domingo, 4 de diciembre de 2016
CUANDO EL NO ENCONTRAR NADA FUE EL HALLAZGO MAS GRANDE DE LA HISTORIA
Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos (v. 162).
Lectura: Salmo 119:161-168
En 1932, el arqueólogo mejicano Antonio Caso descubrió la Tumba 7 en Monte Albán, en Oaxaca. Encontró más de 400 objetos, incluidas cientos de joyas prehispánicas a las que denominó «El tesoro de Monte Albán»; uno de los hallazgos más importantes de la arqueología mejicana. ¿Te imaginas la emoción de aquel hombre al sostener una copa de jade en su forma más pura?
Siglos antes, el salmista escribió sobre un tesoro más valioso que el oro y el cristal de roca: «Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos» (Salmo 119:162). En este salmo, el escritor sabía cuán valiosas son para nosotros las instrucciones y las promesas de Dios; por eso, las comparó con el gran tesoro que le queda a un conquistador tras una victoria.
Caso es recordado hoy por haber descubierto la Tumba 7, la cual podemos visitar en un museo de Oaxaca. Sin embargo, al tesoro del salmista lo tenemos en nuestras manos: día tras día, podemos cavar en las Escrituras y descubrir diamantes de promesas, rubíes de esperanza y esmeraldas de sabiduría. Pero lo más hermoso que podemos hallar es la Persona a quien apunta este libro: Jesús. Después de todo, Él es su Autor.
Como afirmó el salmista: «Tus leyes son mi tesoro; son el deleite de mi corazón» (v. 111 NTV).
El mundo materialista se regocija al hallar objetos de muchísimo valor en una tumba…, pero los cristianos una vez nos regocijamos por no encontrar nada de valor material en una tumba pero si de una realidad mas que asombrosa para la humanidad… ¡Jesús ha resucitado! ¡Jesús ha resucitado! Y cómo dijo y con ello convalidaba todo lo que dijo y enseñó en vida. Esto es vida eterna para nosotros, éste es el Salvador que necesitábamos, éste es El Pastor que necesitábamos, éste era El Cristo, el Enviado, el deseado de las Naciones, el Admirable, Consejero, Padre Eterno, Príncipe de Paz y Dios fuerte que venció a la muerte con gran Poder y Gloria Grande a Dios sea la Gloria y Honra por los siglos de los Siglos. Amén.
Señor, ayúdame a disfrutar cada día el tesoro de tu Palabra.
La Palabra de Dios es una posesión valiosa y una guía para la vida.
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