi desamparado al hombre bueno
ni jamás vi a sus hijos pedir limosna.
26 A todas horas siente compasión, y da prestado;
sus hijos son una bendición.
27 Aléjate de la maldad y haz lo bueno,
y tendrás siempre un lugar donde vivir.
28 Pues el Señor ama la justicia
y no abandona a quienes le son fieles;
pero destruye a los malvados
y los deja sin descendencia.
29 Los hombres buenos heredarán la tierra
y vivirán en ella para siempre.
30 El hombre bueno habla con sabiduría;
el hombre bueno habla con justicia.
31 Lleva en el corazón la enseñanza de su Dios;
¡jamás resbalarán sus pies!
32 El malvado espía al hombre bueno,
con la intención de matarlo;
33 pero el Señor no dejará que caiga en sus manos,
ni dejará tampoco que lo declaren culpable.
34 Tú, confía en el Señor, y obedécelo,
pues él te enaltecerá y te dará el país como herencia.
¡Con tus ojos verás la destrucción de los malvados!
35 He visto al malvado, lleno de altanería,
extenderse como un árbol frondoso;
36 pero se fue, dejó de existir;
lo busqué, y no pude encontrarlo.
37 Fíjate en el hombre honrado y sin tacha:
el futuro de ese hombre es la paz.
38 Pero los rebeldes serán destruidos por completo;
el futuro de los malos será su destrucción.
39 La ayuda a los hombres buenos viene del Señor,
que es su refugio en tiempos difíciles.
40 El Señor los ayuda a escapar.
Los hace escapar de los malvados, y los salva,
porque en él buscaron protección.
martes, 19 de abril de 2016
DIOS PELEA TU BATALLA,SE VALIENTE
… no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos (v. 12).
Lectura: 2 Crónicas 20:1-13
En 1980, en la Maratón de Boston, una mujer subió al metro. No tenía nada de raro, excepto por un pequeño detalle: ¡se suponía que estaba corriendo la carrera! Más tarde, algunos la vieron volver a correr cuando faltaba menos de un kilómetro para la llegada. Terminó delante de todas las otras mujeres y, extrañamente, ni siquiera estaba cansada ni muy transpirada. Por un rato, pareció ser la ganadora.
Hace mucho, un pueblo que perdía una batalla encontró una manera más honrosa de ganar. Cuando algunos mensajeros le dijeron al rey Josafat: «Contra ti viene una gran multitud» (2 Crónicas 20:2-3), se aterrorizó; pero, en vez de recurrir a sus habituales tácticas militares, buscó a Dios. Reconoció su supremacía, y le confesó su miedo y confusión: «no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos» (v. 12). El resultado fue asombroso. Sus enemigos se pelearon entre sí (vv. 22-24) y, al final: «el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes» (v. 30).
La vida puede tendernos una emboscada mediante desafíos asombrosos. Sin embargo, los miedos e incertidumbres nos dan la oportunidad de recurrir a nuestro Dios todopoderoso. Él se especializa en lo no convencional.
La palabra fortalezas se encuentra una vez en el Nuevo Testamento, usada metafóricamente por Pablo en una descripción de la batalla espiritual del cristiano: "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas." (2 Corintios 10:3 -4). Este pasaje revela los siguientes hechos acerca de la guerra espiritual:
Nuestra batalla no se planea según la forma de luchar este mundo; estratagemas terrenales no son nuestra preocupación.
Nuestras armas no son físicas, porque nuestra guerra es espiritual en naturaleza. En lugar de armas y tanques, nuestras armas son "toda la armadura de Dios" y consisten en "…ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.” (Efesios 6:14-17).
Nuestro poder proviene solo de Dios.
El plan de Dios es destruir las fortalezas espirituales.
¿Cuáles son estas "fortalezas" o "fortificaciones" que nos enfrentamos? En el siguiente verso, Pablo interpreta la metáfora: "derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo." (2 Corintios 10:5). Los "argumentos" son las filosofías, los razonamientos y los esquemas del mundo. La "altivez" tiene que ver con todo lo orgulloso, centrado en el hombre y seguro de sí mismo.
Aquí está el cuadro: el cristiano, llevando su armadura espiritual y teniendo sus armas espirituales, pretende "conquistar" el mundo para Cristo, pero pronto encuentra obstáculos. El enemigo ha levantado guarniciones fuertemente fortificadas para resistir la verdad y para frustrar el plan de redención de Dios. Hay la fortaleza del razonamiento humano, reforzada con muchos argumentos sutiles y la pretensión de la lógica. Hay el castillo de la pasión, con almenas llameantes defendidas por la lujuria, el placer y la avaricia. Y hay el pináculo del orgullo, en la que el corazón humano se sienta entronizado y se deleita en pensamientos de su propia excelencia y suficiencia.
El enemigo está firmemente arraigado; estas fortalezas han sido guardadas por miles de años, presentando una gran muralla de resistencia a la Verdad. Nada de esto desalienta al guerrero cristiano, sin embargo. Usando las armas de elección de Dios, él ataca las fortalezas, y por el poder milagroso de Cristo, se incumplen las paredes, y los bastiones del pecado y del error son derribados. El cristiano victorioso entra en las ruinas y lleva cautivo, por decirlo así, cada teoría falsa y toda filosofía humana que han afirmada una vez con orgullo su independencia de Dios.
