miércoles, 27 de mayo de 2015
CÓMO VIVIR UNA VIDA CRISTIANA AUTÉNTICA
Es el desafío de todo hijo de Dios verdadero, o sea pecador arrepentido, que aceptó el sacrificio de Jesucristo por sus pecados y la vida de Él, nacido de nuevo y bautizado con el Espíritu Santo, no estoy hablando de convencidos sino de convertidos de todo corazón, qué viven para Dios, qué lo más importante para ellos es agradar y servir al único Dios todopoderoso. Qué se los conoce por sus frutos: Amor, gozo, Paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza,
I. Amor
Filipenses 1:9-11;
1 Juan 4:7-11
Pregunta: ¿Qué clase de amor es el fruto del Espíritu?
Este es un amor abundante, continuo y fiel, como el que se describe 1 Corintios 13:4-7. Es un amor sublime, santo y abnegado que procede inmenso amor de Cristo, derrama por el Espíritu Santo en nuestro corazón. Es un amor humilde y generoso que no depende de un mero sentimentalismo ni mucho menos de guste preferencias. Este es un amor abarca el corazón y la mente del creyente. Es perceptivo, inteligente y práctico. Es un amor que discierne y se esfuerza por escoger lo mejor y lo que realmente agrada a Dios y a los demás seres humanos.
Pregunta: ¿Por qué dice Juan que todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios?
Aquí el apóstol Juan no habla del amor enfermizo, sentimental, emocional y carnal que se hace pasar en el mundo por "amor". El se refiere más bien a esa clase de amor que manifestó Dios al enviar a su Hijo Jesucristo a morir en la cruz por nuestros pecados. Ese tipo de amor sólo es posible cuando hemos nacido de nuevo (Juan 3:3). No hay otra manera de conocer a Dios en forma personal, pues el conocerlo significa reconocer, aceptar y experimentar su amor el cual nos ha sido otorgado a nosotros en la persona de Cristo Jesús.
El amor como fruto del Espíritu es lo único que puede hacernos "sinceros e irreprensibles para el día de Cristo". Este, a la vez, se convierte en la base para el desarrollo de otros frutos de justicia "para gloria y alabanza de Dios".
II. Gozo
Nehemías 8:10; Hechos 20:24
Pregunta: ¿Cómo podemos hacer distinción entre este fruto del Espíritu y la alegría, la diversión y los momentos placenteros que se disfrutan en la vida?
Este es un gozo profundo y firme que persiste victorioso aun cuando las cosas no marchen nada bien. La persona mundana puede disfrutar de cierta felicidad momentánea, pero en cualquier instante se puede quedar sin ella. Los no cristianos no saben lo que es el verdadero gozo. El escritor inglés y profesor de la universidad de Oxford, C. S. Lewis dijo que su conversión del ateísmo había sido un asunto totalmente intelectual. El estudió los postulados del evangelio y se dio cuenta de que la verdad estaba del lado de Cristo. Después de sus descubrimientos no tuvo más remedio que decirle a Jesús:
"Aquí me tienes, Señor, si me quieres." Pero el señor Lewis testifica que más tarde lo sorprendió un torrente de gozo celestial.
Según la experiencia de Nehemías y de todo el pueblo, el gozo del Señor viene como resultado de una actitud de consagración y entrega a Dios y a su plan para nuestra vida. Ese gozo inunda el corazón cuando uno está dispuesto a compartir todo lo que Dios le ha dado con los que no tienen nada. El apóstol Pablo lo encontró cuando se dedicó sin reservas ni egoísmo a seguir la "carrera" y cumplir el "ministerio" que había recibido del Señor (Hechos 20:24).
III. Paz
Isaías 32:17
Pregunta: ¿A qué se refiere la Biblia cuando habla de la «paz" como fruto del Espíritu?
Esta paz es más que una simple quietud o la ausencia de problemas en la vida. Ella ofrece, ciertamente, un ambiente de tranquilidad y sosiego, pero también incluye salud y bienestar espiritual, junto con la certidumbre de que se está en buena relación con Dios. No hay desbordes de ansiedad y angustia, porque hemos aprendido a abandonar con confianza nuestra vida y nuestras circunstancias en las manos del Señor. Esta paz de Dios nos ayuda a reconocer que El suplirá todo lo que nos falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:9). Nos hace confiar decididamente en Dios de tal manera que descansamos en El en medio de las tormentas de la vida.
Es imposible pensar en expresiones de amor y gozo provenientes de un corazón destrozado por la ansiedad y la congoja. O con una actitud de contienda y malas relaciones con Dios y con los demás seres humanos. El amor, el gozo y la paz siempre tienen que ir juntos. Cuando estos tres se encuentran en acción, entonces el Espíritu Santo los usa para desarrollar las demás facetas del fruto.
