viernes, 3 de marzo de 2017
EN PRESENCIA ESTAR DE CRISTO VER SU ROSTRO ¿QUÉ SERÁ?
… ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo (v. 22).
Juan 16:19-24
La orgullosa abuela sostenía con fuerza dos fotografías mientras las mostraba a sus amigos en la iglesia. Una era de su hija, en Burundi, África. La otra, de su nieto recién nacido. Sin embargo, la hija no sostenía al bebé, ya que había muerto al dar a luz.
Una amiga se acercó y miró las fotos. Tomó entre sus manos el rostro de aquella querida abuela… y lo único que pudo decir entre lágrimas fue: «Te entiendo, te entiendo».
Y, sí, la entendía. Hacía dos meses, había sepultado a su hijo.
Hay algo especial en el consuelo de quienes han experimentado el mismo dolor. Entienden. Antes de ser arrestado, Jesús advirtió a sus discípulos: «De cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará». Pero, de inmediato, los consoló: «pero […] vuestra tristeza se convertirá en gozo» (Juan 16:20). Horas más tarde, los discípulos quedarían devastados, pero, poco después, su agobiante tristeza se transformó en un gozo inimaginable cuando lo vieron vivo de nuevo.
Isaías profetizó sobre el Mesías: «Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores» (53:4). Tenemos un Salvador que no solo entiende sobre nuestro dolor; lo vivió. Jesús entiende y le interesa cómo nos sentimos. Un día, nuestra tristeza se convertirá en gozo.
Señor, cuando te veamos, la tristeza se convertirá en gozo.
Cuando ponemos nuestras preocupaciones en sus manos, Dios pone paz en nuestro corazón.
sábado, 18 de febrero de 2017
EL SEÑOR HA CAMBIADO MI TRISTEZA EN BAILE
… [El Señor concede] gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto… (v. 3).
Isaías 61:1-6
L a sola existencia de un centro misionero evangélico en Ruanda, llamado «Faro», representa la redención. Está ubicado en un terreno donde el presidente del país tenía una casa espléndida durante el genocidio de 1994. Sin embargo, esta nueva estructura fue construida por cristianos, para ser un faro de luz y esperanza. Alberga un instituto bíblico —donde se prepara a una nueva generación de líderes cristianos—, un hotel, un restaurante y otros servicios para la comunidad. De las cenizas, ha surgido vida nueva. Los que construyeron el Faro se inspiran en Jesús como su fuente de esperanza y redención.
Cuando Jesús fue a la sinagoga de Nazaret en el día de reposo, leyó del libro de Isaías y anunció que Él era el Ungido que proclamaba el favor del Señor (ver Lucas 4:14-21); el que había venido a sanar a los quebrantados y ofrecer redención y perdón. Jesús es la belleza que surge de las cenizas (Isaías 61:3).
Al descubrir las atrocidades que se cometieron durante el genocidio en Ruanda, que se cobró más de medio millón de vidas, no sabemos qué decir. Pero sí sabemos que el Señor puede redimir las atrocidades… aquí o en el cielo. Aquel que concede óleo de gozo en lugar de luto da esperanza en medio de las situaciones más sombrías.
Señor, muestra tu misericordia a los que sufren.
Jesús vino a traernos esperanza en medio de las circunstancias más oscuras.
jueves, 9 de febrero de 2017
TENEMOS UN ABOGADO QUE NUNCA PERDIÓ UN JUICIO, EL SIEMPRE ESTA OCUPADO PERO NOS ATIENDE
… si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo (2:1).
1 Juan 1:8–2:2
Desde una cárcel de Florida, en junio de 1962, Clarence Earl Gideon escribió una nota a la Corte Suprema de los Estados Unidos pidiendo que se revisara su condena por un crimen que no había cometido. Y agregó que no tenía medios para contratar a un abogado.
Al año, en el histórico caso Gideon c/ Wainright, la Corte Suprema dictaminó que las personas que no podían costear su defensa debían recibir la asistencia de un defensor público provisto por el Estado. Tras esta decisión, y con la ayuda de un abogado de oficio, Gideon fue juzgado nuevamente y absuelto.