Si esto suena mucho como Josué peleando la batalla de Jericó, tienes razón. ¡Qué gran ilustración de la verdad espiritual es esa historia! (Josué 6)
Compartir el evangelio no es la única vez que vemos la resistencia. También podemos afrontar las fortalezas demoníacas en nuestras propias vidas, en nuestras familias e incluso en nuestras iglesias. Quien ha luchado con una adicción, o con el orgullo, o tuvo que "huir de las pasiones juveniles" (2 Timoteo 2:22) sabe que el pecado, una falta de fe y una perspectiva mundana de la vida son de verdad "fortalezas".
El Señor está edificando Su iglesia, y "las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mateo 16:18). Lo que necesitamos son soldados cristianos, totalmente entregados a la voluntad del Señor de los Ejércitos, que utilizarán las armas espirituales que Él ofrece. "Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre del Señor nuestro Dios tendremos memoria." (Salmo 20:7).
Señor, tú no eres fuente de confusión y miedo, sino de fortaleza y paz. Que tus respuestas asombrosas aplaquen nuestro pánico.
martes, 1 de diciembre de 2015
EL SIGNIFICADO DEL NOMBRE
… llamarás su nombre Jesús… (v. 21).
Lectura: Mateo 1:18-25
Según un artículo del New York Times, en muchos países africanos, a los niños suelen ponerles nombre en honor a una visita famosa o un evento especial e importante para los padres. Cuando los médicos les comunicaron a los padres de un niño que no podían curarlo y que solo Dios sabía si viviría, lo llamaron «Dios sabe». Otro hombre dijo que se llamaba «Basta», porque su madre tenía trece hijos y ¡él era el último! Todo nombre tiene su razón, y, en algunos casos, expresa un significado especial.
Antes de que Jesús naciera, un ángel le dijo a José: « [María] dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mateo 1:21). Jesús es la forma griega de Josué, que quiere decir «el Señor salva». En aquella época, es probable que muchos niños se llamaran Jesús, pero solo uno vino a este mundo a morir para que todo aquel que lo recibe tenga vida, perdón y liberación del poder del pecado eternamente.
Como expresa la incomparable y mundialmente conocida canción « ¡Cuán grande es Él!»: Cuando recuerdo del amor divino que desde el cielo al Salvador envió. Aquel Jesús que por salvarme vino y en una cruz sufrió por mí y murió.
Pero muchos años antes había venido un verdadero mensaje profético que éste si iba a animarnos permanentemente: HE AQUI, LA VIRGEN CONCEBIRA Y DARA A LUZ UN HIJO, Y LE PONDRAN POR NOMBRE EMMANUEL, que traducido significa: DIOS CON NOSOTROS. COMO SIEMPRE DIOS NO DEJA NADA LIBRADO AL AZAR Y CUANDO EL HOMBRE FALLA VIENE EL EN PERSONA A HACERSE CARGO DE TODAS LAS SITUACIONES. ¡ALELUYA! Y PODEMOS DECIR CON TODO NUESTRO CORAZON: ¡GLORIA A DIOS!
Jesús vino para convertir nuestra oscuridad en luz, darnos esperanza y salvarnos. Y EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPIRITU SANTO VINIERON A ACOMPAÑARNOS EN EL REGRESO A NUESTRA PATRIA CELESTIAL.
Dios, reconozco que Jesús vino al mundo para salvarme y que estas conmigo hasta el fin.
viernes, 4 de septiembre de 2015
CÓMO VIVIR UNA VIDA CRISTIANA AUTÉNTICA
Es el desafío de todo hijo de Dios verdadero, o sea pecador arrepentido, que aceptó el sacrificio de Jesucristo por sus pecados y la vida de Él, nacido de nuevo y bautizado con el Espíritu Santo, no estoy hablando de convencidos sino de convertidos de todo corazón, qué viven para Dios, qué lo más importante para ellos es agradar y servir al único Dios todopoderoso. Qué se los conoce por sus frutos: Amor, gozo, Paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza,
I. Amor
Filipenses 1:9-11;
1 Juan 4:7-11
Pregunta: ¿Qué clase de amor es el fruto del Espíritu?
Este es un amor abundante, continuo y fiel, como el que se describe 1 Corintios 13:4-7. Es un amor sublime, santo y abnegado que procede inmenso amor de Cristo, derrama por el Espíritu Santo en nuestro corazón. Es un amor humilde y generoso que no depende de un mero sentimentalismo ni mucho menos de guste preferencias. Este es un amor abarca el corazón y la mente del creyente. Es perceptivo, inteligente y práctico. Es un amor que discierne y se esfuerza por escoger lo mejor y lo que realmente agrada a Dios y a los demás seres humanos.
Pregunta: ¿Por qué dice Juan que todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios?
Aquí el apóstol Juan no habla del amor enfermizo, sentimental, emocional y carnal que se hace pasar en el mundo por "amor". El se refiere más bien a esa clase de amor que manifestó Dios al enviar a su Hijo Jesucristo a morir en la cruz por nuestros pecados. Ese tipo de amor sólo es posible cuando hemos nacido de nuevo (Juan 3:3). No hay otra manera de conocer a Dios en forma personal, pues el conocerlo significa reconocer, aceptar y experimentar su amor el cual nos ha sido otorgado a nosotros en la persona de Cristo Jesús.