IV. Paciencia
Gálatas 5:22
Pregunta: ¿Pueden las fuerzas enemigas levantarse y atacar a una persona cuyo corazón está lleno del amor, el gozo y la paz que da el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo nos ayuda a ser pacientes y de temperamento calmado aun hacia esas personas que hacen todo lo posible por enojarnos o hacernos daño. Solamente el poder del Espíritu nos da la fuerza suficiente para no reaccionar de manera agresiva o con resentimiento contra los que repetidamente nos ofenden y nos atacan de diversas maneras.
Este aspecto del fruto del Espíritu nos ayuda a caminar la segunda milla, dar la otra mejilla y resistir los insultos y las burlas que muchas veces tenemos que sufrir, ya sea en lo personal o en las cosas de Dios.
Dios demostró su inmenso amor e infinita paciencia cuando envió a su Hijo Jesucristo para que viniera a este mundo a dar su vida por los pecadores, aun después de recibir tanta ofensa. (Vea Romanos 2:4; 9:22; 2 Pedro 3:9.) Jesús manifestó su amor al permanecer callado y soportar con absoluta paciencia todas las injurias y el maltrato que sufrió cuando estaba en manos de los pecadores (Isaías 53:7). Lo sublime de su paciencia se echa de ver en que oró al Padre intercediendo por sus enemigos (Lucas 23:34). Dios espera que nosotros también demostremos ese mismo amor paciente hacia los que nos rodean (Efesios 4:1, 2). ¿Cómo vamos a demostrar la paciencia de Cristo y a desarrollar los demás dones espirituales si persistimos en nuestro mal carácter hacia aquellos por quienes murió Jesús? ¿Cómo podemos manifestar el amor, el gozo, la paz y la benignidad como fruto del Espíritu Santo si sucumbimos ante la tentación de la venganza? (Romanos 12:19; Efesios 4:2; Santiago 1:19).
Enseñanza práctica
Jesús ilustró el significado de la humildad cuando nos dio la ley sublime de las relaciones humanas: "Al que quiera ponerte y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos" (Mateo 5:40, 41).
El verdadero sentido de estas dos declaraciones del Señor se puede percibir mejor cuando se entienden las costumbres orientales con las cuales se relacionan.
En primer lugar, una persona podía ser llevada a la corte para demandar la entrega de su túnica. Pero de acuerdo con la ley de Moisés se podía dar la capa como garantía o fianza (Exodo 22:26, 27). En tales casos, la capa debía ser devuelta antes del anochecer. La capa no sólo servía de día sino que también era necesaria para protegerse del frío durante la noche. Pero aunque, legalmente, nadie podía quitarle la capa a otro individuo, Jesús manda a sus seguidores que demuestren su paciencia al dar no sólo la túnica sino también la capa. Eso era dar más de lo que requería la ley.
En segundo lugar, un soldado romano tenía suficiente autoridad para obligar a cualquier individuo a que le llevara una carga por una milla, sin ningún pago, y sin poder protestar. Eso significaba una grave molestia. Pero Jesús recomendó a sus discípulos que no se limitaran a llevar dicha carga sólo por una milla, que era lo requerido, sino que demostraran su capacidad de carácter y su paciencia llevándola por dos millas, con una actitud de bondad y muy a gusto.
La verdadera paciencia, como fruto del Espíritu Santo, capacita al cristiano para actuar de esta manera con toda naturalidad.
V. Benignidad
Santiago 3:13-18
Pregunta: ¿Cómo se explica la benignidad que viene del Espíritu Santo?
La persona que la posee es pacífica, sumisa, gentil, incapaz de ofenderse. Siempre está dispuesta a cooperar en cualquier forma necesaria para propiciar ese espíritu de unidad y concordia que tanto agrada al Señor y que el Espíritu Santo bendice.
La benignidad se manifiesta en generosidad y en un deseo de hacer bien a otras personas y de ponerlas en un mejor plano. Jamás usa las faltas de otros para ponerlos en aprietos. Una persona benigna muestra simpatía a los que sufren y se empeña en ayudar a resolver los problemas de los demás. Ese es el individuo que da siempre la blanda respuesta que quita la ira y se aleja de los choques y explosiones temperamentales (Proverbios 15:1).
Enseñanza práctica
FRÁGIL. MANEJESE CON CUIDADO.
Cuando vemos este rótulo en un paquete o caja inmediatamente reconocemos que dentro de ellos hay mercaderías u objetos que demandan mucho cuidado para su manejo.
También se sabe que las perlas necesitan un cuidado muy especial. Si no se lavan y se secan como debe ser, pueden dañarse. El ácido de la transpiración del que las usa también puede destruirlas.
Estas dos ilustraciones quizá sirvan como ejemplo. El ser humano es frágil y necesita un cuidado especial. Las emociones humanas son tan delicadas como las perlas y deben ser tratadas con amor y benignidad.
VI. Bondad
Efesios 5:9
Efesios 5:8 indica claramente que este, así como todo el fruto del Espíritu, es el producto de una vida llena de la luz del Señor. Estar inundado de la luz de Dios es conocerlo más y más, a través de su Palabra. Mientras más cerca andemos del Señor, más fácil se nos hace desarrollar en nuestra vida el fruto del Espíritu Santo. Una de las cualidades que surgen en una vida consagrada es la bondad: "Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad" (versículo 9).