Pero ¿qué sucede si somos culpables? Según Pablo, todos lo somos, pero la corte celestial provee un Abogado, el cual, costeado por Dios, ofrece defender y cuidar nuestra alma (1 Juan 2:2). Jesús nos ofrece una libertad que incluso los presos han descrito como mejor que cualquier otra cosa experimentada fuera de la cárcel. Es libertad del corazón y la mente.
Ya sea que suframos por las injusticias hechas por nosotros o contra nosotros, Jesús puede representarnos a todos. En su autoridad suprema, Él responde todo pedido de misericordia, perdón y consuelo.
Jesús, nuestro Abogado, puede convertir nuestra prisión de desesperanza, temor o remordimiento en un lugar lleno de su presencia.
Señor, quiero experimentar la libertad de tu presencia.
Aquel que murió como nuestro Sustituto vive ahora como nuestro Abogado.
viernes, 3 de febrero de 2017
DIOS MIRA EL CORAZÓN
… ¿No he visto también aquí al que me ve? (v. 13).
Génesis 16:1-13
«Te veo», dijo una amiga en un grupo en línea de escritores en el que nos respaldamos y animamos unos a otros. Como me sentía estresada y ansiosa, sus palabras me infundieron una sensación de paz y bienestar. Ella me «veía» —con mis esperanzas, temores, luchas y sueños— y me amaba.
Cuando escuché la sencilla pero poderosa expresión de ánimo de mi amiga, pensé en Agar, una esclava de la familia de Abram. Tras muchos años de esperar ansiosa un heredero, Sarai siguió la costumbre cultural de su época y le dijo a su esposo Abram que tuviera un hijo con Agar. Pero, cuando esta quedó embarazada, comenzó a despreciar a su ama. Sarai, a su vez, maltrató a su sierva, hasta que Agar huyó al desierto.
El Señor vio la angustia y la turbación de Agar, y la bendijo prometiéndole que tendría muchos descendientes. Después de aquel encuentro, Agar llamó al Señor El Roi, que significa «Dios que me ve» (Génesis 16:13), ya que supo que no estaba sola ni abandonada.
Así como Agar fue vista —y amada—, también lo somos nosotros. Tal vez nos sintamos ignorados o rechazados por familiares o amigos, pero sabemos que nuestro Padre no solo ve nuestro aspecto exterior, sino también todos nuestros sentimientos y temores secretos. Él habla palabras que nos vivifican.
Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 1 Samuel 16:7
Señor, gracias porque ves mi interior.
Saber que Dios nos ve nos da consuelo y confianza.
miércoles, 25 de enero de 2017
Y TRAS EL FUEGO UN SILBO APACIBLE Y DELICADO
Voz del Señor que derrama llamas de fuego (v. 7).
Salmo 29
Hace muchos años, pescaba con un amigo en una laguna, cuando empezó a llover. Nos refugiamos en un bosque de álamos, pero la lluvia no cesaba. Entonces, decidimos dar por terminado el día y correr hasta la camioneta. Acababa de abrir la puerta, cuando un relámpago cayó como una bola de fuego en el bosque, tronando y arrancando las ramas de los árboles, y dejándolas ardiendo. Después, reinó el silencio.
Quedamos temblando y pasmados.
Los relámpagos destellan y los truenos recorren nuestro valle de Idaho, en Estados Unidos, y eso me encanta… a pesar de lo que me pasó. Disfruto al ver el poder en su máxima expresión. ¡Voltaje! ¡Estridencia! ¡Conmoción y pavor! La tierra y todo lo que hay en ella tiembla y se sacude. Luego, viene la quietud.
Básicamente, me encantan los relámpagos y los truenos porque son símbolos de la voz de Dios (Job 37:4), que habla con un poder estupendo e irresistible a través de su Palabra: «Voz del Señor que derrama llamas de fuego; […] el Señor dará poder a su pueblo; el Señor bendecirá a su pueblo con paz» (Salmo 29:7, 11). El Señor da fuerzas para soportar, ser pacientes y bondadosos, sentarnos en silencio, levantarnos y andar, y no hacer nada en absoluto.