El amor como fruto del Espíritu es lo único que puede hacernos "sinceros e irreprensibles para el día de Cristo". Este, a la vez, se convierte en la base para el desarrollo de otros frutos de justicia "para gloria y alabanza de Dios".
II. Gozo
Nehemías 8:10; Hechos 20:24
Pregunta: ¿Cómo podemos hacer distinción entre este fruto del Espíritu y la alegría, la diversión y los momentos placenteros que se disfrutan en la vida?
Este es un gozo profundo y firme que persiste victorioso aun cuando las cosas no marchen nada bien. La persona mundana puede disfrutar de cierta felicidad momentánea, pero en cualquier instante se puede quedar sin ella. Los no cristianos no saben lo que es el verdadero gozo. El escritor inglés y profesor de la universidad de Oxford, C. S. Lewis dijo que su conversión del ateísmo había sido un asunto totalmente intelectual. El estudió los postulados del evangelio y se dio cuenta de que la verdad estaba del lado de Cristo. Después de sus descubrimientos no tuvo más remedio que decirle a Jesús:
"Aquí me tienes, Señor, si me quieres." Pero el señor Lewis testifica que más tarde lo sorprendió un torrente de gozo celestial.
Según la experiencia de Nehemías y de todo el pueblo, el gozo del Señor viene como resultado de una actitud de consagración y entrega a Dios y a su plan para nuestra vida. Ese gozo inunda el corazón cuando uno está dispuesto a compartir todo lo que Dios le ha dado con los que no tienen nada. El apóstol Pablo lo encontró cuando se dedicó sin reservas ni egoísmo a seguir la "carrera" y cumplir el "ministerio" que había recibido del Señor (Hechos 20:24).
III. Paz
Isaías 32:17
Pregunta: ¿A qué se refiere la Biblia cuando habla de la «paz" como fruto del Espíritu?
Esta paz es más que una simple quietud o la ausencia de problemas en la vida. Ella ofrece, ciertamente, un ambiente de tranquilidad y sosiego, pero también incluye salud y bienestar espiritual, junto con la certidumbre de que se está en buena relación con Dios. No hay desbordes de ansiedad y angustia, porque hemos aprendido a abandonar con confianza nuestra vida y nuestras circunstancias en las manos del Señor. Esta paz de Dios nos ayuda a reconocer que El suplirá todo lo que nos falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:9). Nos hace confiar decididamente en Dios de tal manera que descansamos en El en medio de las tormentas de la vida.
Es imposible pensar en expresiones de amor y gozo provenientes de un corazón destrozado por la ansiedad y la congoja. O con una actitud de contienda y malas relaciones con Dios y con los demás seres humanos. El amor, el gozo y la paz siempre tienen que ir juntos. Cuando estos tres se encuentran en acción, entonces el Espíritu Santo los usa para desarrollar las demás facetas del fruto.
IV. Paciencia
Gálatas 5:22
Pregunta: ¿Pueden las fuerzas enemigas levantarse y atacar a una persona cuyo corazón está lleno del amor, el gozo y la paz que da el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo nos ayuda a ser pacientes y de temperamento calmado aun hacia esas personas que hacen todo lo posible por enojarnos o hacernos daño. Solamente el poder del Espíritu nos da la fuerza suficiente para no reaccionar de manera agresiva o con resentimiento contra los que repetidamente nos ofenden y nos atacan de diversas maneras.
Este aspecto del fruto del Espíritu nos ayuda a caminar la segunda milla, dar la otra mejilla y resistir los insultos y las burlas que muchas veces tenemos que sufrir, ya sea en lo personal o en las cosas de Dios.
Dios demostró su inmenso amor e infinita paciencia cuando envió a su Hijo Jesucristo para que viniera a este mundo a dar su vida por los pecadores, aun después de recibir tanta ofensa. (Vea Romanos 2:4; 9:22; 2 Pedro 3:9.) Jesús manifestó su amor al permanecer callado y soportar con absoluta paciencia todas las injurias y el maltrato que sufrió cuando estaba en manos de los pecadores (Isaías 53:7). Lo sublime de su paciencia se echa de ver en que oró al Padre intercediendo por sus enemigos (Lucas 23:34). Dios espera que nosotros también demostremos ese mismo amor paciente hacia los que nos rodean (Efesios 4:1, 2). ¿Cómo vamos a demostrar la paciencia de Cristo y a desarrollar los demás dones espirituales si persistimos en nuestro mal carácter hacia aquellos por quienes murió Jesús? ¿Cómo podemos manifestar el amor, el gozo, la paz y la benignidad como fruto del Espíritu Santo si sucumbimos ante la tentación de la venganza? (Romanos 12:19; Efesios 4:2; Santiago 1:19).
Enseñanza práctica
Jesús ilustró el significado de la humildad cuando nos dio la ley sublime de las relaciones humanas: "Al que quiera ponerte y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos" (Mateo 5:40, 41).
El verdadero sentido de estas dos declaraciones del Señor se puede percibir mejor cuando se entienden las costumbres orientales con las cuales se relacionan.