Pregunta: ¿Es posible ser bueno sin ser generoso?
No podemos manifestar "bondad", que es el fruto del Espíritu, sin ser generosos y buenos con los demás.
En primer lugar, esto es algo que tiene que integrarse en lo íntimo de nuestra naturaleza y de nuestro carácter. Cuando venimos a Cristo, nos convertimos en nuevas criaturas: una nueva creación de Dios. Tenemos que desarrollar esta nueva vida en Cristo para poder demostrar bondad, justicia y verdad. Por otra parte, como lo hizo Jesús, debemos ir en busca de los necesitados para ayudarlos y demostrarles nuestra bondad.
VII. Fe
Romanos 1:17; 10:17
Pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la fe como un don espiritual (1 Corintios 12:9) y como fruto del Espíritu (Gálatas 5:22)?
La fe como fruto del Espíritu se traduce mejor como fidelidad. En Romanos 1:17 hallamos una cita que hace el apóstol Pablo de Habacuc 2:4. Este texto en hebreo tiene definitivamente el sentido de "fidelidad". Pero debemos recordar que en el Nuevo Testamento jamás se habla de la fe como una actitud mental solamente. Siempre se da la idea de fidelidad y obediencia a Dios. En Gálatas 5: 19-23 se hace un contraste bien marcado entre las obras de la carne y el fruto del Espíritu. Esto es también una prueba más de que la fe como fruto es esencialmente la fidelidad del cristiano.
En cambio, como don del Espíritu Santo, la fe es la manifestación del poder de Dios en obras y portentos. Puede hallar más información sobre este tema en la lección de la semana próxima.
VIII. Mansedumbre
Salmo 22:26; 1 Pedro 5:5
Pregunta: ¿Con qué contrasta la Biblia la mansedumbre?
La mansedumbre es simplemente una actitud de humildad, opuesta totalmente a la arrogancia, la vanagloria, el orgullo y el despotismo contra los pobres y los débiles. La verdadera mansedumbre no se demuestra en una degradación o subestimación de uno mismo. Ser manso significa estar dispuesto a hacerse cargo de las tareas humildes y pequeñas. La mansedumbre hace que la persona sea cortés, considerada y servicial con los demás, sin importar quiénes sean. Esta virtud se manifiesta en la modestia de la persona que la posee, pero a la vez ella misma capacha a dicha persona para que se enfrente a cualquier tarea con plena confianza. Otro aspecto de la mansedumbre es que no impulsa a la persona a defenderse ni mucho menos atacar a los que le atacan. Lo que hace es dejar su causa en las manos de Dios y esperar que el Espíritu Santo se encargue de su situación. Y, por supuesto, Dios actuará a su favor.
II. Enseñanza práctica
La manifestación de la mansedumbre en la vida del creyente pone a este a salvo de presentarse a sí mismo primero. El mundo sustenta la errónea opinión de que "Si uno no cuida de sus propios intereses, nadie lo hará". Pero Jesús responde a esta actitud de la siguiente manera: "Muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros" (Mateo 19:30).
La mejor señal de madurez en el cristiano es que pone a Cristo en un plano superior al suyo. Su crecimiento espiritual se da en proporción al grado en 9ue exalte a Jesucristo y asuma una posición de humildad.
IX. Templanza
Tito 2:2
Pregunta: ¿Cuál es el significado fundamental de la templanza en la Biblia?
La templanza no es una mera actitud de moderación. Es, más bien, dominio propio que surge como resultado de la autodisciplina. El sentido práctico de la templanza se da en 1 Corintios 9:25 donde se habla de la autodisciplina de los atletas. "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene." Allí mismo se indica que -si ellos ejercen tanta disciplina, a fin ganar trofeos materiales, ¡cuánto más los cristianos, que hemos emprendido una carrera superior! El Espíritu Santo no siempre elimina inmediatamente los deseos, impulsos y tendencias de la carne. Pero la templanza que El implanta en el corazón nos ayuda a hacer morir esos deseos, pasiones y apetitos carnales. En otras palabras, el Espíritu Santo nos ayuda a autodisciplinarnos. Ser "sobrios", como lo expresa Tito 2:2 es algo que sólo ocurre cuando hemos recibido de parte de Dios ese "espíritu de dominio propio" que El pone en nuestro corazón (2 Timoteo 1:7).
Enseñanza práctica
El amor, el gozo y la paz son sentimientos internos del corazón.
La paciencia, la benignidad y la bondad son cualidades cristianas de tipo social.
La fe, la mansedumbre y la templanza son virtudes de la conducta cristiana opuestas a la vida del mundo.
El fruto del Espíritu está en conflicto directo con las obras de la carne
LLENOS DE FRUTOS DE JUSTICIA, QUE SON POR MEDIO DE JESUCRISTO, PARA GLORIA Y HONRA DE NUESTRO PADRE CELESTIAL Y GRAN DIOS.
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