Que la paz de Dios sea contigo.
Señor, aquieta mi espíritu en las tormentas de la vida y dame fuerzas para atravesarlas.
La fe conecta nuestra debilidad con la fortaleza de Dios.
viernes, 13 de enero de 2017
ESTE ES EL DÍA QUE HIZO EL SEÑOR; NOS ALEGRAREMOS Y GOZAREMOS EN EL
Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros; estaremos alegres (v. 3).
Salmo 126
Nuestro hijo luchó con la adicción a las drogas siete años, y, durante ese tiempo, mi esposa y yo enfrentamos muchos días difíciles. Mientras orábamos y esperábamos que se recuperara, aprendimos a festejar las pequeñas victorias. Si nada malo pasaba en un lapso de 24 horas, nos decíamos uno al otro: «Hoy fue un buen día». Esa pequeña frase se convirtió en un recordatorio para dar gracias a Dios por su ayuda en las cosas más pequeñas.
Escondido en el Salmo 126:3, hay un recordatorio aun mejor de la misericordia de Dios y lo que esta significa en definitiva para nosotros: «Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros; estaremos alegres». ¡Qué versículo maravilloso para recordar la misericordia de Jesús al morir en la cruz por nosotros! No hay día difícil que pueda cambiar la verdad de que, pase lo que pase, nuestro Señor ya nos ha mostrado una bondad inconmensurable, y que «para siempre es su misericordia» (Salmo 136:1).
Cuando hemos vivido circunstancias difíciles y descubierto que Dios es fiel, recordar esta verdad ayuda muchísimo en las próximas tormentas de la vida. Tal vez no sepamos cómo nos llevará el Señor a superar las circunstancias, pero su misericordia en el pasado nos ayuda a confiar en que lo volverá a hacer.
Señor, gracias por tu fidelidad y misericordia.
Cuando no podemos ver la mano de Dios, podemos confiar en su corazón.
viernes, 6 de enero de 2017
¡¡¡ADÁN!!! ¿DONDE ESTÁS?
Mas el Señor Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? (v. 9).
Génesis 3:8-17
A mi hijo le encanta escucharme hablar, excepto cuando lo llamo con firmeza y en voz alta, y pregunto: « ¿Dónde estás?». En esos casos, por lo general, lo estoy llamando porque se metió en algún lío y está tratando de esconderse. En realidad, mi intención es que mi hijo escuche mi voz porque me preocupo por su bienestar y no quiero que se haga daño.
Adán y Eva estaban acostumbrados a escuchar la voz de Dios en el huerto de Edén. Sin embargo, después de desobedecerlo al comer del fruto prohibido, se escondieron; pero oyeron que Él llamaba: « ¿Dónde estás tú?» (Génesis 3:9). No querían enfrentarse a Dios porque sabían que habían hecho algo malo; algo que Él les había dicho que no hicieran (v. 11).
Dios dejó a su pareja en territorio DIVINO pero al pecar se metieron en territorio del enemigo nº1 de los cristianos y entonces El Padre les pregunta ¿donde estás tú? Es como si les dijera: ¿Saben donde se metieron? Y automáticamente el otro reclama lo suyo y Dios que es justo otorga como corresponde a quien peca el lugar de los muertos por su pecado, al pecar se cae de la gracia y del dominio de Dios.
Cuando nos perdemos… Dios sale a buscarnos, y nos encuentra así sea en el mismo infierno. Pero como un Padre amoroso, quiere hablarnos al corazón y brindarnos perdón y restauración. El Señor anhela que oigamos su voz… y que escuchemos… sólo necesita nuestra desición y confesión. EL quiere restaurarnos a nuestra posición.
Cuando Dios llamó a Adán lo encontró en el huerto, sin duda, sus palabras incluían una disciplina y sus consecuencias (vv. 13-19). No obstante, Él también les mostró su bondad y dio esperanza a la humanidad al prometerles un Salvador (v. 15).
Señor, gracias por tu amor y tu cuidado, y por enviar a tu Hijo Jesús a morir en la cruz por mis pecados y ofrecerme salvación y vida eterna.
Cuando Dios llama, debemos contestar.
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