En primer lugar, una persona podía ser llevada a la corte para demandar la entrega de su túnica. Pero de acuerdo con la ley de Moisés se podía dar la capa como garantía o fianza (Exodo 22:26, 27). En tales casos, la capa debía ser devuelta antes del anochecer. La capa no sólo servía de día sino que también era necesaria para protegerse del frío durante la noche. Pero aunque, legalmente, nadie podía quitarle la capa a otro individuo, Jesús manda a sus seguidores que demuestren su paciencia al dar no sólo la túnica sino también la capa. Eso era dar más de lo que requería la ley.
En segundo lugar, un soldado romano tenía suficiente autoridad para obligar a cualquier individuo a que le llevara una carga por una milla, sin ningún pago, y sin poder protestar. Eso significaba una grave molestia. Pero Jesús recomendó a sus discípulos que no se limitaran a llevar dicha carga sólo por una milla, que era lo requerido, sino que demostraran su capacidad de carácter y su paciencia llevándola por dos millas, con una actitud de bondad y muy a gusto.
La verdadera paciencia, como fruto del Espíritu Santo, capacita al cristiano para actuar de esta manera con toda naturalidad.
V. Benignidad
Santiago 3:13-18
Pregunta: ¿Cómo se explica la benignidad que viene del Espíritu Santo?
La persona que la posee es pacífica, sumisa, gentil, incapaz de ofenderse. Siempre está dispuesta a cooperar en cualquier forma necesaria para propiciar ese espíritu de unidad y concordia que tanto agrada al Señor y que el Espíritu Santo bendice.
La benignidad se manifiesta en generosidad y en un deseo de hacer bien a otras personas y de ponerlas en un mejor plano. Jamás usa las faltas de otros para ponerlos en aprietos. Una persona benigna muestra simpatía a los que sufren y se empeña en ayudar a resolver los problemas de los demás. Ese es el individuo que da siempre la blanda respuesta que quita la ira y se aleja de los choques y explosiones temperamentales (Proverbios 15:1).
Enseñanza práctica
FRÁGIL. MANEJESE CON CUIDADO.
Cuando vemos este rótulo en un paquete o caja inmediatamente reconocemos que dentro de ellos hay mercaderías u objetos que demandan mucho cuidado para su manejo.
También se sabe que las perlas necesitan un cuidado muy especial. Si no se lavan y se secan como debe ser, pueden dañarse. El ácido de la transpiración del que las usa también puede destruirlas.
Estas dos ilustraciones quizá sirvan como ejemplo. El ser humano es frágil y necesita un cuidado especial. Las emociones humanas son tan delicadas como las perlas y deben ser tratadas con amor y benignidad.
VI. Bondad
Efesios 5:9
Efesios 5:8 indica claramente que este, así como todo el fruto del Espíritu, es el producto de una vida llena de la luz del Señor. Estar inundado de la luz de Dios es conocerlo más y más, a través de su Palabra. Mientras más cerca andemos del Señor, más fácil se nos hace desarrollar en nuestra vida el fruto del Espíritu Santo. Una de las cualidades que surgen en una vida consagrada es la bondad: "Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad" (versículo 9).
Pregunta: ¿Es posible ser bueno sin ser generoso?
No podemos manifestar "bondad", que es el fruto del Espíritu, sin ser generosos y buenos con los demás.
En primer lugar, esto es algo que tiene que integrarse en lo íntimo de nuestra naturaleza y de nuestro carácter. Cuando venimos a Cristo, nos convertimos en nuevas criaturas: una nueva creación de Dios. Tenemos que desarrollar esta nueva vida en Cristo para poder demostrar bondad, justicia y verdad. Por otra parte, como lo hizo Jesús, debemos ir en busca de los necesitados para ayudarlos y demostrarles nuestra bondad.
VII. Fe
Romanos 1:17; 10:17
Pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la fe como un don espiritual (1 Corintios 12:9) y como fruto del Espíritu (Gálatas 5:22)?
La fe como fruto del Espíritu se traduce mejor como fidelidad. En Romanos 1:17 hallamos una cita que hace el apóstol Pablo de Habacuc 2:4. Este texto en hebreo tiene definitivamente el sentido de "fidelidad". Pero debemos recordar que en el Nuevo Testamento jamás se habla de la fe como una actitud mental solamente. Siempre se da la idea de fidelidad y obediencia a Dios. En Gálatas 5: 19-23 se hace un contraste bien marcado entre las obras de la carne y el fruto del Espíritu. Esto es también una prueba más de que la fe como fruto es esencialmente la fidelidad del cristiano.
En cambio, como don del Espíritu Santo, la fe es la manifestación del poder de Dios en obras y portentos. Puede hallar más información sobre este tema en la lección de la semana próxima.
VIII. Mansedumbre
Salmo 22:26; 1 Pedro 5:5
Pregunta: ¿Con qué contrasta la Biblia la mansedumbre?
La mansedumbre es simplemente una actitud de humildad, opuesta totalmente a la arrogancia, la vanagloria, el orgullo y el despotismo contra los pobres y los débiles. La verdadera mansedumbre no se demuestra en una degradación o subestimación de uno mismo. Ser manso significa estar dispuesto a hacerse cargo de las tareas humildes y pequeñas. La mansedumbre hace que la persona sea cortés, considerada y servicial con los demás, sin importar quiénes sean. Esta virtud se manifiesta en la modestia de la persona que la posee, pero a la vez ella misma capacha a dicha persona para que se enfrente a cualquier tarea con plena confianza. Otro aspecto de la mansedumbre es que no impulsa a la persona a defenderse ni mucho menos atacar a los que le atacan. Lo que hace es dejar su causa en las manos de Dios y esperar que el Espíritu Santo se encargue de su situación. Y, por supuesto, Dios actuará a su favor.
II. Enseñanza práctica
La manifestación de la mansedumbre en la vida del creyente pone a este a salvo de presentarse a sí mismo primero. El mundo sustenta la errónea opinión de que "Si uno no cuida de sus propios intereses, nadie lo hará". Pero Jesús responde a esta actitud de la siguiente manera: "Muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros" (Mateo 19:30).
La mejor señal de madurez en el cristiano es que pone a Cristo en un plano superior al suyo. Su crecimiento espiritual se da en proporción al grado en 9ue exalte a Jesucristo y asuma una posición de humildad.
IX. Templanza
Tito 2:2
Pregunta: ¿Cuál es el significado fundamental de la templanza en la Biblia?
La templanza no es una mera actitud de moderación. Es, más bien, dominio propio que surge como resultado de la autodisciplina. El sentido práctico de la templanza se da en 1 Corintios 9:25 donde se habla de la autodisciplina de los atletas. "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene." Allí mismo se indica que -si ellos ejercen tanta disciplina, a fin ganar trofeos materiales, ¡cuánto más los cristianos, que hemos emprendido una carrera superior! El Espíritu Santo no siempre elimina inmediatamente los deseos, impulsos y tendencias de la carne. Pero la templanza que El implanta en el corazón nos ayuda a hacer morir esos deseos, pasiones y apetitos carnales. En otras palabras, el Espíritu Santo nos ayuda a autodisciplinarnos. Ser "sobrios", como lo expresa Tito 2:2 es algo que sólo ocurre cuando hemos recibido de parte de Dios ese "espíritu de dominio propio" que El pone en nuestro corazón (2 Timoteo 1:7).
Enseñanza práctica
El amor, el gozo y la paz son sentimientos internos del corazón.
La paciencia, la benignidad y la bondad son cualidades cristianas de tipo social.
La fe, la mansedumbre y la templanza son virtudes de la conducta cristiana opuestas a la vida del mundo.
El fruto del Espíritu está en conflicto directo con las obras de la carne
LLENOS DE FRUTOS DE JUSTICIA, QUE SON POR MEDIO DE JESUCRISTO, PARA GLORIA Y HONRA DE NUESTRO PADRE CELESTIAL Y GRAN DIOS.
AL ESTAR UNIDOS AL ESPÍRITU DE CRISTO PASAMOS A FORMAR PARTES DE SU CUERPO
Todo el cuerpo, […] según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento… (v. 16).
Efesios 4:7-16
Un hombre estaba subiendo a un tren en Perth, Australia, cuando resbaló y la pierna le quedó atrapada en el espacio entre el vagón y la plataforma de la estación. Decenas de personas se acercaron rápidamente para ayudarlo. Con todas sus fuerzas, empujaron el vagón hacia el costado, ¡y el hombre fue liberado! En una entrevista, el vocero del servicio ferroviario declaró: «De algún modo, todos participaron. Fue el poder de la gente que salvó a alguien de un posible daño grave».
En Efesios 4, leemos que el poder de la gente es el plan de Dios para desarrollar su familia. Él ha dado a cada creyente un don especial de su gracia (v. 7) para un propósito específico: «todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor» (v. 16).
Cada persona tiene una tarea que realizar en la familia de Dios; no hay espectadores. Lloramos y reímos juntos; compartimos las cargas; oramos unos por otros y nos alentamos; nos desafiamos y nos ayudamos a alejarnos del pecado. Pidámosle a nuestro Padre celestial que nos muestre cuál es nuestra función en su familia.
¿Eres un espectador o un participante? ¿Qué dones tienes? ¿Cómo puede utilizarte Dios para ayudar a otros?
Nos necesitamos mutuamente para llegar adonde Dios quiere que vayamos.
miércoles, 27 de mayo de 2015
CÓMO VIVIR UNA VIDA CRISTIANA AUTÉNTICA
Es el desafío de todo hijo de Dios verdadero, o sea pecador arrepentido, que aceptó el sacrificio de Jesucristo por sus pecados y la vida de Él, nacido de nuevo y bautizado con el Espíritu Santo, no estoy hablando de convencidos sino de convertidos de todo corazón, qué viven para Dios, qué lo más importante para ellos es agradar y servir al único Dios todopoderoso. Qué se los conoce por sus frutos: Amor, gozo, Paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza,
I. Amor
Filipenses 1:9-11;
1 Juan 4:7-11
Pregunta: ¿Qué clase de amor es el fruto del Espíritu?
Este es un amor abundante, continuo y fiel, como el que se describe 1 Corintios 13:4-7. Es un amor sublime, santo y abnegado que procede inmenso amor de Cristo, derrama por el Espíritu Santo en nuestro corazón. Es un amor humilde y generoso que no depende de un mero sentimentalismo ni mucho menos de guste preferencias. Este es un amor abarca el corazón y la mente del creyente. Es perceptivo, inteligente y práctico. Es un amor que discierne y se esfuerza por escoger lo mejor y lo que realmente agrada a Dios y a los demás seres humanos.
Pregunta: ¿Por qué dice Juan que todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios?
Aquí el apóstol Juan no habla del amor enfermizo, sentimental, emocional y carnal que se hace pasar en el mundo por "amor". El se refiere más bien a esa clase de amor que manifestó Dios al enviar a su Hijo Jesucristo a morir en la cruz por nuestros pecados. Ese tipo de amor sólo es posible cuando hemos nacido de nuevo (Juan 3:3). No hay otra manera de conocer a Dios en forma personal, pues el conocerlo significa reconocer, aceptar y experimentar su amor el cual nos ha sido otorgado a nosotros en la persona de Cristo Jesús.
El amor como fruto del Espíritu es lo único que puede hacernos "sinceros e irreprensibles para el día de Cristo". Este, a la vez, se convierte en la base para el desarrollo de otros frutos de justicia "para gloria y alabanza de Dios".
II. Gozo
Nehemías 8:10; Hechos 20:24
Pregunta: ¿Cómo podemos hacer distinción entre este fruto del Espíritu y la alegría, la diversión y los momentos placenteros que se disfrutan en la vida?
Este es un gozo profundo y firme que persiste victorioso aun cuando las cosas no marchen nada bien. La persona mundana puede disfrutar de cierta felicidad momentánea, pero en cualquier instante se puede quedar sin ella. Los no cristianos no saben lo que es el verdadero gozo. El escritor inglés y profesor de la universidad de Oxford, C. S. Lewis dijo que su conversión del ateísmo había sido un asunto totalmente intelectual. El estudió los postulados del evangelio y se dio cuenta de que la verdad estaba del lado de Cristo. Después de sus descubrimientos no tuvo más remedio que decirle a Jesús:
"Aquí me tienes, Señor, si me quieres." Pero el señor Lewis testifica que más tarde lo sorprendió un torrente de gozo celestial.
Según la experiencia de Nehemías y de todo el pueblo, el gozo del Señor viene como resultado de una actitud de consagración y entrega a Dios y a su plan para nuestra vida. Ese gozo inunda el corazón cuando uno está dispuesto a compartir todo lo que Dios le ha dado con los que no tienen nada. El apóstol Pablo lo encontró cuando se dedicó sin reservas ni egoísmo a seguir la "carrera" y cumplir el "ministerio" que había recibido del Señor (Hechos 20:24).
III. Paz
Isaías 32:17
Pregunta: ¿A qué se refiere la Biblia cuando habla de la «paz" como fruto del Espíritu?
Esta paz es más que una simple quietud o la ausencia de problemas en la vida. Ella ofrece, ciertamente, un ambiente de tranquilidad y sosiego, pero también incluye salud y bienestar espiritual, junto con la certidumbre de que se está en buena relación con Dios. No hay desbordes de ansiedad y angustia, porque hemos aprendido a abandonar con confianza nuestra vida y nuestras circunstancias en las manos del Señor. Esta paz de Dios nos ayuda a reconocer que El suplirá todo lo que nos falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:9). Nos hace confiar decididamente en Dios de tal manera que descansamos en El en medio de las tormentas de la vida.
Es imposible pensar en expresiones de amor y gozo provenientes de un corazón destrozado por la ansiedad y la congoja. O con una actitud de contienda y malas relaciones con Dios y con los demás seres humanos. El amor, el gozo y la paz siempre tienen que ir juntos. Cuando estos tres se encuentran en acción, entonces el Espíritu Santo los usa para desarrollar las demás facetas del fruto.
IV. Paciencia
Gálatas 5:22
Pregunta: ¿Pueden las fuerzas enemigas levantarse y atacar a una persona cuyo corazón está lleno del amor, el gozo y la paz que da el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo nos ayuda a ser pacientes y de temperamento calmado aun hacia esas personas que hacen todo lo posible por enojarnos o hacernos daño. Solamente el poder del Espíritu nos da la fuerza suficiente para no reaccionar de manera agresiva o con resentimiento contra los que repetidamente nos ofenden y nos atacan de diversas maneras.
Este aspecto del fruto del Espíritu nos ayuda a caminar la segunda milla, dar la otra mejilla y resistir los insultos y las burlas que muchas veces tenemos que sufrir, ya sea en lo personal o en las cosas de Dios.
Dios demostró su inmenso amor e infinita paciencia cuando envió a su Hijo Jesucristo para que viniera a este mundo a dar su vida por los pecadores, aun después de recibir tanta ofensa. (Vea Romanos 2:4; 9:22; 2 Pedro 3:9.) Jesús manifestó su amor al permanecer callado y soportar con absoluta paciencia todas las injurias y el maltrato que sufrió cuando estaba en manos de los pecadores (Isaías 53:7). Lo sublime de su paciencia se echa de ver en que oró al Padre intercediendo por sus enemigos (Lucas 23:34). Dios espera que nosotros también demostremos ese mismo amor paciente hacia los que nos rodean (Efesios 4:1, 2). ¿Cómo vamos a demostrar la paciencia de Cristo y a desarrollar los demás dones espirituales si persistimos en nuestro mal carácter hacia aquellos por quienes murió Jesús? ¿Cómo podemos manifestar el amor, el gozo, la paz y la benignidad como fruto del Espíritu Santo si sucumbimos ante la tentación de la venganza? (Romanos 12:19; Efesios 4:2; Santiago 1:19).
Enseñanza práctica
Jesús ilustró el significado de la humildad cuando nos dio la ley sublime de las relaciones humanas: "Al que quiera ponerte y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos" (Mateo 5:40, 41).
El verdadero sentido de estas dos declaraciones del Señor se puede percibir mejor cuando se entienden las costumbres orientales con las cuales se relacionan.
En primer lugar, una persona podía ser llevada a la corte para demandar la entrega de su túnica. Pero de acuerdo con la ley de Moisés se podía dar la capa como garantía o fianza (Exodo 22:26, 27). En tales casos, la capa debía ser devuelta antes del anochecer. La capa no sólo servía de día sino que también era necesaria para protegerse del frío durante la noche. Pero aunque, legalmente, nadie podía quitarle la capa a otro individuo, Jesús manda a sus seguidores que demuestren su paciencia al dar no sólo la túnica sino también la capa. Eso era dar más de lo que requería la ley.
En segundo lugar, un soldado romano tenía suficiente autoridad para obligar a cualquier individuo a que le llevara una carga por una milla, sin ningún pago, y sin poder protestar. Eso significaba una grave molestia. Pero Jesús recomendó a sus discípulos que no se limitaran a llevar dicha carga sólo por una milla, que era lo requerido, sino que demostraran su capacidad de carácter y su paciencia llevándola por dos millas, con una actitud de bondad y muy a gusto.
La verdadera paciencia, como fruto del Espíritu Santo, capacita al cristiano para actuar de esta manera con toda naturalidad.
V. Benignidad
Santiago 3:13-18
Pregunta: ¿Cómo se explica la benignidad que viene del Espíritu Santo?
La persona que la posee es pacífica, sumisa, gentil, incapaz de ofenderse. Siempre está dispuesta a cooperar en cualquier forma necesaria para propiciar ese espíritu de unidad y concordia que tanto agrada al Señor y que el Espíritu Santo bendice.
La benignidad se manifiesta en generosidad y en un deseo de hacer bien a otras personas y de ponerlas en un mejor plano. Jamás usa las faltas de otros para ponerlos en aprietos. Una persona benigna muestra simpatía a los que sufren y se empeña en ayudar a resolver los problemas de los demás. Ese es el individuo que da siempre la blanda respuesta que quita la ira y se aleja de los choques y explosiones temperamentales (Proverbios 15:1).
Enseñanza práctica
FRÁGIL. MANEJESE CON CUIDADO.
Cuando vemos este rótulo en un paquete o caja inmediatamente reconocemos que dentro de ellos hay mercaderías u objetos que demandan mucho cuidado para su manejo.
También se sabe que las perlas necesitan un cuidado muy especial. Si no se lavan y se secan como debe ser, pueden dañarse. El ácido de la transpiración del que las usa también puede destruirlas.
Estas dos ilustraciones quizá sirvan como ejemplo. El ser humano es frágil y necesita un cuidado especial. Las emociones humanas son tan delicadas como las perlas y deben ser tratadas con amor y benignidad.
VI. Bondad
Efesios 5:9
Efesios 5:8 indica claramente que este, así como todo el fruto del Espíritu, es el producto de una vida llena de la luz del Señor. Estar inundado de la luz de Dios es conocerlo más y más, a través de su Palabra. Mientras más cerca andemos del Señor, más fácil se nos hace desarrollar en nuestra vida el fruto del Espíritu Santo. Una de las cualidades que surgen en una vida consagrada es la bondad: "Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad" (versículo 9).
Pregunta: ¿Es posible ser bueno sin ser generoso?
No podemos manifestar "bondad", que es el fruto del Espíritu, sin ser generosos y buenos con los demás.
En primer lugar, esto es algo que tiene que integrarse en lo íntimo de nuestra naturaleza y de nuestro carácter. Cuando venimos a Cristo, nos convertimos en nuevas criaturas: una nueva creación de Dios. Tenemos que desarrollar esta nueva vida en Cristo para poder demostrar bondad, justicia y verdad. Por otra parte, como lo hizo Jesús, debemos ir en busca de los necesitados para ayudarlos y demostrarles nuestra bondad.
VII. Fe
Romanos 1:17; 10:17
Pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la fe como un don espiritual (1 Corintios 12:9) y como fruto del Espíritu (Gálatas 5:22)?
La fe como fruto del Espíritu se traduce mejor como fidelidad. En Romanos 1:17 hallamos una cita que hace el apóstol Pablo de Habacuc 2:4. Este texto en hebreo tiene definitivamente el sentido de "fidelidad". Pero debemos recordar que en el Nuevo Testamento jamás se habla de la fe como una actitud mental solamente. Siempre se da la idea de fidelidad y obediencia a Dios. En Gálatas 5: 19-23 se hace un contraste bien marcado entre las obras de la carne y el fruto del Espíritu. Esto es también una prueba más de que la fe como fruto es esencialmente la fidelidad del cristiano.
En cambio, como don del Espíritu Santo, la fe es la manifestación del poder de Dios en obras y portentos. Puede hallar más información sobre este tema en la lección de la semana próxima.
VIII. Mansedumbre
Salmo 22:26; 1 Pedro 5:5
Pregunta: ¿Con qué contrasta la Biblia la mansedumbre?
La mansedumbre es simplemente una actitud de humildad, opuesta totalmente a la arrogancia, la vanagloria, el orgullo y el despotismo contra los pobres y los débiles. La verdadera mansedumbre no se demuestra en una degradación o subestimación de uno mismo. Ser manso significa estar dispuesto a hacerse cargo de las tareas humildes y pequeñas. La mansedumbre hace que la persona sea cortés, considerada y servicial con los demás, sin importar quiénes sean. Esta virtud se manifiesta en la modestia de la persona que la posee, pero a la vez ella misma capacha a dicha persona para que se enfrente a cualquier tarea con plena confianza. Otro aspecto de la mansedumbre es que no impulsa a la persona a defenderse ni mucho menos atacar a los que le atacan. Lo que hace es dejar su causa en las manos de Dios y esperar que el Espíritu Santo se encargue de su situación. Y, por supuesto, Dios actuará a su favor.
II. Enseñanza práctica
La manifestación de la mansedumbre en la vida del creyente pone a este a salvo de presentarse a sí mismo primero. El mundo sustenta la errónea opinión de que "Si uno no cuida de sus propios intereses, nadie lo hará". Pero Jesús responde a esta actitud de la siguiente manera: "Muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros" (Mateo 19:30).
La mejor señal de madurez en el cristiano es que pone a Cristo en un plano superior al suyo. Su crecimiento espiritual se da en proporción al grado en 9ue exalte a Jesucristo y asuma una posición de humildad.
IX. Templanza
Tito 2:2
Pregunta: ¿Cuál es el significado fundamental de la templanza en la Biblia?
La templanza no es una mera actitud de moderación. Es, más bien, dominio propio que surge como resultado de la autodisciplina. El sentido práctico de la templanza se da en 1 Corintios 9:25 donde se habla de la autodisciplina de los atletas. "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene." Allí mismo se indica que -si ellos ejercen tanta disciplina, a fin ganar trofeos materiales, ¡cuánto más los cristianos, que hemos emprendido una carrera superior! El Espíritu Santo no siempre elimina inmediatamente los deseos, impulsos y tendencias de la carne. Pero la templanza que El implanta en el corazón nos ayuda a hacer morir esos deseos, pasiones y apetitos carnales. En otras palabras, el Espíritu Santo nos ayuda a autodisciplinarnos. Ser "sobrios", como lo expresa Tito 2:2 es algo que sólo ocurre cuando hemos recibido de parte de Dios ese "espíritu de dominio propio" que El pone en nuestro corazón (2 Timoteo 1:7).
Enseñanza práctica
El amor, el gozo y la paz son sentimientos internos del corazón.
La paciencia, la benignidad y la bondad son cualidades cristianas de tipo social.
La fe, la mansedumbre y la templanza son virtudes de la conducta cristiana opuestas a la vida del mundo.
El fruto del Espíritu está en conflicto directo con las obras de la carne
LLENOS DE FRUTOS DE JUSTICIA, QUE SON POR MEDIO DE JESUCRISTO, PARA GLORIA Y HONRA DE NUESTRO PADRE CELESTIAL Y GRAN DIOS.
martes, 6 de enero de 2015
ELOGIOS A UN CRISTIANO HOSPEDADOR
3 Juan 1:1-15 Dios Habla Hoy
Saludo
1 El anciano saluda al querido Gayo, a quien ama en verdad.
2 Querido hermano, pido a Dios que, así como te va bien espiritualmente, te vaya bien en todo y tengas buena salud. 3 Me alegré mucho cuando algunos hermanos vinieron y me contaron que te mantienes fiel a la verdad. 4 No hay para mí mayor alegría que saber que mis hijos viven de acuerdo con la verdad.
5 Querido hermano, te estás portando fielmente en el servicio que prestas a los demás hermanos, especialmente a los que llegan de otros lugares. 6 Delante de la comunidad han hablado ellos de cuánto los amas. Por favor, ayúdales en lo que necesiten para seguir su viaje, de manera agradable a Dios. 7 Pues ellos han emprendido su viaje en el servicio de Jesucristo, y no han aceptado ninguna ayuda de gente pagana. 8 Por eso nosotros debemos hacernos cargo de ellos, para ayudarlos en la predicación de la verdad.
Conductas opuestas de Diótrefes y Demetrio
9 Yo escribí una carta a la comunidad, pero Diótrefes no acepta nuestra autoridad porque le gusta mandar. 10 Por eso, cuando yo vaya le llamaré la atención, pues anda contando chismes y mentiras contra nosotros. Y, no contento con esto, no recibe a los hermanos que llegan, y a quienes quieren recibirlos les prohíbe hacerlo y los expulsa de la comunidad.
11 Querido hermano, no sigas los malos ejemplos, sino los buenos. El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo no ha visto a Dios.
12 Todos, incluso la verdad misma, hablan bien de Demetrio. También nosotros hablamos en favor suyo, y tú sabes que decimos la verdad.
Despedida
13 Yo tenía mucho que decirte, pero no quiero hacerlo por escrito, 14 porque espero verte pronto y hablar contigo personalmente.
15 Que tengas paz. Los amigos te mandan saludos. Por favor, saluda a cada uno de nuestros amigos.
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